miércoles, 28 de marzo de 2012

REVALIDARSE EN SABIÑANIGO


Desde luego, cómo somos los humanos. Con suerte, pasamos la mayoría del tiempo con buena salud, pero lo primero que nos viene a la cabeza cuando estamos indispuestos o lesionados es: ¡Que bien se está cuando se está bien!.
Yo, ahora me encuentro muy bien, ni indispuesto, ni lesionado, así que quiero profesar un testimonio de  certidumbre diciendo: "¡Que bien se está cuando se está bien!
A ultima hora del sábado pasado, me decidí a participar por primera vez en la media maratón de Sabiñánigo. Aunque ya estaba inscrito, estuve dudando hasta última hora. Madrugué, y allí coincidí con un nutrido grupo de amigos de Barbastro y del club de atletismo. ¡Que ambientazo!. Nos juntamos veintiuno. Parecía la media de Barbastro.

Conversación, café doble, un poquito de calentamiento, y a la línea de salida juntamente a otros doscientos cincuenta y pico corredores.
De nuevo, como en Barcelona tres semanas atrás, en la salida volví a sentirme muy templado, invulnerable, despreocupado, enérgico y ansioso por dar oídos al pistoletazo de salida, y poder correr a mi antojo por un circuito que desconocía, y que por ello, como siempre me pasa, aún me atraía mas. Queria tomarmelo como un entrenamiento más de domingo.
Dan el pistoletazo. Salida levada hacia un polígono industrial en el que se callejea con persistencia un par o tres kilómetros más, para retornar hacia la línea de salida en contra dirección  hacia la antigua carretera de Jaca.
Ante mi asombro, ya de salida me coloco tras los cuatro marroquíes que  capitanean la carrera, junto a dos españoles que los persiguen (uno de ellos el afamado Apilluelo al que si conozco de vista).
Me sorprendo, y por lo mismo me verifico y examino a cada instante, pero me siento perfecto, vivo, y...¿qué hago yo aquí?¿Disminuyo intencionadamente mi ritmo para apearme por sentirme fuera de lugar?¿por qué?. Voy muy bien. Inhalo, exhalo, inhalo, exhalo. Estos primeros kilómetros me sirven para sincronizarme, para coordinar mis movimientos y mi respiración; para empezar a sentir como cada músculo se va calentando y como todo se armoniza dentro de mi. Luego mi cuerpo entra en un ritmo y es ahí cuando me siento conectado y sincronizado del todo. Entonces soy consciente de cada segmento de mi cuerpo, de mi respiración y de las sugestiones mentales que me empujan.
Así que continúo a ritmo; a mi ritmo. A un ritmo que prácticamente no dejé hasta acabar la carrera cruzando la línea de meta confortablemente. Ese ritmo que con los años he aprendido a llevar siempre "dependiendo de mis fuerzas" para disfrutar, recrearme y no sufrir mas de lo necesario.
Los seis corredores que me antecedían poco a poco se fueron distanciando, al igual que por lo que veía en cada intersección, yo me distanciaba de los que me precedían. Pero me daba absolutamente igual. Caían los kilómetros y no tenía ninguna ansia por alcanzar la línea de meta. Esa si es una buena señal.
Me sentía fuerte, pletórico, y en las largas rectas por la carretera antigua de Jaca, donde al llegar a su confín virabas alrededor de una escueta sombrilla, (como me había contado Fernando antes de la carrera), me recreaba cruzándome solidariamente con todos los corredores conocidos, recibiendo y repartiendo ánimos; alentándonos mutuamente. ¡Que gozada!: Miguel Moreno intentando mantenerse en el selectivo grupo de Maria José Pueyo como me anunció en la salida (que afectuoso abrazo me dio en la llegada); Fernando Torres concentrado y locuaz con la maratón de Madrid en la cabeza; Iván, y Fernando Avellan con un semblante que me pareció de satisfacción; Nestor, Manolo, Jesús, Luis, Fran, José Luis R, José Bielsa, Luís Meler, Roberto; Los incombustibles e inimitables Miguel y Javier Mur con su fiel escudero de lujo Miguel Barfaluy; José Luis Loriente, José Felix; el inimitable e inconfundible Gramisel, y las simpatiquísimas Ana y Olga que me hacían sonreír a cada encuentro con sus gritos.
En la segunda vuelta, mas de lo mismo, llegando a la meta en 1h18m25s. A solamente diez segundos de mi mejor marca que sorprendiéndome a mí mismo realicé en Barcelona semanas atrás, pero esta vez en un terreno más sinuoso, escabroso, algo rompe piernas y a 800m de altura. De nuevo, por segunda vez consecutiva, sub 20, y en un terreno nada benigno ni cómodo. Una sencilla confirmación de un gran estado de forma físico y mental.
Aparte de un momento físico dulce, en mi cabeza hay muchos componentes que hacen que la motivación se multiplique. Algunos fraternales en forma de estimulación, otros ásperos en forma de exorcismo (que también valen). ¡Que buen día!.
En concreto, en el correr, se habla de la soledad del corredor de fondo como algo mitológico.
Dicha soledad existe aun en una carrera rodeada de gente, y es un estado donde uno se encuentra a solas con sus pensamientos, en una especie de paraíso que nos hace ser uno con la realidad; con la de cada cual.
Durante estos años he asimilado que las derrotas son muy buenas y reveladoras si van al corazón, y las victorias muy malas e irreflexivas si van a la cabeza.
Así que tras un estupendo día,seguiré con la cabeza fría  y corazón caliente.
¡¡Enhorabuena a todos los corredores, porque seguro que todos cumplieron sus objetivos de una u otra forma!!
Muchísimas gracias a Olga Zueras, la mujer de Fran Torres y a Hugo Loriente por sus fotos. 

jueves, 22 de marzo de 2012

LUCHA

Hace algún tiempo, creo que ya transcribí esta leyenda, pero me va muy bien para rematar en cierta forma el post anterior, ya que creo que lo complementa perfectamente. Independientemente de si te rige el corazón, la cabeza, o ambos dos, a continuación se trata de una cuestión de emociones, buenas o malas.
La leyenda de la batalla de los dos tigres: Cuenta una antigua leyenda hindú, como un anciano educaba en algunos preceptos a su nieto, y en su reflexión el anciano le explicaba: - "Desde que recuerdo, dentro de mí se libra una tremenda batalla entre dos enormes y feroces tigres. Uno de ellos es la maldad personificada: egoísta, envidioso, arrogante, prepotente, egocéntrico y solo busca ocasionar la mayor acometida destructora posible.
El otro es lo contrario; una fuerza del bien: generosidad, bondad, entusiasmo, amistad, amor, serenidad, humildad, entrega y seguridad; y busca causar el mayor impacto positivo. Y esa misma batalla que se da en mi, se da en ti exactamente igual, y en todas las personas que habitan este planeta."
El nieto entendiendo lo que trataba de revelarle su abuelo, se quedó pensativo durante unos instantes, y finalmente le preguntó: -"Abuelo, ¿Y cuál de esos tigres ganará?".
Tras unos minutos, el anciano, mirándole a los ojos le respondió: - "Aquel al que tú mas alimentes; ese será él más fuerte, y por lo tanto ganará la batalla ".
Durante nuestra vida todos nos enfrentamos constantemente a esa clase de dilemas en los que debemos optar por una u otra clase de respuesta, una iniciativa, una decisión, tomar una acción u otra.
Entonces hemos de ser plenamente conscientes de que finalmente triunfará aquel "tigre" al que nosotros más alimentemos durante todas estas alternativas y desacuerdos mentales.
En el deporte, como en la vida (que frase siempre tan recurrente), en tu mente se da una constante lucha en la que finalmente vencerá, "aquel perfil, aquel aspecto a quien tu mas alimentes o hayas alimentado"
Mientras estamos corriendo, escalando, enfrentándonos a un reto, la mente siempre nos traiciona, o por lo menos lo intenta, y solemos pensar: -"Ya no puedo seguir; ya no doy mas, ¿que hago yo aquí? ". Ese célebre instante de negación del yo. ("¡¡que coño hago yo aquí!!")
Entonces, lo más importante (y es fácil de decir...) es no dejar que la mente nos venza, y para eso es primordial tener pensamientos positivos y eficaces que previamente hayamos creado y que alimenten ese lado enérgico de satisfacción y euforia. Esos pensamientos son como tus defensas, tus fortificaciones. Contra mas los alimentes, más compactos e inalterables serán.
Tu mayor enemigo siempre eres tú mismo; tu propia percepción interna, tu propia ignorancia, tu propio ego...
Todas las carreras, escaladas o retos son distintos, y siempre hay que percibirlos como una nueva oportunidad para aprender y mejorar como deportista si, pero también como persona. Lo mas importante es acometer o intentar culminar ese reto por y para ti mismo, no para alimentar ningún ego, ni demostrar nada a nadie. 
Porque no hay nada noble en superar a otra persona; la verdadera nobleza radica en superarse a sí mismo. Tampoco hay que cometer el error de confundir sencillo con fácil. Esto no es fácil. Porque los obstáculos más difíciles son aquellos que tú mismo té sujetas mientras intentas atravesarlos.
¡¡¡Suerte a todos los participantes de la maratón de Barcelona!!!

jueves, 15 de marzo de 2012

CORAZÓN O CABEZA

Cuando basas solamente en la cabeza el manejo de tus impulsos, de tu motivación deportiva, te puedes sentir inseguro, y desde luego, por lo que a mí respecta si me siento del todo desequilibrado.
Porque utilizando solamente la cabeza, es muy fácil caer en influencias externas profundamente desmotivantes y paralizantes, como la clásica idea de "contra más mejor".
La cabeza siempre culminará en buscar resguardo en actividades que te parezcan "sensatas", maduras, evidentes y equilibradas. Actividades conformadas en las que té auto satisfagas, rutinarias y en las que no te arriesgues mas allá de lo estereotipado.
En cambio, el corazón te hace sentir lo contrario; que "más es menos".
El corazón siempre te encauza a buscar la pasión de las cosas, la inspiración, el entusiasmo, la satisfacción, y con ello tu destino personal, que es donde reside la verdadera acción y la fuerza. Tu acción; tu lucha, y tu fuerza.
Y aunque tu cabeza (que está sobre tus hombros desde que naciste), siempre te indicará caminos que persistentemente busquen un buen resguardo y la seguridad, tu corazón te indicará los caminos que le den verdadero sentido a todo, a tu vida, y a esa gran emoción de existir.
Muchas personas sólo viven o actúan (en la vida o en el deporte) según el dictado de su cabeza. ¿Se les hará la vida o la competición angustiosa, mientras que a otros se nos obra como una emocionante y feliz aventura?. No lo sé. Y no creo ni pretendo tener la razón, ni establecer ningún alegato cuando escribo. Me limito a componer líneas sobre lo que yo siento y como lo siento. Después cada cual al leerlo, es libre de sentirse identificado conmigo, o por el contrario manifestarse absolutamente discorde en todo.
Así que continúo; ¡Haz un alto! ¡Detente y reflexiona! (Mientras corres, vas en bici o paseas por el campo esto se hace mejor.)
No te muestres por lo que dice tu etiqueta de presentación o lo que la gente espera de ti. Escoge tu mism@. Por mi parte, escojo, registrarme como hasta ahora un ser humano que hace en determinados momentos de su vida lo que le dicta su corazón, porque si no lo hace, a la larga es profundamente infeliz.
Ser humano que desde hace muchos años en ocasiones se somete sin pretextos a esos impulsos de su corazón y... desde entonces, su vida es más dichosa y satisfecha.
Si lo pienso bien, con esta premisa, hay serenidad, alegría y entusiasmo en todo lo que se me antoja acometer. Desde lo más pequeño como escribir estas líneas o salir a correr cada día, a los más colosales retos.
Yo recomiendo por tu propia salud física y mental, obedecer siempre a tu corazón por encima de todo; de lo contrario, las frustraciones y las incoherencias se manifestarán en tu propio carácter y en tu aptitud desanimándote e incluso deprimiéndote.
Del mismo modo que la inteligencia humana logra cosas increíbles (si mi abuelo levantara la cabeza...), igualmente nuestra razón, nuestro corazón puede y debe actuar para lograr alcanzar lo mejor de nosotros mismos y de nuestras vidas en todos los aspectos de la misma. 
Luego si, reiterando el post que escribí hace poco, está el miedo. El miedo que nos está influyendo a actuar cobardemente y traicionar todos nuestros auténticos deseos. Ante este estímulo, el del miedo, posiblemente deseamos rendirnos antes de intentar siquiera cualquier propósito, pero, al mismo tiempo, queremos dominarnos y superarlo, para no vivir con la eterna amargura de "y si hubiera". Que frustración.
Se presenta ante ti una doble contrariedad: Unos intereses intuitivos que nos gritan desde nuestro corazón, y unos valores madurados y recapacitados que nos claman desde nuestra cabeza.
Y ante esta disyuntiva, al final decidimos. Y, al decidir, entregamos el dominio de nuestra vida, de nuestros sueños a una u otra; a la cabeza o al corazón. Aunque lo propio, lo racional, fuera siempre actuar de acuerdo con los dictados de tus valores recapacitados, aunque estén enfrentados funestamente a tu sentimiento y a tu instinto. Yo me niego a creer en eso. Ni hablar de dar primacía a la cabeza sobre el corazón, porque creo que conduce a estilos de vida, practicas frías y cerebrales.
Seguramente lo sensato y maduro sería llegar a una conciliación, e integrar cabeza y corazón. Porque la inteligencia, si verdaderamente es inteligente, debería preocuparse de adiestrar a los sentimientos, y no dedicarse a asfixiarlos hasta ahogarlos. Pero eso lo veo tan tan difícil (en mi caso).
Sé que una lúcida educación de nuestros sentimientos y de nuestra voluntad haría que sepamos dónde queremos ir, que queremos verdaderamente hacer, que escojamos la mejor ruta para ello, y que manejemos con pericia nuestros propios recursos para hacer frente a todo para conseguir esos "nuestros" objetivos.
Quizás cabeza y corazón pueden ir de la mano en el deporte; cabeza sola, por mi parte sé que no; Corazón solo, posiblemente hasta hoy yo siempre haya funcionado así...
Y en el futuro... preveo que seguiré igual por varias razones: Porque pienso que la razón puede avisarnos sobre lo que conviene evitar, si, pero sólo el corazón nos dice lo que es preciso hacer. Porque lo que hoy siente tu corazón, aunque hoy no, mañana lo comprenderá tu cabeza (al final siempre lo comprende); y por otra parte, la cabeza quizás no, pero el corazón te va a durar toda tu vida.
Valla matraca me ha salido. Gracias por leerla, aunque no sé si alguien la entenderá.

viernes, 9 de marzo de 2012

PREMIOS Y AGRADECIMIENTOS

Siempre es buen momento de tener un recuerdo agradecido...porque seria deshonesto no reconocer que son muchos quienes a lo largo del tiempo han dejado su huella en ti como persona o como deportista.
Son muchas enseñanzas y vivencias a lo largo de tu vida sobre las que puedes aludir a nombres propios. Incluso algunos de ellos consiguieron en ti aquello que te parecía imposible: cambiarte, hacerte creer, crecer y madurar, e incluso si eres objetivo, detectas en ti mismo los vestigios de esas "diferentes personas" halladas a lo largo de tu vida.
Un premio deportivo es una compensación que se recibe por agradecimiento o reconocimiento a un esfuerzo realizado.
He recibido la noticia de que he sido designado por los responsables del Patronato Municipal de Deportes de Barbastro, para recibir un premio a Gesta deportiva 2012 por la participación en la Jungle Marathon.
Muchos diréis, ¿otra vez?. Siiiii, ya he participado de esta gala y he sido premiado en los tiempos de mis expediciones de montaña, y ahora han transcurrido cuatro años consecutivos premiado por "hazaña deportiva", ampliado con un premio (que me hizo mucha ilusión) a los "Valores humanos del deporte en 2009".
Es lo que tiene ser de una ciudad pequeña. Al final, el éxito o el premio es mas fácil de obtener para bien o para mal.... Pero, lo difícil es verdaderamente merecerlo.
Siempre pienso que no lo merezco. ¿Premiarme por hacer algo que me encanta hacer? Aún así quiero sinceramente aprovechar la oportunidad para dar las gracias, porque siempre que te premien por algo, aunque sea inmerecidamente, hay que alegrarse porque alguien ha pensado en ti.
Porque de todos los sentimientos humanos la gratitud es el más perecedero. Es muy fácil dar las "gracias" por los favores cotidianos que recibimos ... pero, la verdadera gratitud es la actitud que surge del corazón en consideración a lo que alguien ha hecho por ti; porque la gratitud no significa "devolver el favor", ni el agradecimiento es solventar un compromiso.
Todos tenemos personas a quienes tenemos especial cariño por lo que nos han dado: padres, amigos, profesores,... Y reconocer en los demás el esfuerzo que han hechos por nosotros y tenerlo presente es fundamental para sentirnos bien, y quiero pensar siempre en todos ellos cuando me conceden algún tipo de premio.
Como correspondencia, son muchísimos los trocitos de este nuevo trofeo los que tendría que hacer para que cada uno tuviese su parte, pero sirvan estas líneas para reconocer y repartir a cada uno su parte, que para no extenderme no voy a apellidar, porque cada cual sabe quien es, y les he dado las gracias personalmente.
Si quiero hacer una mención especial a mi eventual compañero de jungla Julen Urdaibai, por su respaldo, amistad y compañerismo; para él va medio trofeo.
También quiero agradecer especialmente la confianza que han depositado en mi desde mi club "Montañeros de Aragón Barbastro", todos estos años en cada uno de los proyectos que vengo desarrollando. Es imprescindible la confianza y buena predisposición de cualquier club deportivo para poder llevar a cavo estos propósitos tan raros. Igualmente mi inestimable agradecimiento a todos y cada uno de los colaboradores y patrocinadores. Gracias por apostar por un proyecto tan apasionado e idealista.
Debo agradecer a mucha gente el tener este (para mi pequeño) bagaje deportivo a mis espaldas, pero fundamentalmente el merito esta vez es de mi familia que ha"sufrido" mis horas de entrenamientos, mis suspicacias, alegrías y aflicciones.
Como el éxito es cualquier sensación en la que tú creas que has logrado lo que deseabas, gracias a todos por haberme ayudado a lograr el mi éxito.

jueves, 1 de marzo de 2012

SUB 20 A LOS 40....

Aquello que puedes hacer, o sueñas que puedes hacer, inténtalo, porque la valentía posee espíritu, tiene fuerza y sobre todo está llena de magia.
Nunca he sido hombre de marcas, medallas, ni cronos, pero si he sido y todavía soy gracias a Díos, hombre de retos, propósitos, empeños, y superaciones personales. Aunque pueda parecer lo mismo, para nada lo es. Se trata de mas compromiso. De un compromiso contigo mismo.
Regresé de la selva muy fuerte sobre todo de cabeza, sí, pero muy lento y muy muy exhausto. Habían sido seis meses de madrugones, muchas horas intempestivas, y grandes distancias a ritmos suaves gravados con mochila y peso. Que digo seis meses, exactamente cuatro años casi consecutivos desde que comencé con la maratón de Sables.
De repente, una vez cumplidos los objetivos, me plantee uno nuevo a priori mucho más asequible, moderado (en comparación con los anteriores) y divertido: Inscribirme con marca para correr la maratón de Nueva York 2012. Siempre lo había deseado.
No tenía mucho tiempo de maniobra. Era noviembre y debía obtener la marca antes de enero en alguna media maratón homologable. El objetivo bajar de hora treinta. Un objetivo normalmente en mi mano desde hace años, aunque en tan corto espacio de tiempo, y con el entreno que había llevado totalmente antagónico, tenia dudas. Mi ultima media (en serio) la había corrido hacia casi un año.
Incrementé los ritmos, y varíe la forma de entrenar dándole mas descansos a mi cuerpo, y naturalmente olvidando la mochila. (Aunque algún domingo aún ruedo con ella)
En diciembre en Salou, proyectando una carrera prudente y contenida, logré al primer intento la marca de una hora veintitrés minutos. Sorprendentemente haciéndola me registré tan cómodo y desahogado, que me quedé con el sentimiento de haber podido dar mucho más.
Eso generó en mi curiosidad y dilema. ¿Sería capaz de bajar de la hora veinte en media maratón?. Mi mejor marca la había hecho con 38 años en el 2006 "(1h 21m 42s.)"
Como siempre, cualquier propósito nace en mi cabeza y surge como un relámpago que me recorre por dentro pellizcándome la voluntad.
Cuando esto me sucede evoluciono, me motivo, me adecuo, y me concibo en post al propósito que tengo entre ceja y ceja. Es ese milagro de la motivación, que ya tantas veces he tenido la fortuna de sentir. Ya sea para escalar una montaña, cruzar un desierto de arena o hielo, o en este caso para correr una espontánea media maratón. En ti, en tu cabeza, todo es tan enorme o tan diminuto como tu quieras que sea.
En el deporte, como en la vida, para bien o para mal, todo es una consecuencia de lo anteriormente realizado. Ahora, una vez terminadas mis andanzas ultras, seguía corriendo pero con otro juicio. Estoy descansando más, y eso mi cuerpo lo está agradeciendo con un estallido de potencia y fuerza que estaba acurrucada en algún inexplorado lugar. En algunos casos menos es más.
Después actúa el hechizo de obstinación. Me empeñé en ascender montañas, me empeñé en subir por encima de ocho mil metros de altura, me empeñé en participar en las carreras mas duras del mundo en autosuficiencia, y de repente, tras Salou, me empeñé "simplemente"en correr la media maratón en menos de hora veinte.
Este pasado domingo sabía que era el día. Lo sabía desde hacía unos cuantos. De hecho, no me cortaba a la hora de pregonarlo a mi gente cercana: -"Voy a hacer mi mejor marca". Yo lo sabía.
A las nueve menos cuarto estaba en la línea de salida de Barcelona en el cajón principal como un león enjaulado. Nunca, repito nunca, había salido tan imperturbable, tan entusiasta y confiado, y tan motivado a correr una media maratón. Nunca. Corrí como nunca, disfruté como siempre y cruce la línea de meta a las

diez y tres minutos con la carne de gallina viendo en él cronometro bajo el arco de meta como brincaba el minuto dieciocho tapando el diecisiete y me emocioné. Se me saltaron las lágrimas como lo habían hecho hacia unos meses acercándome a la meta de la Jungle maratón por las playas del Amazonas, y como jamás lo habían hecho corriendo una media maratón. ¿Por qué? ¿Solo era una media? No lo sé. La realidad, que se nos muestra es solo una, nos asalta de repente y se hace de vivencias. Tenemos las sensaciones que recibimos por los sentidos, después por los pensamientos, y todo está matizado de sentimientos.
Todas las percepciones personales juntas van conformando esa nuestra realidad.
Tal vez optemos por no pararnos a mirar lo que los sentidos nos traen constantemente. Pero yo ya hace unos años que decidí pararme, mirar y emocionarme como hoy era el caso.
¿Corría por y para mí? ; Seguramente no del todo. Pero si corría por manifestarme una vez más la alegría de sentirme vivo.
El deporte y la vida en sí no se diferencian mucho, y por eso el deporte es una buena academia de vida.
Entrenamiento, empeño, táctica y compromiso, es un ejercicio implacable de satisfacción personal, y el mayor anti-stress que conozco, así como un potente antidepresivo. La superación engancha.
La mayoría de las veces no se llega a los sitios por un camino señalado, pero haces lo más importante: fabricar ese camino.
Entrenar, vivir, y experimentar, es hacer un camino con más o menos sacrificios pero siempre hacia delante.
El tiempo es lo de menos, logré 1hora 18 minutos 14 segundos de autocomplacencia.
Una acción superficial que simbolizó una alegoría de vida. Ser Subveinte como me propuse.