jueves, 17 de diciembre de 2015

VITORIA

El pasado fin de semana nos desplazamos a Vitoria en un viaje familiar con la afable compañía de unos amigos, y con la excusa de correr la media maratón.
No había estado nunca en Vitoria, pero después de hacerlo, mi impresión es que está hecha para pasear sin prisas, que es muy limpia, y está claramente comprometida con el medio ambiente.
Te asoma colmada de frondosos jardines, cuidadas plazas, agradables calles, bares hospitalarios, y tabernas con espectaculares pinchos.
No en vano, con casi 50 metros cuadrados de zonas verdes por habitante, en 2012 Vitoria fue declarada Capital Verde Europea.
Fue tras Estocolmo y Hamburgo la tercera ciudad europea en ganar el prestigioso título desde que esta iniciativa se puso en marcha en 2010.

Paseando, llamó nuestra atención la Catedral de María Inmaculada (conocida como la Catedral Nueva.)
Una catedral de estilo neogótico, pero construida insólitamente en dos periodos recientes, 1907-1914, y por la falta de capital, terminada entre 1946-1969.
O la Plaza de la Virgen Blanca o Plaza vieja; centro neurálgico de la ciudad y puerta al casco viejo, donde lo pasamos fenomenal patinando en una pista de hielo portátil que había allí instalada.
Nos encantó su Casco Histórico y su esquema medieval, con sus calles y callejones plenos de
llamativos edificios civiles, palacios, casas señoriales, torres, y tiendecillas acicaladas ya para la Navidad.
Y que decir del enorme Belén monumental del parque de la Florida,  por el cual paseas literalmente entre sus bíblicas escenas recreadas  con figuras de tamaño natural. ¡Que bien lo pasaron las niñas! ”y los mayores”
Pinchos, patinaje, enormes belenes, sonrisas y buena compañía...
En estos casos, mucho mejor que llevar el niño dentro, es llevarlo por fuera, disfrutar y compartir esas exuberantes fantasías, esos juegos y esa naturaleza soñadora.
Después, llegó el domingo y la excusa:
La media maratón la corrimos con Lucia. Nosotros pusimos las piernas, y nuestros animadores de lujo respaldándonos en varios puntos de la misma, nos ayudaron poniendo corazón y los ánimos. Así, nada podía salir mal, mas aún cuando el único objetivo de ambos era disfrutarla sin agobios ni presiones.
Al final, un día que sin sospecharlo anteriormente, se convirtió en una de las medias que he corrido más a gusto. “Un buen día”.
Porque aun tomándolas como las tomo, como mero disfrute, antes de comenzar a correr siempre aparece la incertidumbre, el titubeo y “la duda”.
No por conseguir ya nada concreto, si no por el recelo de saber con anterioridad si te encontraras a gusto en carrera y disfrutaras durante la misma, o te notaras fatigado, rendido e incómodo.
Un estado que tras el pistoletazo de salida, el paso de los kilómetros se ocupa de acrecentar o apaciguar.

Esta vez, aún siendo cauteloso y prudente en carrera como siempre,  esa incertidumbre se fue atenuando ya en los primeros kilómetros, y desapareció totalmente enseguida al encontrarme frontalmente con las buenas sensaciones que notaba conforme pasaba el tiempo y la distancia.
Al alcanzar los últimos kilómetros, si noté que iba limitado muscularmente, ya que hace mucho que no entreno a estos ritmos de carrera, y eso las piernas lo notan. Aún así, me sentí con fuerzas y terminé muy contento.
Porque, cuando ya llevas años corriendo, durante una carrera, aunque tu no quieras, el ego también compite, polemiza y piensa por si mismo... o lo intenta. Y siempre quiere salirse con la suya, sin ningún tipo de consideración por ti ni por los demás.
Así que hay que intentar ser  inteligente, y no entrar en inútiles apuestas íntimas que te pirateen el ánimo, y te minen sicológicamente. Porque, lo peor de todo, es no conducen a nada.
Durante una carrera, y esta no fue una excepción, a tu alrededor observas a competitivos crónicos y lo mejor es evitarlos; A fanáticos empedernidos, y también, lo mejor es no entrar en sus juegos idólatras; y luego hay amigos, camaradas, y adictos congénitos deportistas. Esos no los dejes escapar y disfruta corriendo a su lado...
De regalo, y aunque como siempre era lo de menos, me llevé un buen crono. Lastima que no fuera ya enero, para tener una vez mas mi marca valedera para poder participar directamente y sin sorteos en
la maratón de Nueva York 2017, si decidiera hacerlo.
Tendré que intentarla hacerla a principios de año. En 2017 cumplo 50, y será una buena excusa para decidir regresar.
En una carrera, nunca intentes que las cosas ocurran como tú quieres. Ansía mejor, que se produzcan tal como se producen, y de ese modo serás, siempre terminarás más feliz.
Hay en el mundo un lenguaje que todos comprendemos: es el lenguaje del entusiasmo, de las cosas hechas con cariño y con voluntad, en busca de aquello que quieres o que crees.
Al correr únicamente por gusto, siempre es, ha  sido una buena carrera independientemente del resultado; pero sobre todas las cosas, es, ha sido, un buen fin de semana de familia y amigos en Vitoria.
Carrera y ciudad totalmente recomendables.

No hay comentarios:

Publicar un comentario