jueves, 7 de octubre de 2021

VUELTA 54

Fin de mi vuelta 53 alrededor del sol.
Cada vez me siento menos a escribir. No me lo pide el cuerpo, o el corazón; pero hoy, si me apetece hacerlo:

Érase una vez un hombre a quien le perturbaba tanto ver su propia sombra y le disgustaban tanto sus propias pisadas que decidió librarse de ellas. Se le ocurrió un método: huir. 

Así que se levantó de golpe y echó a correr, pero cada vez que ponía un pie en el suelo aparecía otra y otra pisada, mientras que su sombra le alcanzaba sin la menor dificultad.

Culpó del fracaso al hecho de no correr suficientemente rápido. Así  que corrió más y más rápido, sin parar, hasta caer muerto de cansancio. 

No comprendió que le habría bastado ponerse en un lugar umbrío para que su sombra se esfumara , y que si se sentaba y se quedaba inmóvil, no habría más pisadas. 

Esta parábola del filósofo chino Zhuangzi, me recuerda una frase que leí: “La madurez es la edad en  la que uno ya no se deja engañar por sí mismo”. 

Un momento en el que nos percatamos que la realidad puede ser difícil si, pero nuestra actitud y perspectiva son dos variables esenciales en la ecuación y tienen mucho que decir.

Sigo convencido, que cuantos más años cumplimos, más valemos, y no al revés.

Y de qué avergonzarse de la edad, es como avergonzarte de tus vivencias y tus experiencias.

La mejor edad es la que vivo a cada momento. Con ello, siempre estoy en la mejor etapa de mi vida.

Y qué decir; cumplir años más allá de los cincuenta tiene numerosas virtudes:

Aceptas que la verdad no coincide con tus deseos, pero no te importa, porque sabes a ciencia cierta que el tiempo es el padre de la verdad.

Por fin puedes sonreír frente a esas personas que en otro tiempo  te hicieron llorar. Y no, no porque  te hayas hecho invulnerable, si no porque  aceptas tu vulnerabilidad. Es más, entiendes que vivir es ser vulnerable.

Igualmente llevas muy adelantado ese proceso de declarar que mucho de lo que creías cuando eras joven no es verdad, y que, a su vez, muchas de las cosas que rechazabas creer resulta que son ciertas.

Esto no significa que bajes los brazos y dejes de pelear, pero cambia mucho las cosas por las que peleas. Sabes  lo que merece esa pelea. 

Según el budismo hay unas causas del sufrimiento. Pues bien, llegados a esta edad, estas razones van desapareciendo:

Ya no te apetece controlarlo todo.

Ya no deseas que las cosas sean como tú quieres, si no como son realmente.

Ya no te aferras a lo que no puede ser.

Ya no deseas que tu pasado sea diferente, pues es el causante de tu presente.

Tampoco deseas que los demás sean como tú quieres.

Y, lo más importante de todo, te aceptas a ti mismo tal y como eres.

Todo este enfoque hace que saborees más la disposición y el día a día, pues eres más consciente de que los instantes no vuelven.

Envejecer no significa frenar; eso lo tengo meridianamente claro. Significa  transformar tus metas.

Madurar significa salir de nuestra visión egocéntrica, para comprender que existe un mundo más amplio y complejo, un mundo que a menudo nos pondrá a prueba y que no siempre complacerá nuestras expectativas, ilusiones o necesidades. 

Sin embargo, eres capaz de vivir en paz en ese mundo, aceptando todo aquello que no te gusta pero que no puedes cambiar.

Estás con quien quieres estar, y aprendes por fin a decir ¡No!

Amas más y mejor a tu alrededor. 

La madurez también es saber cuándo ser inmaduro, y eso me encanta.

Y ese si quieres puedes que vienes escuchando desde la infancia y que tanto proclamabas y proclamas, llegados a este punto  tienes la sabiduría suficiente para emprender lo que quieras si, pero admitiendo la posibilidad del fracaso.

El que arriesga, siempre gana. Lo que sea.

Aprendes a confiar en tu instinto. La vida ya te ha enseñado lo que necesitabas saber, solo queda que lo apliques.

Creo en el viejo dicho, ‘Lo que no te mata te hace más fuerte’. Nuestras experiencias, buenas y malas, nos hacen lo que somos. Y al superar las dificultades, ganamos  en  sabiduría, fortaleza y madurez.

Y lo que más claro tengo cada año, es la importancia de las personas que te aman y amas, y que “¡Nunca se es demasiado viejo para ser más joven!”.

Elijo el día a día. Disfrutándolo hasta el más mínimo detalle. Tal y como venga. La gente tal y como venga. El pasado me ha ayudado a apreciar el presente y no quiero estropear nada por preocuparme por el futuro.

¡¡A por la vuelta 54!! Una vuelta que mi instinto me dice que será maravillosa, donde volveremos a compartir, viajar, a soñar, y en definitiva a volar.

sábado, 8 de mayo de 2021

GUARA ARAGÓN ESPAÑA


Mira tan solo una vez para ver lo bello.

Seis años de grabaciones y muchísimos más de cariño por nuestro territorio, resumidos en este video:


 



martes, 29 de diciembre de 2020

ADIOS 2020. ¡FELIZ 2021!

Hay años de crecimiento, de evolución, únicos e inolvidables; años desdichados y tristes, años de posibilidades, de alternativas, e incluso de espera; años de promesas, de expectativa, de frustraciones; años de crecimiento e incluso de letargo... ¿Pero de pandemia? ¿Quién iba a imaginar algo así hace tan solo un año por estas fechas? 2020. Un año que jamás olvidaremos. Un año sin esos sueños/planes cumplidos, sin besos tomados ni robados, sin abrazos, con sonrisas enclaustradas, e incluso imprudentes. Un año de incidentes, avenencias, de tedios, de nostalgias, y también de grandes arrebatos de voluntad y valor, sobre todo por parte de quienes han tenido que luchar en primera línea contra esta pandemia. ¡Gracias a todos ellos! Si hago mi propio balance de satisfacciones, decepciones, entusiasmos, perdidas, hallazgos, aciertos o errores. Si me evalúo con la intención de decidirme a favor o en contra del año vivido, siempre intento sacar lo bueno. Soy optimista por naturaleza. Y reconozco, no sin cierto sonrojo por la que está cayendo, que he tenido un buen año. Todos hemos sido víctimas de esta realidad, pero cada cual, dentro de una mayor o menor fortuna y de nuestro ajustado escenario, hemos tenido en nuestra mano crear nuestras propias circunstancias. Y en un trance fruto de la casualidad y fuera de nuestro control, ante esta adversidad, está nuestra actitud; y con ella, muchas circunstancias propias que no son producidas por esa casualidad, sino la causalidad: Situaciones por las que atravesamos que nosotros mismos creamos. Y sé bien que una crisis, sea del tipo que sea, es siempre una oportunidad para progresar y explorar tu papel protagonista dentro de dicho suceso. Un instante para hacer una pausa y “Detenerse”; palabra maravillosa y necesaria para asimilar las lecciones que se nos presentan. Es, o ha sido un momento de ser y recrearse en uno mismo y tus personas más cercanas. De secundar y cimentar. Puesto que, y pese a lo que pueda parecer, ser uno mismo es más sencillo, más práctico, y te hace sentir mucho más especial; y con ello, además, cobra sentido el hecho de que puedas ser para otros lo que eres para ti mismo. Si tratas de ser alguien que no eres, siempre serás una simple imitación. Deseo que, para bien, claro, dejemos que la vida siga sorprendiéndonos; y si equivocamos el camino, nunca nunca, le echemos la culpar al camino... Mi resumen personal de 2020 lo tengo muy claro; y en la forma, está muy alejado de esas épicas imágenes de viajes y aventuras de otros años. Transita en el pequeño comedor de mí casa. Llega un día en el que nuestros recuerdos son nuestra riqueza, y este me ha hecho inmensamente rico. ¡Mucho ánimo a todos y a por el 2021! Que como decía un queridísimo amigo: ¡Se va a cagar!!





miércoles, 7 de octubre de 2020

Vuelta 53

Finalizada mi vuelta 52 alrededor del sol, comienzo la 53.Y en un mundo en el que mucha gente se avergüenza de decir su edad, reivindico el valor de nuestros años, sean los que sean.
Puesto que cada uno de los años cumplidos, son nuestro mayor tesoro; nuestro archivo de vida, experiencia, momentos y sentimientos.
Cuantos más años cumplimos, somos mejores, más valemos, y no al revés.
Y avergonzarte de tu edad, es como avergonzarte de tu vida, tus vivencias y tus experiencias.
Yo lo tengo claro, la mejor edad es la que vivo a cada momento. Así que siempre estoy en la mejor etapa de mi vida.
Del mismo modo, tras años de vivencias y experiencias, he aprendido que digan lo que digan, amarse a sí mismo, cuidarse a sí mismo, no es vanidad, ni arrogancia, sino cordura y equilibrio.
Ha completado un año que comenzó corriente, y ahora vive enloquecido, o rabioso, no sé bien; pero si dijera que ha sido un mal año para mí, mentiría.
Lo he completado sereno, fortalecido, con muchos cambios internos, y sintiéndome satisfecho conmigo mismo y de mí mismo.
Convencido del todo de que hay que cuidar tu exterior lo mejor posible, para disfrutar más y mejor esos años cumplidos, pero asimismo el interior para enriquecerse de ello.

Hallar el equilibrio entre el tú visible y el tú invisible.
Por la apariencia se te evalúa incluso sin conocerte, y es lo de menos; pero por tu carácter, por tu contenido, se te ama.
Y doy fe; sentirse satisfecho u orgulloso de uno mismo, hace que ocurran milagros a tu alrededor.
Algunos dicen que tu cuerpo es resultado de tu conciencia. Yo no lo sé.
Pero si que es la resulta de cómo tú te ves a ti mismo.
De alguna manera acuerdas que tu cuerpo es instrumento de tu alma.
Todos tenemos un cuerpo único, especial, y es importante apreciarlo, cuidarlo, y jamás avergonzarnos de él.

Es nuestro verdadero hogar, nuestro vehículo en la vida, y trabaja muy duro a diario para mantenernos con vida.
Eso sí, repito, necesita ser cuidado, respetado y amado.
Y amarse a sí mismo mental y físicamente, ahora mismo, tal y como eres en este instante, es darte felicidad. No esperes a envejecer o morir. Si esperas, ya estás un poco muerto.
Y pese a quien pese, repito lo que he escrito al comenzar: “Amarse a sí mismo no es vanidad, es cordura”.
Vive, ama, pregona, comenta, da, agradece, demuestra, aprende, enseña, acepta, ofrece, entrégate, cumple, trabaja, disfruta, escucha, deja ser, deja ir, deja entrar y, sobre todo, permítete ir siempre donde te dicte tu corazón.
Haz bien, vive y deja vivir.
Vive lo mejor que puedas días, horas y minutos.
Haz de tu vida la mejor de las experiencias posibles, y si fracasas, si te desplomas, que de
vez en cuando pasa, no pierdas tiempo lamentándote, levántate y sigue adelante.

Todo va muy rápido.
Sin darte ni cuenta, ya estás en la hipotética mitad de tu vida o más.
Y digo hipotética, porque nadie sabemos con seguridad cual es nuestra mitad… Y esto nos debe hacer recapacitar.
Por ello también el término "mediana edad" me resulta confuso.
¿Cuál es esa edad? No es generalizable.
Yo imagino que es cuando, tengas la edad que tengas, todo cambia súbitamente en tu interior.
Cuando repentinamente, ya no te importa lo que opinen los demás de ti.
Cuando pasas a ser más dueño de ti mismo.
Cuando al repasar tu trayectoria vital, empiezas a sentirte, a reconocerte, a desarrollarte y sobre todo a aceptarte.
Cuando aumenta tu interés por todos los aspectos que pueden fomentar tu bienestar, incluida la espiritualidad; asunto que antes te parecía una franquicia de frikis sugestionados.
Cuando tu autoestima se asienta, y esto refuerza tu capacidad para verte con más perspectiva y honestidad. 
Cuando, y ya era hora, por fin hallas lo mejor de ti mismo.
Toda esa nueva perspectiva del tiempo hace que goces más de la calidad que de la cantidad, que seas más consciente de que los instantes no vuelven y hay que saborearlos lenta e intensamente.
20 Años
Además, desaparece esa ira hacía…, nunca supiste muy bien que, y aprendes a llevar mejor las preocupaciones, las inquietudes o la ansiedad, ganando paciencia, optimismo y claro está, felicidad.
Envejecer no significa frenar; significa seguir invirtiendo en tus metas, pero con la habilidad que te proporciona esa experiencia acumulada que compensa tus limitaciones.
Unas limitaciones que has aprendido a reconocer, y lo más importante, a aceptar.
Eres totalmente consciente que el “hipotético” tiempo que te queda cada año es menor, y ello te refuerza para aplicar tu energía en lo verdaderamente importante para ti, y únicamente en las relaciones que consideras significativas.
Ya solo estás con quien quieres estar, y aprendes por fin a decir ¡No!
Adoptas una perspectiva más positiva ante la vida, y te vuelves más reflexivo.
En definitiva, amas más y mejor tu vida y lo que te rodea.
El tiempo es relativo, contradictorio y travieso, pero solo eso. 
Ahora sé que no hay que quedarse con conversaciones, perdones o agradecimientos pendientes, no hay que dejar de hacer aquello que persigues, y nunca hay que vivir como si el tiempo fuese ilimitado… En ese aspecto, incluso sin saberlo, creo haberlo hecho bien hasta ahora.
Tu vida es tuya, y toda vida merece ser vivida con la mayor intensidad que nos sea posible.
53 años
Dejar pasar el tiempo, tener tiempo, tomarte tu tiempo, perder el tiempo, o vivir a contratiempo.

Un ser humano de 70 años, vive solamente alrededor de 25200 días.
Realmente no es tan largo nuestro paso por el mundo.
De niños vemos el mundo grande, inmenso y todo parece lejano.
Pero de adultos, hemos atravesado ya suficientes experiencias como para darnos cuenta que el tiempo solo es largo cuando está por delante a modo de meta o deseo, pero realmente pasa en un abrir y cerrar de ojos.
Y nunca nunca se detiene.
Incluso como en mí caso, sin darte ni cuenta, ya se han ido abuelos y padres.
Así que, contando mis años vividos, acepto que tengo menos tiempo para vivir en adelante que el que he vivido hasta ahora, y por eso no tengo tiempo para derrocharlo.
Hay que mirar siempre en dos únicas direcciones: hacia tus pies para saber dónde estás, y hacia adelante para saber dónde te diriges o quieres hacerlo. Jamás atrás y casi nunca al cielo. 

CONCLUSIÓN:
Si reflexionas sobre el pasado, no encuentras respuestas claras; si buscas detener el presente, es imposible; y como el futuro no existe, hay que vivir en el filo que delimita tus actos, porque más allá de ellos no hay nada.
 

¡¡A por la vuelta 53!!

 

 

lunes, 17 de agosto de 2020

SALTA



Fueron, son, e imagino que serán, la entraña y el espíritu de un chaval y sus lógicas ansias de andanzas, para poco a poco convertirse en una pasión por hacer, pero sobre todo por aprender y compartir.

Porque la pasión es una emoción importante que encierra entusiasmo e inclinación por algo, y por eso se dice, que a una persona le apasiona algo cuando establece una fuerte correlación con algo.

Este es mi caso. Me apasionan muchas cosas, sí,  pero una muy importante son los barrancos “de Guara”.

No cualquier barranco, “los de Guara”. Mi tierra.

Y cada año me reedito. Como cuando se visita a un gran amigo sigo fiel a esa cita.

Los barrancos de Guara han sido, son y serán, parte de mi vida.

 






jueves, 25 de junio de 2020

GUIAR POR VOCACIÓN



Guiar o acompañar a la gente haciéndola pensar por sí misma. Pareciendo temer con ellos como de la mano, pero sin que se den cuenta.
Llega el verano, y en mi caso, realizo muchos descensos de barrancos acompañando a gente.
Este año ademas, es aún mas especial, porque ya los comparto con mi hija, que le vuelven loca.
Llevo haciéndolo desde hace mas de treinta años: Muchos como guía “semi profesional”, otros como monitor, y ahora como el “amigo experimentado”...
Lo mismo en otras actividades relacionadas con la montaña y la naturaleza; y he de decir que me encanta hacerlo. 
Ello me condujo igualmente a organizar los seis viajes de aventura que hasta el momento hemos proyectado a diferentes partes del mundo acompañando a amigos: Tanzania, Nepal, India, Perú, Bolivia y Marruecos.
Siento una plenitud, a través de la satisfacción de los demás, muchas veces difícil de hallar de otro modo.
Guiar, acompañar, contagiar, hacerse responsable de un grupo de personas para que disfruten “contigo”, junto a ti, de un lugar o una actividad , desde mi punto de vista, es algo enormemente pleno, y como tantas otras cosas debe ser vocacional.
Es  disfrutar tú de algo que te apasiona, contagiar ese gozo, y trabajar de alguna forma para que los demás disfruten igualmente y se sientan realizados junto contigo.
Un guía no se define por su actividad concreta, sino por el sentido que le da a la misma.
Tarea que debe tener como meta generar una percepción especial en las personas que acompaña.
Transformarse por un momento en un auténtico ideólogo que sabe que con algo tan sencillo como compartir, o contagiar su pasión por algo, es posible transformar percepciones, vidas o historias personales. 
En definitiva, y aunque suene cursi, es amar algo y enseñar a amarlo.
Capacidad de transmitir a otros; capacidad de reflejar tu registro de experiencias físicas y humanas, pero evitando que se transforme en un ejercicio de reconocimiento.
Después, claro, un preceptor o guía, debe ser prudente y virtuoso en la materia.
Debe tratar de descubrir cosas nuevas dentro de la cotidianeidad, sintiendo inevitablemente esa necesidad de trasmitirlas.
Un conjunto de intereses, necesidades, aptitudes, ideales y circunstancias personales, que al fusionarse hacen que te sientas atraído hacia esta “forma de vida”, y te sientas capaz de afrontar todos los retos que te supone, porque te compensa.
Un buen, digamos instructor, no se define por su actividad o su nivel, sino por el sentido que le da a ella, y su forma de disponer todas sus acciones al servicio de otro para que este a su lado disfrute.
Hacer de su experiencia una aliada, siempre consciente que no sabe más la persona que tiene más mensajes, sino la que tiene uno y sabe cómo aprovecharlo y trasmitirlo.
Teniendo siempre presente que la soberbia y la vanidad serán los peores regentes.
Para mi, un verdadero guía, mentor o acompañante, como queráis denominarlo, es  aquélla persona que simplemente se presenta frente a un grupo, y aunque repita mecánicamente los conceptos contenidos y aprendidos, y utilice las técnicas adecuadas, le da a todo su propia interpretación, y lo enriquece con su experiencia vital.
Guiar, acompañar, hacerse responsable de un grupo, aunque sea de amigos, o de tu propia familia, es ante todo una responsabilidad, y nace de una vocación de servicio y una labor trascendental de satisfacciones.
Y exige saber entender que el discípulo, o el novato al cual acompañas, es una persona que confía en tus conocimientos.

Has de ser capaz de ponerte en su lugar para transmitirle mejor los conceptos y sobre todo confianza.
Y esto, nunca debe tomarse a la ligera.
Pedagogo, instructor, formador, educador, adiestrador, maestro, asesor, consejero, facilitador, orientador, coordinador, tutor, gestor, mentor, guía, gurú, o conductor.
Un guía enseña, muestra, pero debe también educar. 
Porque quien sólo enseña, está centrado en eso, en su enseñanza. Quien además educa, cumple una misión de servicio, busca un bien común, hace de ejemplo de los valores que predica, y sobre todo piensa, protege y evalúa.
Tiene claro que el valor de su trabajo está en el perfeccionamiento de otros, y en buscar tanto su seguridad como su satisfacción. 
Debe saber leer entre líneas gestos, actitudes, rasgos físicos y emocionales para descubrir lo que necesitan sus "¿discípulos?" a cada instante.
Traspasa la línea del saber para abrir la del ser. 
Es entonces cuando además de guía, te transformas en educador, o mejor aún, en inspirador o motivador.
Y hay personas que parecen tener una aptitud natural “vocacional” para conducir y tutelar a otras.
Supone esfuerzo, disciplina, sacrificio y saber dar sin esperar recibir; aunque siempre se recibe mucho... muchísimo.
Me encanta mostrar, compartir, acompañar, y ayudar a descubrir. 
Como otros antes hicieron conmigo. Esos que jamás olvidaré.