jueves, 28 de abril de 2016

Medio Rock&Roll en Madrid.

Hacia tiempo que no corría una carrera solo. No, no es que no corra casi todas solo y a mi ritmo. No me refiero a eso.
Cuando subrayo solo, quiero decir sin ningún amigo ni conocido alrededor con quien verte, charlar, hacerte una foto previa, o calentar.
Estaban Rosana y mi cuñado Juan David, que como concienzudo cuarentañero que hoy en dia se precie, debutaba con mas peña de su trabajo, pero participaban en el 10k, y salían media hora antes.
Así que a primera hora, estaba dispuesto en la línea de salida “solo”, junto a casi treinta mil corredores más. Doce mil en la media maratón en la que yo participaba.
A priori tenía buenas sensaciones, y lo más importante, deseos de correr.
Y eso siempre se manifiesta inconscientemente en carrera, en tu regularidad y actitud.
El pasado año la corrí, pero acompañando en su segunda media maratón a Rosana, así que me recreé de forma diferente del ambientado recorrido.
Una media maratón tunante y pícara.
Acaso manifiesto reflejo de los personajes que deambularon por estas calles e inspiraron a Quevedo en el siglo de oro.
Por ello es seductora pero embustera.
Seductora por el extraordinario contexto, la perfecta organización y el embriagador ambiente y escenario.
Embustera, por los casi siete kilómetros de inicio, que aunque no lo aparentan, parten sin descanso para arriba, y hay que gestionarlos muy bien.
Para que más tarde, a partir del kilómetro siete, puedas emerger como Leonardo Dicaprio en el Renacido tras el ataque del Oso, (aquí con el madroño y todo), e intentar resurgir de la pequeña o gran tumba que tu mismo te has cavado, recobrar el aliento, y recuperar ritmo y sensaciones.
A partir de entonces, si recuperas, disfrutas del ambiente, de las calles y de los numerosos grupos de Rock apostados por el recorrido.
En el kilómetro catorce, te separas del maratón para dirigirte hacia la meta del parque del Retiro.
Al final, algunos tramos un poquito rompe piernas te van banderilleando, para en el kilómetro diecinueve, sentirte como un toro de lidia cuando lo apuntillan, pero en forma de pronunciada cuesta.
De esta no consigues recuperar el resuello hasta casi el kilómetro 21... si lo consigues. Mucha gente la supera abiertamente caminando.
Pero en resumen, una buena media maratón con un gran gran ambiente.
El resto, la carrera, dependerá de tu estado de forma, y lo que tu mismo quieras arriesgar o no.
La terminé en (1h 25m 18s). Lo sorprendente, y que manifiesta la severidad del recorrido, es que con este tiempo obtuve el puesto 95 de 10.000 llegados y el 10º de 5000 de mi categoría...
Complacido, pues mis entrenamientos actualmente son domésticos, conformes, divertidos, y afines. Nada específicos ni forzados.
No tengo ningún propósito concreto, y están siempre sentenciados a la improvisación.
Así que seguir realizando aproximadamente los mismos cronos desde hace mas de veinte años cuando participé en mi primera media maratón, me produce una gran satisfacción personal.
Los años se suceden (este cumpliré 49), y ahora mi objetivo fundamental pasa por sentirme igual de enérgico que el año anterior.
Seguidamente, el hallarme en buena forma física para llevar a cabo mis habituales acciones en montaña o barrancos, o bien si decido correr alguna esporádica carrera, en la  que por encima de todo me complazca “participar”.
Con todo ello, llegar en buen estado de forma al viaje anual que acompaño, (esta vez al Himalaya Indio), para poder replicar cualquier contingencia y ser de máxima ayuda a mis acompañantes.
Después de varios años entrenando duro para las metas que me había marcado, ahora disfruto de los entrenamientos.
¡Miento!. Siempre he disfrutado de ellos. Simplemente ahora son mas... ¿circunspectos?.
Ahora solo le temo a lo que está por venir, que no al futuro...
Pero siempre hay algo que domina ese miedo, y sin duda lo somete. Es esa ilusión que lo compensa todo. Esa complaciente sensación de seguir creciendo.
Nunca he sido de marcas ni medallas; pero si he sido y todavía soy, gracias a Díos, de retos, propósitos, empeños, y superación personal.
Aunque pueda parecer lo mismo, no lo es. Se trata de algo más implicado; Es un compromiso contigo mismo.
Entrenamiento, empeño, táctica y compromiso. Un ejercicio implacable de satisfacción personal, y un potente antidepresivo.

miércoles, 20 de abril de 2016

DESVARÍO SEVIL 2016

¿Estamos locos, o los locos son todos los demás?.
Imagino que todos nacemos algo locos, y nuestro objetivo en la vida debería ser el tratar  de estarlo no siempre, pero si el mayor tiempo posible.
Hace dos años, a José Mª Lacoma, Paco Jordán y a mi hermano Jorge Subías, se les puso entre ceja y ceja, (tres entrecejos), organizar unas salidas de Trail running entre amigos no competitivas y abiertas, con una hipótesis:
- “Si se ve desde aquí, no puede estar lejos. ¿Por qué no ir corriendo?” (Por dar ideas...La luna también se ve...)
Con este concepto, se trataba de alcanzar caminando/corriendo (por senderos), lugares que forman parte de la vista o contorno del horizonte de Barbastro.
Y para empezar se planeó una “tiradeta larga” desde aquí hasta la cima del pico Turbon (96,5 Km.).
El pasado año, la aventura se repitió hasta la cima de la Peña Montañesa (92 Km.); Y este pasado sábado, de Barbastro hasta el Tozal de Sevil (Guara), con unos más asequibles (45 Km.)...
Como otros años, se podía hacer el recorrido completo, o bien incorporarse en algún tramo dependiendo de tus ganas, deseos, resistencia o límite.
A esto se le denominó: “DESVARÍO dos mil, lo que sea...”.
Desvarío: dicho o hecho disparatado, insensato, o carente de sentido común.
Por mi parte, los años anteriores, por fechas o circunstancias no pude acompañarles, pero este, todo se aprestó a que si, y lo que me alegro.
Así que el sábado, a las 6:50, porque la rima de las 6:55 no me gusta nada, allí estaba en el punto de salida con diecisiete personas más.
Mas tarde, dos personas desde Salas Altas, y cuatro desde Alquézar, incrementaron el total del grupo.
No me extenderé narrando el precioso recorrido por este Somontano que tanto nos gusta, que se sucedió por senderos, veredas, eriales, viñas, y los pueblos de Castillazuelo, Salas Altas, Buera, San Pelegrín o Alquézar. Soy mas de contar mis emociones o sensaciones.
La primera que me viene a la cabeza, es la ratificación de que correr es un deporte mental… y todos nosotros estamos eso, “de-mentes”. Al menos yo. En consecuencia perfecto.
Pese al estrés derivado por la rigurosa  puntualidad de salida (ni un minuto de cortesía), que provocó que algunos que llegaron pasados dos minutos, no hallara a nadie y tuviera que alcanzarnos, todo fue aconteciendo como debía ser.
Todo se consignó poco a poco como un agudo contrato que va más allá de las palabras o del hecho en sí.
Y nuevamente surgió ese impulsivo embrujo de compartir risas y complicidades santificadas con conversaciones aparentemente superficiales, que en el fondo revelan muchas cosas: En algun@s maestría e ingenio, en otros experiencia,  en todos la razón.
En definitiva no fueron solo kilómetros juntos, fue una emoción compartida.
La satisfacción que produce correr junto a personas que quieres, incrementa el ánimo, la palabras, el interés, y claro, la camaradería y por tanto la amistad.
Y se convierte en un testimonio más de esos que no necesitan la memoria para ser recordados, y por eso los recuerdas; “los amigos”.
Me encuentro hace mucho ya en un momento vital, en el que me motiva más cualquier improvisada salida en solitario, o así con amigos, que participar de cualquier carrera. Y eso te favorece, y te hace más inmediato y receptivo a este tipo de actividad. Hacer por hacer, conversar, compartir, disfrutar, reír mucho y bien, callar...
Es curioso. Por la mañana temprano cuando apareces con cuerpo y la mente aún aletargados, todo parece una rutina ya agotada y tradicional. Pero poco después, siempre se transforma en original e inédita.
Igual que cada vez que acompaño a un grupo de amigos en una excursión, o a un reiterado barranco.
No habíamos llegado ni a Castillazuelo, y al menos yo, ya notaba esa especie de alma. Un alma común que seguramente no existe, pero que en instantes aparentemente intrascendentes llega a notarse como la tuya propia.
Para mí estos instantes son como un aire totalmente necesario, que me hace regresar a casa con una gran sonrisa en la cara, pero sobre todo en el alma.
Por unas horas consigues huir de la rutina sin necesidad de determinarte ningún sentido específico ni especial, y respiras sugestión.
¡Chapó un año mas por la iniciativa!
En vez de inscribirte a una gran carrera, es concebirla tu mismo con los amigos.
Plantarse una mañana temprano un grupo de amigos mochilas en ristre con unos cuantos kilómetros por delante, 30,40, o 90... ¿Qué más se puede pedir?..
Creo que el futuro del running pasa por esto.
Ultra Trails o Trails “Running friends”.
Al final del recorrido, lo mismo " búsqueda de tus límites", pero en un ambiente íntimo, original y por que no decirlo, exclusivo.
Incluso por alguna razón, emerge ese niño interno que todos llevamos dentro y nuestra felicidad y bienestar acontecen al reconocerlo y escuchar su voz. 
Como pudieron comprobar los que vinieron, a mi ese niño me emerge con mucha fuerza. Ja, ja, ja...
No pude evitar hacer la croqueta rodando por una pradera, o bromear feliz mientras corría adelante y atrás entusiasmado como un cachorro con dos colas.
Soy, como todos, un producto de mi voz interna.
Aprendizajes, desaciertos y hallazgos son hechos que van jalonando nuestra biografía particular.
Nuestra capacidad para aprender, para progresar, es ilimitada. Y en días así, se producen oportunidades para ampliar esas nuestras experiencias y dar perspectiva a lo que ya conocíamos.
De todo y todos puedes aprender algo. Manoli, Juanjo, Anas, José, Ángel, Eva, Luís, Lucia, Olga, José F, Ofelia, Nestor, Nuria, Rocío, Dani, etc,    me hicisteis experimentar durante todo el dia esa sensación de entusiasmo; es decir, disfruté mucho a vuestro lado.
Jorge, José Mª y Paco, el plan de establecer cada año esta meta final, este Desvarío acorde con nuestras expectativas, nos ayuda a todos vivir juntos emociones positivas. ¡Gracias!.
Todo se corrobora al finalizar; al celebrarlo gozosos con una caña, o una comida. Pero sobre todo cuando al dia siguiente, tienes una especie de melancólica resaca, porque rememoras, añoras lo vivido y a quienes lo vivieron junto a ti, y anhelas la próxima vez.
Igual otr@s no tienen las mismas impresiones, y lo perciben como una hombrada o hazaña. Igualmente respetable.
Pero yo lo siento así.
La felicidad creo que se encuentra en la antesala, en el camino hacia la felicidad. 










jueves, 14 de abril de 2016

BURDEOS POR RELEVOS

Si un pajarito te dice que estás loco, debes estarlo porque los pajaritos no hablan.
Dudar de ti mismo, lucidez; Dudar de los demás,  desconfianza.
Así que mucho mejor lúcido que desconfiado.
Ya recomendé ávidamente las carreras o maratones por relevos desde que hace dos años participé en el maratón de Milán en esta modalidad.
Son carreras asequibles para cualquier corredor principiante, y por agradables divertidas y cordiales, igualmente recomendables para un corredor experimentado.
En Burdeos (Bordeaux), al igual que en Milán, lo hemos pasado fenomenal. Antes, durante y después. Fin de semana de deporte, turismo, amistad, gastronomía, camaradería y risas. Buena fórmula.
Previamente, antes de llegar allí, durante algún mes, se propaga la rivalidad y el pique “sano”... para crear ambiente. 
Y en esta ocasión más, porque habíamos resuelto participar en dos equipos diferentes y heterogéneos, con lo que ello conlleva: fichajes, entrenos ocultos, tácticas, malas artes, e incluso intentos de soborno.
Gallifantes: (Paco, Carmen, Rosana y Julito), contra Stallones: (José Hernan, Rafa, Ruth y un servidor). Los nombres fueron cosa de Paco...
Pero, al final, una vez allí en Buerdeos, durante la comida previa a esta maratón nocturna en el muy recomendable restaurante “Le Cochon Volant”, quizás favorecidos por un excelente vinito de Burdeos, al que precedieron como vermú ostras y gambas en el mercado des Capucins, resolvimos ir en contra de nuestros actuales políticos, y pactar un tratado de alianza y no agresión durante la carrera, e ir junticos de dos en dos en cada relevo.
Así que para no aburrirme esperando a mi cuarto relevo, que sería mas o menos a las once y media de la noche, decidí acompañar a los dos relevos precedentes y terminar así con 31kilometros en mis piernas por las afueras y las calles del centro de Burdeos.
A las 20:30h se dio la salida a los 900 equipos por relevos, mas los casi seis mil individuales.
El primer relevo de doce kilómetros corrió a cuenta de Paco y José Hernan, que teniendo en cuenta el embotellamiento y el lento avance de la salida, se plantaron en poco mas de una hora en el  box del segundo relevo.
Que decir de los versados e internacionales (Londres, Nueva York, Milán, Viena, etc...)  Paco y José Hernán. Seguro que estuvieron vigilándose de reojo, pues un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Y el poder de ser el primer relevo, conllevaba la responsabilidad de cumplir el tratado verbal de no-agresión.
Pero todos confiábamos en la eficacia de mediación de José Hernán, siempre que el ritmo de Paco lo dejara articular palabra.
Así pues llegaron hermanados como apalabramos y partimos el segundo relevo en el kilómetro doce. Yo ya desde aquí escoltando a los titulares, en este caso Carmen y Rafa.
Carmen debutaba en carreras internacionales mas allá del coso de Barbastro, junto al diestro y  curtido en mil batallas Rafa, que aquí reaparecía como los toreros que primero se retiran, pero después no pueden evitar reaparecer; a veces por añoranza, a veces por dinero. No sé cuál seria el caso de Rafa...
Fueron seis kilómetros, casi siete de iniciación y enseñanza para Carmen, y también para mí. Porque de Rafa se puede aprender mucho en pocos kilómetros. 
Observándolo, puedes reconocer la veteranía de un soldado por el contenido de su cartuchera; el novato lleva cartuchos, el veterano solo lleva comida. Rafa es veterano y se nota. 
No gasta ni un cartucho que no merezca la pena ser gastado. Corriendo junto a él, recuerdas esa fábula de un gusano que al cruzar las vías del tren perdió el culo. Cuando fue a buscarlo, perdió la cabeza.
Moraleja: No hay que perder la cabeza por ir detrás de un culo... Rafa añadiría: - “Siempre y cuando ese culo corra más rápido que tu, si va mas despacio, es otro cantar”.
Carmen se graduó en la carrera con matricula, y fue proclamada Doctora honoris “pausa”, por su ritmo pausado pero firme y constante.
Llegamos al tercer relevo, y acompañé del mismo modo a Rosana y Ruth que se hicieron cargo del mismo durante diez kilómetros más.
Y lo hicieron fenomenal. Proporcionalmente a sus ánimos y buenas sensaciones, incrementamos poco al poco también la cadencia.
Las dos partían con recelo por falta de entrenos. Pero ese recelo se esfumó.
Se fueron viniendo arriba, y habrían corrido diez kilómetros mas si así se lo hubieran propuesto. Tras su tramo aparecieron eufóricas y sobradas. En un lugar donde caga tanta gente, hace fuerza el mas cobarde, y se caga el mas valiente.
Y llegamos al último relevo. El mío con Julito. 
Nos ajustamos los dorsales, y salimos zumbando para cubrir los catorce últimos kilómetros.
Trece, teniendo en cuenta que un kilómetro antes de meta nos reagrupábamos con el equipo para realizar un paseo triunfal hasta meta.
Julito tiene experiencia y no tiene un pelo de tonto ;). Además está ahora fuerte que paque, pero al no salir en el lugar natural de su ritmo de carrera, si no mucho más atrás, al adelantar a tanta gente,  corría mas desorientado que Adán el dia de la madre...
Y se vino arriba, y como decía se sentía como un Keniata.
No sé el numero de corredores que adelantamos durante esos kilómetros, pero fueron muchísimos.
Kilómetros en los que Julito fue auto imponiéndose el mandamiento del pobre: “Antes reventar que sobre”...
Por eso mismo, llego al kilómetro once de los catorce desmedido, pero más cansao que Bruce Willis en la jungla de cristal.
Llegamos al kilómetro 41, y allí felices, braceando, en el box, se hallaban todos nuestros compañeros para marchar juntos hasta la línea de meta celebrándolo.
Al final locura; bueno, disfrutamos cada minuto de ella. Que bien salió todo.
El pretexto era: Una maratón por relevos en Burdeos.
El edicto: nueve amigos. Ocho que participamos, y Merche, que aunque en esta ocasión no tomó la salida, se dejó la piel animando y acompañando.
Objetivo: Un fin de semana de respiro con ganas de disfrutar de todo: de la carrera compartida, el turismo, la gastronomía, y sobre todo de la compañía.
En un fin de semana como este aquí, o tantos otros que compartes en diferentes ámbitos, eres sabedor, de que para tus amigos nunca serás un mero individuo.
Porque individuo, es un concepto para determinar a gente que pasa, pero que no te traspasa.
Y si algo tienen los amigos, es eso, que traspasan.
Algunas personas se quedan en la memoria, y otros no.
Siempre hay que buscar el momento y la oportunidad de vivir lo que tenemos, y lo que nos importa con gente que te traspasa.



viernes, 8 de abril de 2016

POR MARRAKECH

Estoy de acuerdo en que viajar es una práctica con efectos letales para la intolerancia, los prejuicios, los escrúpulos y la estrechez de pensamiento. Para mí así ha sido.
Sirve y muy bien, para conformar tu imaginación con la realidad, y para ver las cosas como son, en vez de figurarte como deben ser.
Es por ello, que si las posibilidades de la vida que me toque vivir me lo permiten, nunca pienso dejar de hacerlo.
Como bien se dice: -“Eso es lo que te llevas”.
Había visitado Marruecos una vez, pero de forma poco convencional.
Como ya sabréis, lo hice recorriendo 247 km a pie por el desierto al sur de Ouarzazate como participante en el maratón de Sables en 2008.
Era hora de volver para sentir un cachito mas del alma de este vecino país, al que deseo regresar en mas ocasiones, pues las dos veces, y en diferentes contextos, me ha seducido de igual manera.
Esta vez, la principal razón era compartirlo en familia con nuestra hija de cinco años. Que por primera vez viera un país y sintiera un entorno que difiriera de lo occidental y su propia realidad cotidiana.
¿Cuantas veces rastreamos por Internet para intentar encontrar viajes económicos y visitar alguna ciudad Europea, o las islas, sin pararnos a pensar en el vecino país de Marruecos?.
La duración de un vuelo de Barcelona a Casa Blanca o a Marrakech es prácticamente la misma que de Barcelona a Londres o de Madrid a Roma. Hay vuelos y alojamientos asequibles, y la vida allí es más barata...
Quizás los prejuicios de los tiempos que corren, hacen que erróneamente pasemos por alto este tipo de destinos.
Marrakech. Tan cerca y tan lejos.
Ya a poco de llegar, desde la ventanilla del avión comienzas a distinguir que el color de la tierra toma las tonalidades del desierto. Pero como un velado espejismo, progresivamente la tierra comienza a teñirse de rojo y a tenderse promiscuo un oasis de palmeras y casas.
Una vez aterrizas, ese color encarnado se arma de incalculables tonalidades, y somete la ciudad, con sus murallas, sus palacios, o las propias viviendas a una energía arrebatadora. No en vano,  la denominan “la ciudad roja”.Y si este tapiz por si solo no fuera suficiente, al sur está realzado por las montañas nevadas del atlas de  4000 m de altura.Mi primera sensación al salir del aeropuerto, es de no sentirme nada atosigado como presuponía al haber viajado a muchos países con los que supuestamente podría comparar.
Nadie te acosa ni con llevarte las maletas, ni con los taxis o transportes. Al menos a mi ese día.
No quiero llevar a equivoco; tampoco es Europa. Pero si has viajado por Egipto, Nepal, Tibet, India, Pakistán, Tanzania, etc., en comparación, la salida en este aeropuerto es apacibilísima.
Así que tranquilamente, si previamente has reservado tu transporte, escrutas el cartel que sujeta algún taxista local con tu nombre, y listo. Aconsejo hacerlo así, pues recién llegados es más cómodo que te recojan y te lleven a tu hotel o ryad sin mas complicaciones.
Una vez instalados en el acogedor ryad (Des Eaux  et Spa) donde nos alojábamos en plena Medina, casi al lado del café de las especias, y  a pocos minutos andando de la plaza Jemaa-el-Fna, y probar el delicioso te con menta de bienvenida que nos brindó su joven y gentil dueño Mustafá, sin perdida de tiempo salimos a comer y a visitar la ciudad.
Estos riads son casas familiares que como aquí las casas de turismo rural, se han reconvertido en establecimientos hoteleros.
Son preciosos, muy acogedores y con pocas habitaciones que se articulan en torno a un jardín central que suele tener un estanque, fuente o mini piscina; El trato es muy agradable y familiar.
Pasear por la Medina:
Desde el momento que te adentras en la Medina, en muchos instantes y como esperaba, tienes la impresión de haberte transportado en el tiempo: la gente, el ajetreo,  los carros tirados por borricos, y ese barullo, que no acoso. Inmediatamente te hayas en un lugar donde se mantienen los oficios de toda la vida, instalados en indescriptibles y laberínticas calles en maravillosos puestos que venden desde dátiles a lámparas preciosas (quizás alguna con un genio dentro).
Todo un universo de regalos y encantamientos a  precios realmente bajos si sabes regatear. Los vendedores te invitan, te requieren e intentan encandilar con sus exposiciones, pero no te abruman como en otros mercados de estas características en otras partes del mundo.
Nayra caminaba contemplándolo todo encandilada, y con cara de encontrarse en medio de un cuento.
Lo primero que ves cuando entras a la medina, y traspasas sus murallas es la Koutoubia junto a la mezquita que le da nombre.
Un imponente minarete de 70 m de altura y uno de los monumentos más característicos de la ciudad. Cada uno de sus frentes y sus arcos son diferentes, y se considera la hermana pequeña de nuestra Giralda.
A continuación, la plaza de Jemaa-el-Fna.
Sin duda esta plaza es el corazón de la ciudad y toda la ciudad baila en torno a ella tanto de día como de noche.. Fue elegida por la UNESCO como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad.
Por el día es un bullicioso mercado donde se vende fruta, zumos, frutos secos y otros productos típicos, mientras encantadores de serpientes, saltimbanquis, tatuadoras de henna, beréberes con sus monos amaestrados, o danzarines, intentan captar atención y propinas de turistas y nativos.
Al atardecer, comienzan a instalar innumerables puestos ambulantes de comida, en los que prepara todo tipo de platos típicos como el cuscus, los pinchos morunos, o los tajines de verduras, carnes o pescados.
Y al caer la noche, en torno a todos estos restaurantes portátiles el espectáculo continúa, y se forman grupos (mayoritariamente de hombres marroquíes o turistas) en torno a todo tipo de animadores, cantantes, músicos, cuenta cuentos, acróbatas o curanderos. Todo un espectáculo.
La plaza Jemaa-el-fna está circunvalada por cafés donde se puede comer, cenar, o saborear un riquísimo te con menta en sus terrazas, mientras continúas observando el espectáculo de la plaza a cualquier hora del dia.
Lo primero que quiso hacer Nayra, fue tocar, acariciar a la serpiente de uno de los encantadores. Después tocó el regateo con la propina por la foto, claro...
A continuación de este preámbulo Fran de la jungla versión mini niña, para introducirnos sosegadamente en la ciudad, hacernos una composición de lugar, y comenzar a disfrutar, alquilamos una calesa que nos paseo por dentro y fuera de las murallas durante aproximadamente una hora.
Esto, es una buena manera de orientarte y dar el primer vistazo a todo (como el bus turístico de las grandes ciudades.)
Asimismo, si vas con niños, para ellos es como subir a una atracción de feria, o en la carroza de una princesa... y normalmente, como fue el caso, los cocheros son muy amables, e incluso dejan conducir los caballos a los niños.
Que ver casi obligatoriamente:
El barrio de Melah. Es el barrio judío donde ves las farmacias llenas de enseres y especias típicas, o la sinagoga.
Los jardines Majorelle. Propiedad del modisto francés Yves Saint Laurent.
Un precioso jardín botánico, creado en 1920 por el pintor frances Jaques Majorelle. Cactus gigantes, bambúes, cocoteros y miles de flores de colores que contrastan con los azules de sus pasajes y el edificio, creando un ambiente relajado para pasear.
La Medrasa de Ben Youssef( Madrasa o escuela coránica). La más grande de todo Marruecos fundada en el siglo .XV. El patio central es extraordinario.
El Palacio de la Bahía. Del siglo XVI, que fue ordenado construir por el sultán Saadi Ahmed al-Mansur. Hoy en dia se ven sus restos con varios jardines y algunas representaciones de arte islámico. Llego a ser uno de los palacios más bellos del mundo, con 360 habitaciones suntuosamente decoradas y un enorme patio central con estanques, fuentes y jardines a diferentes niveles. Pero por desgracia en 1696 fue destruido y despojado de todos los materiales valiosos que lo decoraban.
Hoy solo quedan mas ruinas prácticamente los muros de abobe. Pero merece la pena ir.
Las tumbas Saadis también en el barrio judio.
Allí, cuando me hallaba paseando tranquilamente, escuché: -“¡Javi!”. Me giré, y no podía creerlo. Era Javier. Un amigo de Nules, que conocí en la Ultra Trail de Guara a la que vino a participar dos años seguidos.
Pero la verdadera anécdota, es que la última vez que nos encontramos fue en pleno trekking del Everest en Nepal y hoy, en medio de las tumbas  Saadis de Marrakech en Marruecos. Los dos alucinamos, conjeturando en que parte del planeta nos volveremos a encontrar la próxima vez....
Con niños, tres días son suficientes para ver un poco todo sin prisas, y más si te alojas en pleno centro de la Medina.
En el caso de mi hija, obligatorio jugar con las serpientes, los camaleones, los monos o montar en dromedario por el palmeral a 10 km a las afueras (una divertida experiencia para los tres).
El cuarto día, realizamos una pequeña excursión hasta unas cascadas por el valle de Ourika en las estribaciones del Atlas, para ver campo abierto, y ponerle la guinda a esta sobresaliente experiencia. Si estáis mas días, no desechéis escaparos hasta Ouarzazate, para ver otra preciosa ciudad y visitar el desierto.
Os insto a que visitéis Marrakech. A mí me ha enganchado, y el domingo regresé con la sensación de que no será la última vez que pasee por sus angostas callejuelas.
Un buen destino donde perderse solo, acompañado y con niños.







lunes, 28 de marzo de 2016

2. Capitulo 2 (distracción y adhesiones)


Enfundado en el saco de dormir, amparado por el silencio de la noche, y
el soporte sonoro de algunos ronquidos, reviso,  me envuelvo en mi pasado y mis vivencias.
Esas que de nuevo me han concedido el regalo de ser el dichoso rehén de mis sueños.
Sé  muy bien que no me daré por vencido, y esto hace que antes de comenzar de alguna forma ya haya ganado.
En una montaña, existen muchas posibilidades de no conseguir tu objetivo final.
Ni tu ni nadie de los que están aguardando a sus pies: Un mal año, mala época, un violento cambio de tiempo, una avalancha en la ruta, etc, etc. Son numeroso los elementos circunstanciales e imprevistos que pueden dar al traste con tu ansiado objetivo.
Aquí en este desierto, salvo una insólita adversidad jamás sucedida hasta ahora, esta contingencia no existe.
Siempre, cada año, hay quienes terminan la carrera.
Mi propósito ser yo uno de ellos.
Sé muy bien, que si confías en ti mismo tus opciones se multiplican, porque casi siempre somos nosotros mismos  nuestros peores enemigos. Y yo confío en mi mismo. He de hacerlo.
En mi cabeza, ajeno a todo seducido por la oscuridad, se entremezclan revelaciones, alegrías y tristezas. Desde mi última gran  aventura en el Himalaya en 2002, han sucedido muchas cosas en mi vida; amigos inmerecidos, enemigos merecidos, recelos y lucha.
Finalmente me duermo.
Amanezco por primera vez en el desierto.
Al fondo, con la luz imponente del crepúsculo, asoman las indescriptibles e intrigantes dunas de Erg Chebbi cerca de Merzouga.
He dormido placidamente asistido por las pastillas de valeriana que llevo en el botiquín, sutileza que aprendí de Fernando Garrido durante la expedición al Cho Oyu para adaptar el sueño los primeros días.
Aun así, mi espalda se halla algo resentida. Hacia tiempo que no dormía en el suelo, y sustituir la comodidad de un colchón, por la angostura de una esterilla sobre una alfombra en el desierto, cuesta.
Hay enérgica convulsión en el campamento, y  se percibe la impaciencia de lo que está por comenzar.
–“¿A que hora dan el desayuno?;¿A que hora nos toca pasar el control de mochilas?;¿Cuánto peso llevas?” . Son preguntas que se reiteran hoy.
A nosotros nos toca pasar el control de mochilas de una a dos de la tarde. Así que tras desayunar lo más copiosamente posible en la espaciosa carpa de la organización, me dispongo junto con mis compañeros a rehacer por centésima vez mi mochila.
Decido quitar algo de peso del botiquín, dos pares de calcetines (en vez de seis llevaré cuatro), y disminuyo un poco la comida.
Un poco de aquí, un poco de allá, y por fin mi mochila queda en nueve kilos sin contar el agua.
Estoy satisfecho, pues este último mes he entrenado continuamente con once kilos mas agua a mi espalda. ¡Perfecto!. 
Mientras nosotros nos dedicamos a esta tarea de reajustar la mochila, otros vecinos de campamento, han salido a pasear hasta las dunas que mañana nos albergarán en la primera etapa, e incluso se puede ver gente trotando hacia el horizonte. “¡Que moral!, ¿No tendrán suficiente con los 248 kilómetros que nos esperan?”.
A lo lejos, al otro lado del semicírculo que forman las Jaimas, observamos a un individuo gigantesco. Debe medir al menos dos metros, y por su envergadura, como poco es primo hermano de Arnold Schwarzenegger, pero en versión rubia con barba y Neocelandés.
Su mochila por lo menos es del tamaño de Juanma, y la colchoneta que lleva atada a ella, parece la famosa cama auto hinchable Restform de la tele tienda. Y nosotros preocupados con el peso...
Le suplico a Juanma que me siga, y tímidamente me acerco a este coloso neocelandés, invitándole con señas a hacerse una foto junto a mi amigo.
Muy simpático, y con una "enorme" sonrisa, consiente.
De lejos impresionaba, pero de cerca y pegado a Juanma, me hace recordar la película el señor de los anillos, y comparar a Juanma con un Hobbit, que posa plantado junto a un enorme horco.
Charlas con unos, risas con otros, hacen que la mañana discurra sosegada y afable.
Poco a poco, voy conociendo y relacionándome con más cómplices de esta aventura:
Fidel, nuestro veterano español con sesenta y siete años, y el mas experimentado (ocho participaciones ya). Fidel documenta a cualquiera que pida consejo, haciendo gala de su delicioso buen humor, y pregonando en voz alta lo que después comprendimos era su grito de guerra al cruzar cada día la línea de meta:
 - “¡Que se jodan!”, exclamaba al mismo tiempo que alzaba eufórico el brazo, y de reojo observaba la enseña que lucia en su espalda unida a un palo ensartado en su mochila. Su entonada bandera, era la foto impresa de sus tres nietos.
Otros, como Pablo Segura de Barcelona, con hondas preocupaciones de ultima hora. Justo antes de partir, ha dejado a su bebe recién nacido precipitadamente ingresado en una clínica, y naturalmente desde que salió está con la mente y el alma todavía en España. Es evidente y comprensible que él aun no esté disfrutando de Sables, así que no nos queda otra que animarlo cuanto podemos.
Un día después, supo que su bebe ya estaba en casa y muy bien, y por fin comenzó su Sables con energía renovada y una enorme sonrisa. 
Covadonga: componente de la organización de Española, y desplazada para la ocasión como fotógrafa por vez primera, haciendo gala de su simpatía con todos y cada uno de nosotros. A la postre terminamos llamándola "Mamá Covadonga", porque su atención hacia nosotros era similar a la de una madre.
Xavi Aldecoa: periodista enviado por La Vanguardia, y frustrado participante, pues lo que realmente le hubiera gustado era eso, participar; pero una lesión no le ha dejado. Me informa que tras haber conversado familiarmente conmigo en Huarzazate, y confesarle que llevaba entre mi comida Jamón, hoy me menciona en el blog que está escribiendo en la pagina web de la Vanguardia. ¡Vaya sorpresa!.
Tanto Covadonga como Xavi, tal como fueron discurriendo las jornadas, se convirtieron en dos más de nosotros.
Todos atravesábamos el desierto con el deseo de encontrarlos en algún rincón perdido de la etapa, y absorber ese soplo de aire fresco que nos procuraban con sus ánimos y sus sonrisas.
Jordi Aubeso: Burgales varias veces campeón de España de cien kilómetros, y  el mejor clasificado no Africano aquí las pasadas ediciones.
Un referente,  al que por no pertenecer a este mundo de lo runners, yo no conocía. Es una de las personas que más me han sorprendido. Refleja humanidad por todos sus poros y es virtuosamente humilde (cuantos ilustres deportistas debieran aprender...).
Volviendo al panorama del campamento, asoman un montón de niños y adultos bereberes, y se acomodan sentados en el suelo  desplegados en grupitos, impacientes por vendernos pequeños objetos de plata, piedras, fósiles o turbantes, sabedores de que todavía llevamos dinero encima y podremos guardar las cosas aún en la maleta.
Están situados estratégicamente en un paso obligado cerca de las Jaimas. Entre nuestras Jaimas y las letrinas portátiles que dispone la organización.
No voy a entrar en descripciones escatológicas... o sí:
Las letrinas son cubículos de a tres cubiertos con toldos blancos. Austeras cabinas, y en su interior retretes de plástico de los de hacer tus necesidades en cuclillas apuntando por un agujero, que da a un sarcófago demasiado visible, que naturalmente, por el uso, y los nervios de tan larga espera, se va saturando.
Sin querer, podías examinar estupendamente la composición interna del que te precedía en dicho menester. Y después abandonando tu firma a su suerte, igualmente podía ser admirada por el que te sucedía tras el toldo.
Entre dimes y diretes salvamos la mañana. Al fin estamos dispuestos para enfrentarnos al temido control de material, y entregar la maleta que nos retendrá la organización hasta el término de la carrera.
Nuestro temor se queda en nada, tras esta discutible formalidad:
Ordenadamente, depositas el certificado medico, te suministran una bolsita con pastillas de sales para la carrera, y un pedazo de bengala de medio kilo. Bengala que si utilizas, te costará la carrera (porque será tu señal de retirada), y los 180€ de fianza que has depositado.
En realidad se fían de que llevas todo tu material obligatorio conforme, y circulando que hay cola. Los días sucesivos, de forma aleatoria al entrar en meta tras la etapa, te pueden señalar para una inspección sorpresa de material, y sancionarte si no llevas todo; así que allá tu...  
Uno de los miembros del equipo Andaluz, ha tenido problemas con el electrocardiograma actual que debemos entregar. En vez de tres hojitas, solo lleva dos.
¿ El pobre estará incapacitado para correr la carrera, porque su medico corto el electrocardiograma por el lugar equivocado?.
En fin; tras unos asaltos con la furia andaluza, puesto que la organización no atendía a probadas razones, lo dejan participar. Pero, no sabe si le devolverán la fianza...
En cuanto pasamos este control, entregamos la maleta, y nos quedamos metafóricamente hablando “en bolas”. Con lo puesto para afrontar los siete días que tenemos por delante.
La gente sigue obsesionada: -“ ¿Cuánto pesa tu mochila?”.
Comemos aún al cuidado de la organización, y después de "una patriótica mini siesta", comienzo la tarde practicando una de mis rutinas cuando estoy de expedición, que me secunda para además de realizar un íntimo y original diario, para crear buen rollo y estrechar lazos con mis compañeros de aventura. Comencé a dibujar en una pequeña libreta que portaba, algunas caricaturas.
Esa tarde caricaturicé a Jordi Aubeso y a Fidel en mi libreta;  dos personajes que por apreciaciones  este día llamaron mi atención. Tras dibujarlos, se las muestro para que me las autografíen junto a mi firma.
Mas tarde, acompaño a Juanma, a realizar una labor que le ennoblece, y dice mucho de cómo es. En su maleta ha traído unas cuantas pelotitas y bolígrafos con figuras de Walt Disney para repartir a los niños nativos.
Seguro que esta acción no la olvidará nunca y yo tampoco. Presenciar la alegría de esos niños al recibir sus regalos es fantástico.
Ese mismo gesto de solidaridad y conciencia, lo tuvo Jordi Aubeso. Él transportaba en su maleta zapatillas de correr para los atletas marroquíes.
Todos hemos experimentado esa "voz" que nos exige, juzga, acusa o nos felicita por lo que hemos hecho. Pero, ¿cuántas veces le hacemos caso como hoy Juanma o Jordi?.
La tarde se marcha con una ufana ceremonia de presentación de la prueba, que tiene lugar en la amplia explanada que nos brinda el desierto cercado por nuestras Jaimas.
El director y fundador de la prueba Patrick Bauer, erguido sobre el escueto escenario que le procura la capota de un jeep, nos dirige unas palabras en su magistral "francés", y simultáneamente es traducido por una asistente al inglés. Entre unos y otros, mediamos para traducir e ir informándonos de las explicaciones y advertencias que nos transmite.
También, nos ejecutan una arriesgada y casi accidental exhibición de cómo "NO" se debe lanzar la bengala de señalización, y lo peligroso de no sacar la tapa superior de la bengala, y tirar de la anilla inferior. ¡Menudo susto se han llevado!. Casi se caen del jeep frente a todo el auditorio y televisiones de todo el mundo... y por sus caras de sobresalto, creo que no estaba preparado.
Tras este por suerte solamente sobresalto, ejecutan de nuevo la demostración perfectamente. No se para que, si no pensamos activar la bengala... je je .
Nos desean muchísima suerte para la carrera, ¡y ala!, a cenar y a dormir que mañana empieza lo bueno.
Es en estos momentos cuando me planteo que cosas buenas  puedo brindarles a  mis amigos, a mi familia, a los que han confiado en mi, en algo tan trivial como participar en una carrera.
Ya es tarde, estoy de nuevo en mi saco notando ya los efectos de la valeriana, y es como si una película pasara a toda velocidad por mi pensamiento. " Mi vida" " mis errores" "mis aciertos".Siempre es agridulce.
Quizás mañana esté de nuevo arriba de la ola. Quizás no me deje aplastar, y me deje mecer por ella.

 

jueves, 17 de marzo de 2016

23 MARATÓN DE SABLES (2008) (1)


Mi osada andadura como escritor aficionado, comenzó hace ocho años cuando tras participar en el maratón de Sables, me asaltó la imperiosa necesidad de relatar, de escribir con pelos y señales lo que viví allí durante aquella semana del 2008.
Desde ese día por medio de este blog, seguí compartiendo mis escritos o “necedades”, y a narrar todos los viajes o aventuras, por medio de manuscritos de los que surgían después guiones para los audiovisuales.
Pues bien, ocho años después he querido releer este primero, con ello recordarlo, y he decidido en parte corregir u ordenar (solo un poco) el relato, e irlo re-publicando de nuevo paulatinamente.
Mismamente comienzo por el principio:


23 MARATÓN DE SABLES
Por Javi Subías:

Saben los que me conocen, que me acerque a Sables con curiosidad; con la incertidumbre de una persona que no le gusta competir.
Me acerqué en un momento de mi vida que precisaba hacerlo. 
Pretendiendo únicamente un desafío personal como el que nos proponemos los montañeros cada vez que escalamos una montaña.
Así que partiendo de esa necesidad, y este particular punto de vista, ajuste hipotéticamente la carrera a mi medio más habitual, y la proyecté como una progresión diaria hacia una imaginaria cima que solamente estaba en mi cabeza.
Para ello, figuradamente transformé las etapas en campos de altura, y la adaptación al caluroso desierto y el esfuerzo, en aclimatación.
Pero sobre todo, como siempre hago con todo aquello que emprendo, llegué imbuido en una gran ilusión, sugestionado, y con el propósito de profundizar todo lo posible en la humildad y el compañerismo.
Desde primer día, procuré aprender sobre el terreno y de mis compañeros. 
Traté de vislumbrar cómo  reaccionaba mi cuerpo y mi mente a este descomunal esfuerzo, a la rutina o el cambio de esta, y de alguna manera equilibrárselo.
Sé de antemano y por experiencia la importancia de la mente, la serenidad y la ausencia de premuras ante cualquier desafío.
Para estar allí, habían superado cinco meses de duro entrenamiento y sacrificio, corriendo hasta ciento ochenta kilómetros semanales: sin trasnoches, con madrugones, sin esquí, sin escalar. Todo por un sueño de siete días en una prueba que solo unos pocos pueden experimentar cada año.
Yo tenía la fortuna de hacerlo durante este año 2008, y no podía desaprovecharlo.
  "La única manera de conocer los límites de lo posible es aventurarse un poco más allá de ellos, hacia lo que té parece imposible".

1.    MI MARATÓN DE SABLES (Capitulo 1) "Hacia el desierto"
Las primeras evoluciones de esta, e imagino que de otras carreras similares, son íntimas y fraternales.
Primero la cariñosa despedida en  Barbastro, con los deseos de buena suerte de los que te quieren. Después, la llegada al aeropuerto de Madrid.
Allí en Madrid,  en el aeropuerto, me fui topando gradualmente con los que serian mis compañeros de aventura.
Éramos inconfundibles; ¿quién se pasea por la T-4 con esa extraña mochila con pechera característica de la maratón de las arenas, precisamente dos días antes de comenzar esta extraordinaria carrera?.
Nos observábamos de reojo, introvertidos, e  imagino que especulando: -“ ¡Jo! que fuerte parece ese, o que atlético ese otro. ¿Sabré bien donde me he metido? ¿Estaré a la altura?”. Al menos eso era lo que pasaba por mi cabeza.
Tras unas excitadas horas de espera, y con cuenta gotas, fueron apareciendo todos los miembros de esta cruzada, y por fin tomamos el vuelo a Casablanca y después otro interno a Ouarzazate.
Durante los vuelos, sometiendo esa vergüenza inicial, cada uno va intercambiando charla con las personas que le tocan en suerte en los asientos contiguos, intentando disimuladamente sondear e ir compilando información, o bien contar sus propias batallitas.
Si bien los métodos, las historias, son como los culos; “todo el mundo tenemos uno, pero nadie quiere conocer realmente el de los demás”.
El peso de  la mochila parecía el tema que más nos obsesionaba a todos.
Para mí, o desde mi punto de vista, es un error juntarte con alguien que ya ha corrido aquí, y dejarse influir por él. Porque creo que nada son matemáticas exactas. Y lo que es bueno para uno, quizás no lo sea para otro.
Sobre todo en cuestiones de material: - “No hace falta esterilla, ni chanclas, ni casi comida, ni...
¡Miedo!. De repente te invade el miedo y piensas: -“¿Me habré pasado?, ¿Me habré equivocado?”.
Cuando esto me ocurre, enmudezco, me recluyo en mis pensamientos, y acaricio mi anhelo.
Pienso, si hay voluntad y valor, todo es posible. Máxima aplicable a cualquier reto deportivo, a cualquier sucedido de tu vida diaria, y como no, a esta "maratón de Sables".
Así que automáticamente discierno:
 - “Es mi viaje, mi Sables y he de vivirlo a mi modo; con mis aciertos y mis errores”.
Llegamos al hotel de Ouarzazate de madrugada.
Como casi todos habíamos madrugado para llegar a Madrid desde nuestros lugares de origen, y los vuelos se habían retrasado, el viaje finalmente resultó largo y agotador.
Sin embargo y pese al cansancio, en todos se advertía ese brillo especial que se imprime en los ojos de quien está a punto de comenzar un sueño... su sueño.
Es preciso soñar, pero con la condición de creer en nuestros sueños.
La vida... bueno, no estoy en condiciones de enseñar que es la vida, pero si de disfrutarla y ser para ella algo fresco todo el tiempo; ser un gran descubridor y ella mi incógnita permanente.
Disfrutar, sorprenderte y descubrir, es lo que trato de hacer cada vez que me encamino aun nuevo reto, bien sea en la montaña,  o como en esta ocasión, en una carrera por el desierto.
Me toco (también en suerte... buena suerte), compartir habitación con Jaume Tolosa de Roda de Ter (Barcelona). Como era muy tarde y no nos dieron cena, compartí con él una longaniza seca de Graus que llevaba en mi maleta, que nos rehízo el estómago y nos reanimó para una amistosa charla nocturna.  
Insólitamente, al final de toda esta historia finalizamos en la clasificación general en puestos consecutivos. ¡Qué casualidad!
A la mañana siguiente, nos procuramos una última ducha como si fuera permanente. Como si restregándonos y limpiándonos bien, el pulido nos fuera a durar una semana seguida.
Todos nos reunimos en la puerta del hotel, y allí fuimos formando una caravana de autobuses y todo terrenos, para partir organizadamente hacia nuestro destino 350 Km. al sur.
Ocho horas de paisaje yermo, desértico y áspero, salpicado con alguna primitiva vivienda de adobe, algún camello o pastores con sus rebaños.
Y desaliñados niños que saludaban sonrientes agitando sus brazos al paso del convoy.
Rebaños en medio de la nada, que me hacían pensar:-“¿Qué coño comen esas ovejas? ¿arena?¿escorpiones?”....
En una primera parada para hacer aguas menores, el bodegón que se crea alrededor de los autobuses es muy curioso a la vez que surrealista: Los chicos a la derecha de los autobuses. Un montón de adultos componiendo una gran columna, por nacionalidades, apuntando con sus... al solitario desierto, rivalizando ya a ver quién aleja más.
Y como si de algo coordinado se tratara, las chicas a la izquierda de los autobuses. Ellas lo tenían peor. Imaginar una extensa llanura desértica sin ningún lugar donde ocultarse.
Allí descubrí asombrado, que esa ironía algo "machista" que apuntábamos de broma con mis amigos antes de partir para Sables: -"Allí las chicas que van deben mear de pie", era cierta. Algunas meaban de pie.
Bueno, tras estas anécdotas,  y algunos cientos de escorpiones salpicados más, durante nuestras periódicas paradas para miccionar (Menos mal que los escorpiones no brincan), dejamos la carretera, para por medio de una pista, llegar por fin al vivac.  Entonces todos, como perturbados comenzamos a aplaudir.
El lugar es impresionante. Parece una base lunar, o esos áridos planetas visitados por Luque Skywalker en la Guerra de las galaxias.
Todo está dispuesto alrededor de un eje natural, que determina una enorme cubierta esférica hinchable, sitiada por un conjunto de grandes carpas blancas, un imponente parque móvil con más de cien todo terrenos, dos helicópteros y una avioneta.
Camiones, camellos, y a lo lejos, alineadas de a dos formando un gran semicírculo, nuestras opacas y sencillas jaimas.  Figuran una gran avenida de humildes casitas unifamiliares grabando en su centro una enorme glorieta.
Organizadamente, nos adjudican los números de jaimas para la colonia de españoles.
Nos dirigimos para allí y nos vamos repartiendo en grupos de seis u ocho personas en cada una de las jaimas asignadas.
Los que van en equipo lo tienen más fácil. Los que no como yo, nos vamos agrupando como nosotros mismos o arbitra la casualidad.
Yo tuve la fortuna de conocer en el aeropuerto a Juanma de Torrevieja Alicante, y conectamos durante el viaje, (hubo flechazo...). Siiiii, Torrevieja; destino donde regalaban apartamentos en el Un Dos Tres. 
El pobre Juanma aguantaba esta guasa de todos al conocer su origen, y la aguantaba pacientemente con la mejor de sus sonrisas.
También me uní con Carlos “Zanoni” de Pinto (Madrid). Con sesenta años que no aparenta, es el más mayor de nuestra Jaima. Hoy en día, y generalizando, lo definirían como metrosexual, pero en su caso etaria mejor definido como un dandi; un caballero en las formas, y en el fondo de los que ahora ya no existen.
Con ellos dos había contactado por Internet meses antes, en un foro  donde nos íbamos dando consejos y previniendo, con los sobrenombres de Piltrafas, Zanoni y Javiaragon.
Los otros que formaron parte de nuestra Jaima fueron: 
Joaquín: una gran persona de esfínter un poco flojo, obsesionado con la montaña y con que lo guiara el siguiente año hasta la cima del Mont Blanc.
Jorge: un médico madurito, que parecía sacado de una telenovela; otro dandi en el mejor sentido
Y Luis: en sí mismo un monopolio de diversión, que desde el primer día nos deleitó con sus ocurrencias e inspiradas frases. Como por ejemplo: -"Vamos a pasar más hambre que un caracol pegado a un espejo", o " Sables no es Bambi".
Entre los seis, constituimos la "Jaima 8", contigua a la animada Jaima andaluza, y a tres Jaimas de la más mediática, ocupada por el popular ex futbolista y hoy exitoso entrenador de Barcelona Luis Enrique y su grupo.
Pero, como bien dijeron nuestros vecinos andaluces, la gente estaba demasiado preocupada, y debíamos  empezar a reír.
Así que como ya tiempo antes pactamos desde el foro de Internet, colocaron un mantel frente a su Jaima, y sobre el mantel plantamos una miscelánea de jamón de Andalucía y Aragón, queso, longaniza de Graus, mojama de Torrevieja, y como no, cinco botellas de auténtica manzanilla del sur.
Paulatinamente, y como no podía ser de otro modo con este bodegón, el ambiente se fue distendiendo, e incluso los italianos (que eran nuestros vecinos más cercanos), miraban impresionados nuestra improvisada y particular feria de Abril.
A continuación de esta familiar fiestecita, y la cena todavía proporcionada por la organización,  donde vimos gente variopinta y muy dispuesta, incluso disfrazada de Superman, o con frac, nos fuimos poco a poco ocultando en el interior de nuestros sacos, para velar nuestras particulares meditaciones.
Había sido un día emocionante, largo y cansado.
Sólo podíamos conocer la fuerza de este señalado viento que ahora se nos aparecía, tratando de caminar contra él, y no dejándonos llevar.
CONTINUARA....