martes, 21 de junio de 2016

RANKING DE AUDIOVISUALES EN YOU TUBE


He leído una frase que me ha gustado mucho: “Un adulto creativo, es un niño que ha sobrevivido”.
No podría estar mas de acuerdo. Para ser creativo, como para muchas circunstancias de la vida, hay que tener fe. Porque para crear, hay que creer.
Al menos, por encima de lo que valoren los demás sobre ti, tú debes creer en ti mismo.
Poco a poco ya, estoy realizando una apreciable producción de..., “¿Audiovisuales domésticos?” Casi todos están difundidos en YouTube.
La gran mayoría son de prácticas deportivas y viajes de aventura (Sables, Yukon, Kala Patthar, Machu Picchu...).
Los primeros, editados  con la inestimable ayuda de Patricia y Sound Garden (Sables y Yukon) o Hugo (Kilimanjaro) apoyados en mis imágenes y guiones.
Pero desde que adquirí mi queridísima GoPro, me lancé sin freno y en solitario a hacerlo emancipadamente todo. Un “Yo me lo guiso, yo me lo como” (sobre todo por no marear y  tener autonomía).
El próximo fin de semana, comenzaré a filmar el catorceavo video de descenso de barrancos, y ya sumo algunos mas de narración amable sobre carreras como la de la mujer de Barbastro, o la Ultra Trail de Guara. Asimismo unos cuantos familiares, pero lógicamente son eso, familiares, y no son públicos;).
Todos y cada uno me han ido sirviendo para aprender modestamente para el siguiente, e ir mas o menos progresando.
Desde ese primero que simplemente salí casi excitado de casa con mi nueva cámara a filmarme corriendo y haciendo el chorras, al aprendizaje inmortalizando los barrancos de Guara, en este proyecto que me apasiona de recopilarlos.
La verdadera y notoria legitimación, llegó con la película sobre el viaje al Kala Phattar (Nepal), porque me significó todo: Grabación, guión y edición.
A este le siguió en el mismo formato el siguiente viaje hasta Machu Picchu en Perú, y este próximo mes de septiembre, me afanaré en realizar otro audiovisual sobre viaje que nos llevará hasta la fuente del Ganges en el Himalaya Indio.   
Me gustará ver estos audiovisuales cuando sea un vejete; y sinceramente, aparte de que a alguien puedan gustarles, servirles o inspirarles, imagino que puedan ilusionarles a mis descendientes; a mi hija. Yo tan apenas tengo algunas pocas fotos de recuerdo de mi padre, que murió siendo yo pequeño, y mucho menos una película domestica; ya me gustaría.
En la actualidad por suerte eso ha cambiado, y como habitamos la época de la imagen y las redes sociales, a nuestros hijos no les faltaran recuerdos visuales de sus padres.
Así que, ¿ porque no intentar legarles una modesta herencia de dignos recuerdos gráficos?: fotos, dibujos, escritos, o películas domésticas...
Ahora mismo, comenzaré la filmación del que para mi es el barranco mas comprometido y difícil de filmar en el modo pormenorizado y en primera persona que vengo haciendo (por largo y deportivo): “Gorgas Negras”.
Siempre los he filmado en una sola bajada, y este me llevara varias incursiones en su cauce. Pero
el resultado merecerá la pena. Al menos para mi colección y recuerdo. Después si gusta y congenia, pues mejor.
Espero tenerlo listo en unas semanas.
Actualmente cuento con 229 personas suscritas a mi canal de YouTube.
Esto para algunos no será nada; a mí nunca deja de sorprenderme que haya gente que le atraigan, vean o motiven mis publicaciones, y siempre se agradece.
Así que como “director amateur”de producciones audiovisuales propias, he decidido elaborar un ranking a dia de hoy de los videos más populares de mí humilde obra, teniendo en cuenta el número de visualizaciones, y los numerosos mensajes privados que recibo sobre algunos de ellos:

Nº 1 MI MARATÓN DE SABLES
Duración: 42 m
25000 visualizaciones
Nº 2 LA PEONERA
Duración: 17 m
5200 visualizaciones
3 ULTRA TRAIL GUARA SOMONTANO
Duración: 9 m
4400 visualizaciones
Nº 4 CAÑÓN DEL VERO
Duración: 25 m
3000 visualizaciones
Nº 5 II CARRERA DE LA MUJER DE BARBASTRO
Duración: 10 M
2800 visualizaciones
Nº 6 YUKON ARKTIC ULTRA
Duración: 1h
2400 visualizaciones
Nº 7 KALA PATTHAR
Duración: 45 m
2300 visualizaciones
Nº 8  GORGONCHON
Duración: 8 m
2000 visualizaciones
Nº 9 CAÑON DEL MASCÚN
Duración: 16 m
1900 visualizaciones
Nº10 FORMIGA
Duración: 9 m
1700 visualizaciones

martes, 14 de junio de 2016

BARRANCO DE SAN MARTÍN DE LA VAL D’ONSERA

Aun me sorprendo del entusiasmo que abrigábamos hace treinta años trabajando como guiás.
Nada nos daba pereza a la hora de conducir gente y disfrutar junto con ellos.
Gorgas Negras, Mascún, Barbaruens, o siempre combinados Formiga y Gorgonchón o Balcés y Gorgonchón.
Ese entusiasmo también nos empujaba a llevar algún grupo desde el camping del Vero (Alquézar-Colungo), hasta este barranco de San Martín de la Val D’Onsera.
110 Km. de coche ida y vuelta. Dos horas de preciosa aproximación, y dependiendo del grupo, tres cuatro horas de barranco.
Salíamos sobre la ocho, para comenzar el barranco sobre las once o doce, y regresar al camping entre seis o siete de la tarde. Y merecía la pena.
Era un dia muy completo, porque la aproximación por si sola, es una excursión espectacular; y si a ello añadías bajar por el barranco, salía una jornada evidentemente redonda. Y así lo irradiaban las caras y el entusiasmo de los correspondidos.
Como les digo a los que ahora me acompañan a los viajes de trekking:
-“Tenemos todo el dia por delante. ¿Por qué correr si podemos disfrutar de cada minuto?. Si corremos finalizará antes ese disfrute...”
En mi actual lógica, y con este proyecto de grabación de los barrancos de Guara más característicos que comencé ahora hace dos años, me exijo madrugar mucho para hallarlos vacíos de gente, y poderlos grabar con todo su encanto (al menos el que soy capaz de captar yo), también  para poder hacerlo con prudencia, sin prisas, pero sin pausa.
Los filmo en primera persona, para que quien los vea de alguna forma se sienta el protagonista, y si no puede o no quiere hacer barranquismo, pueda hacerlo, viajar al interior de ese barranco de esta manera virtual.
Este último barranco ha significado dos viajes.
No por pretenderlo, si no porque el primer intento, cuando llegaba grabando hasta la misma ermita y cabecera del barranco lo aborté por lluvia.
Así que una semana después, disfruté de nuevo de un precioso amanecer haciendo la aproximación para poderlo grabar y después compartir.
Barranco de San Martín de la Val D’Onsera:
Un barranco que emerge desde uno de los parajes más espectaculares del Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara; La ermita que le da nombre, “San Martín de la Val D’Onsera y su entorno”.
Allí, en ese idílico entorno, sin esfuerzo puedes imaginar residiendo un ermitaño del siglo XIX  con su luenga barba color ceniza y envuelto en su gastado hábito .
Lugar fascinante y mágico.
El recorrido para llegar comienza pasado el pueblo de San Julián de Banzo, en un aparcamiento bien señalizado junto al barranco de San Martín.
Desde aquí y tras un ligero descenso, el itinerario deja la pista y abraza el barranco progresando suavemente por una senda que discurre por  su lecho de piedras.
Al alcanzar una confluencia de barrancos bien señalizada, que es por donde nos plantaremos una vez descendido el barranco,  nos desviaremos por una senda que asciende sombría entre encinas y bojes.
Y mansamente, el sendero alcanza las paredes de la Puerta de Cierzo, donde brota un pequeño manantial.
Pasando  sobre este, continúas ascendiendo por la senda en zigzag en dirección noroeste.
Allí  remontando una depresión entre la espesura de un hermoso carrascal, ganando altura llegamos al cruce del paso de Viñeta, donde nos encontramos con una chocante lápida de cerámica incrustada en la roca, que evoca un accidente mortal que tuvo lugar en ese punto a mitad de siglo XIX.
En este lugar podremos coger dos caminos: A la izquierda tenemos el paso D'a Viñeta, más corto pero más arduo si tienes vértigo por ser un poco más aéreo, no obstante está acondicionado con escalones, barandillas y sirga para facilitar la subida; o bien el camino de los Burros, que es más fácil y menos aéreo.
Por ambos, llegarás al collado de San Salvador. Gran colonia de buitres en estas paredes, y avistamiento de muchas aves rapaces.
Desde este collado, la ruta desciende por una senda de gran desnivel, pero igualmente acondicionada con sirgas para facilitar la travesía, hasta descender de nuevo al barranco de San Martín.
Antes de realizar el descenso del barranco, que seria desde este punto, recomiendo remonta el cauce, hacia su cabecera, durante unos 10 minutos, y llega a la recóndita ermita de San Martín de la Val d’Onsera que explicaba al principio. Por sí sola, una de las excursiones más bonitas de Guara.
Después, nos encaminamos barranco abajo.
La mejor descripción del mismo, está en el video.
Terminado el barranco, tras pasar al lado de la desembocadura de Lenases, aparecemos en el desvío por el barranco afluente por donde hemos hecho la aproximación.
Desde aquí, desandar la aproximación hasta el coche.
Horario de aproximación: 2 horas
Horario de descenso: 2 - 3 horas
Horario de retorno: 30 minutos
Escapes: No existe ningún escape.
 
 


martes, 7 de junio de 2016

MONZÓN TEMPLAR RACE. CARRERAS EXCEPCIONALES

El calendario de carreras es tan extenso como variado, y reúne carreras de toda naturaleza y distancia.
Tanto, que en mi opinión muchas están condenadas a extinguirse.
Lo que no hace tantos años era un deporte minoritario, de explícita competencia entre atletas federados, organizada por federaciones o clubes de atletismo, con la popularización del running, y la invasión en masa del denominado atleta popular, se ha convertido en un negocio y un gran nicho de mercado.
Por ello, ahora las carreras son organizadas igualmente por clubes, pero del mismo modo por asociaciones, empresas, ayuntamientos,  firmas, comercios, e incluso grupos de amigos.
Y no es una crítica. Es lo normal, cuando obra la ley de la oferta y la demanda.
Pero, la oferta es tal, que por muy competitivo que seas llega a abrumarte tanta propuesta.
¿A dónde conduce esto?.
Pues exceptuando los que comienzan, que lógicamente están todavía ávidos de coleccionar distancias y carreras en asfalto o montaña, conduce a agobiarte, finalmente empalagarte, y dejar de correr “carreras”. 
Y es allí donde irrumpen las propuestas de carreras “diferentes”.
Propuestas excepcionales e inéditas. Carreras donde no hay rivales, hay cómplices; no hay sufrimiento (o si), pero sobre todo hay diversión.
Carreras que invitan a compartir con familiares o amigos, y a recrearte como un niño.
Y es allí donde entra la “Monzón Templar Race”.
En cuatro años ha pasado de catorce a casi ochocientos participantes.
Una carrera individual o por equipos de a tres, de cinco o diez kilómetros de distancia, inspirada en la época de los templarios, con diversos obstáculos durante el recorrido, y la meta en lo alto del castillo de la ciudad, teatralizada por caballeros templarios, que te honran armando un ceremonial pasillo con sus espadas en alto.

Día de:
La mañana pintaba bien. Un buen cielo,  casi ochocientos participantes, mucho ambiente, y debido a lo llamativo de este tipo de carreras, muchos espectadores.
En la salida, todos uniformados convenientemente con la camiseta oficial blanca o negra dependiendo de la distancia, diez o cinco, y la  cruz del temple estampada en el pecho. Cruz con un original suplemento; Estaba grabada con el nombre de todos los participantes en su interior.
Que visuales son las carreras con la gente uniformada. 
Solo hay que observar la famosa marea rosa de las carreras de la mujer.
Aquí, una marea cruzada.
Y... a las once en punto, un caballero sobre su caballo batiendo la calzada con su galope, nos dispone con esta acción la salida de los diez kilómetros.
Cinco minutos después la de cinco.
Y todos, los de blanco primero y los de negro después, como una tribu de bárbaros asaltando una fortaleza, nos lanzamos a la carrera.
Al poco, para calentar y casi sin pensar, té hallas corriendo por medio del río Sosa.
Y es allí donde comienzas a ser consciente de donde te has metido.
Porque una carrera en la que te puedes orinar encima sin que se note, no es una carrera normal.
La salida del río, trepando por unos resaltes de roca, o por unas sogas, va haciendo selección e hilera.
Y después zigzagueando por una arboleda en las proximidades al castillo, que es el sello principal de la carrera, te plantas ante una empinada senda que te prescribe: “¡atate los machos chaval o chavala que te vas a cagar!”.
Al coronarla, ya como aperitivo de lo venidero, te topas con unos espaciosos
contenedores de los de tirar escombros en las obras, llenos de agua.
Y si no fuera suficiente atravesarlos con el agua a la cintura, un tronco cruzado en medio a la altura del agua te obliga o bien a superarlo por encima, o a sumergirte y hacerlo por debajo.
A partir de aquí dominio del campo a trabes con repechos, laderas, terraplenes, hondonadas y cañadas. 
Recorrido precioso, donde cualquier cosa vale para curtir la peregrinación y madurar poco a poco al corredor.
Si divisas una senda junto a una barrera de roca natural, no lo dudes, el recorrido ascenderá por la roca obligándote a trepar.
Posteriormente, una larga rampa en descenso te empuja como un tornado  hacia una zona medular llena de obstáculos.
Un perímetro trazado en zigzag plagado de público, donde te tropiezas y debes superar, barreras con grandes pacas de paja de dos y tres alturas, defensas de neumáticos de camión, más contenedores con agua, una atalaya con rampas de madera para ascender y descender, y hasta un foso excavado en el suelo.
Y cuando reptando bajo unas lonas sobre  tierra, parece que lo has superado todo, te endosan un saco terrero de cinco kilos (chicos) o dos kilos (chicas) con arena para que lo acarrees durante aproximadamente un kilómetro monte a través.
Y cuando por fin abandonas el lastre, se revela el sprint final:
Desconozco cuantas rutas de ascenso tiene el castillo de Monzón, pero dudo que haya ninguna más directa que la que asciendes. De esas denominadas “Totieso” o “Aquenohaycojonesdesubirporallí”.
Arriba, al coronar esta “escalada”, asoma una zanja seguramente parte de las defensas originales del castillo, con escalera de madera para salvarla, y te dispone para los últimos metros.
Últimos metros por la cuesta empedrada y porticada  de acceso al patio de armas del castillo, por la que como bienvenida deberás subir un brik de litro de caldo con el que te obsequian (menos mal que no es una garrafa de 25 litros), para intentar llegar, no sin antes atravesar una columna de porteros de discoteca equipados con dos enormes parapetos acolchados, dispuestos
a impedirte el paso a empujones.
Entonces, y solo entonces, llegaras hasta esa meta custodiada por caballeros templarios con sus espadas en alto en olor de multitudes.
¡¡Espectacular!!
Una carrera en la que hay que superar obstáculos. Cuyo objetivo es crear un ambiente salvaje, y poner a prueba  tu resistencia, fortaleza y coraje.
Donde lo primordial no es tanto el tiempo que se realice, si no superarla.
Y lo más importante divertirse y compartir la experiencia con amigos o compañeros.
En resumen, todo un acontecimiento.
¡¡Enhorabuena a los organizadores, voluntarios en particular y a  Monzón en general por esta iniciativa!!
PD: Como puntualización, que no crítica, y para redondear este espectacular montaje, si yo, (que soy muy teatrero), fuera organizador, remataría la especial singularidad heroica de la carrera con otro gesto:
Tras cruzar la línea de meta, haría arrodillar a cada participante armandol@ caballero/a con una espada (foto al canto), obsequiándole con alguna pequeña distinción (medalla) de recuerdo.
¡Chapó!

martes, 31 de mayo de 2016

BARRANCO DE FORNOCAL


Hay barrancos, que cada primavera brotan, se elevan y florecen, para después resecarse, marchitarse y morir. Crónicamente.
En eso radica igualmente su encanto.
El Fornocal:
Le tengo un cariño especial a este barranco.
Fue el primero al que guié en solitario a un grupo. Era sobre los años 1985/86.
Llevaba ya un tiempo trabajando como guía, pero siempre guiaba grandes grupos en pareja junto con Pepe Chaverri (D.E.P).
Él fue mi maestro en la técnica, pero sobre todo en el estilo, la conducta y la aptitud.
Al poco, nos armonizábamos y entendíamos como unos mecanismos de precisión.
Nos desenvolvíamos perfectamente, con grupos de unas quince personas o incluso más.
Uno en cabeza, y el otro en cola.
Cuando el de cabeza se detenía en algún punto comprometido para ayudar a salvarlo amparando uno por uno al grupo, el de cola saltaba deliberada y ágilmente a la cabeza por otro lugar, aunque fuera cometiendo un atajo imposible; Si era un rápel, uno arriba, y otro abajo asistiendo en ambos extremos.
Y así nos alternábamos sucesivamente. El grupo nunca se detenía progresando con seguridad, fluida, alegre y fácilmente.
Pues bien, un dia, teníamos tantos grupos, que para cumplir con todos, tuvimos que ir un solo guía con cada uno. (Entonces no existía ninguna reglamentación de cupo, ni tampoco éramos muchos guías). Y a mí me tocó “al Fornocal” con ocho personas, creo recordar que Madrileños.
Y el suceso por el que jamás  olvidaré aquel día además de mi bautizo como guía individual, es que sufrí el primer y único accidente que he tenido en un barranco hasta el dia de hoy.
No fue grave, pero, me obligó a sacar coraje, voluntad, y poner toda la carne en el asador. Una buena graduación.
Tras superar el primer rápel, el de entrada, me hallaba plegando la cuerda, cuando cayeron de arriba algunas piedras y una  impactó fuertemente en mi cabeza haciéndome una brecha. En aquel tiempo no se llevaba casco...
Un Francés negligente y algo necio, se hallaba impaciente aguardando  turno en el rápel, e imprudentemente decidió intentar colarse por el borde del barranco, buscando otro lugar donde fijar su cuerda, causando con su maniobra un desprendimiento de piedras justo sobre los que estábamos debajo; sobre mi.
Por suerte, a mi grupo les había indicado que me aguardaran un poco mas adelante.
Tras el impacto, mi primer e instintivo reflejo, fue asegurarme que no había hecho daño a ningún otro miembro del grupo. ¡Y bien!. El único descalabrado era yo.
Inmediatamente, tras gritarle al imbécil e insensato del Francés, avisé a uno de los del grupo para que examinara discretamente la herida de mi cabeza.
Podía adivinar la raja con los dedos, notar como la sangre tibia escurría por mi cara, y observarla teñir la superficie del agua cristalina; Ya sabemos que las heridas en la cabeza son muy escandalosas...
Me confirmó que llevaba un buen corte.
En unos segundos fui consciente de mi problema. Era el responsable de un grupo de ocho principiantes que nunca se habían adentrado en un barranco, y aunque yo podía remontar a pulso por la cuerda de los que nos precedían, no podía ni evacuarlos a todos ellos, ni dejarlos allí abandonados...
Debía salir sí o sí barranco abajo junto con ellos.
Primero serenidad, para medir la situación con sangre fría (nunca mejor dicho)...
La condición esencial de la valentía, es la serenidad. Buscar algún lado bueno. Podían haberse hallado ocho novatos, bloqueados en medio de un barranco, junto a su guía desfallecido o algo peor.
Razoné que lo primero, para no turbar al grupo, debía ser detener el sangrado presionando y con  ayuda del agua fría, y a continuación ocultar la herida de algún modo.
No era cuestión que los miembros del grupo ya impresionados con el suceso, vieran todo el dia mi cabeza abierta. Y no podía ponerme un apósito o gasa del botiquín, porque con el agua lo iba a perder continuamente.
Así que pregunté si alguien llevaba una gorra, y una chica sacó un pañuelo grande tipo motero, que pude colocarme anudado a la nuca como un pirata.
Después saqué el botiquín del bidón, y tomé un nolotil para el dolor y la inflamación.
Y en esas llegó el Francés. Lo puse a parir, mientras él, se justificaba  corroborando su muchísima experiencia como barranquista, describiéndome todas las fracturas que se había hecho en diferentes barrancos.
Yo atónito le repliqué: -Yo también tengo muchos años de experiencia, y he descendido muchos barrancos, y jamás he tenido ningún accidente hasta que me he cruzado contigo”.
¡Increíble!. ¡Estaba loco!. ¿Experiencia igual a accidentes?. Menudo barranquista de los coj....
Lo invité descortésmente a que marchara río abajo y nos dejara tranquilos.
Así que ataviado como un bucanero, bregando con el dolor de mollera, y con la lógica suspicacia inicial del grupo, poco a poco fui realizando mi trabajo, ganándome su confianza, ellos olvidando el incidente y mi raja, y terminar el barranco con éxito y el grupo contento.
Cuando llegue al camping, hasta a mi se me había olvidado la brecha.
Pero Pepe cuando la vio, me obligó a bajar al medico a Barbastro.
Me pusieron cinco puntos...
Independientemente de esta anécdota, el Fornocal es un gran barranco.
Haciendo un símil, yo lo comparo con el Cotiella respecto a los tres miles del Pirineo. Sin llegar a su altura, tan respetable como ellos. 
Tiene su mismo bagaje y hermosura. Su problema, el estiaje. Es un barranco de primavera, y después se seca; como el Mascún.
Aun así, probablemente el Barranco Fornocal es uno de los mejores descensos de la Sierra de Guara de primavera o después de lluvias, junto al Barranco del Mascún.
Un barranco íntegro, ameno y bonito. Con un total de diez rápeles, (algunos de ellos evitables destrepándolos con destreza), destrepes y saltos. Todo a lo largo de cuatro kilómetros de longitud.
En el verano, a no ser tras mal tiempo o tormentas puntuales, baja falto de caudal e incluso se  seca, formándose repulsivas badinas con agua pútrida.
Pero en temporada, ofrece una zona de  preciosas surgencias, pasillos sinuosos y el paisaje típico de la Sierra de Guara, que al menos a mí me apasiona.
En medio del recorrido, está coronado por una excepcional formación natural en forma de una enorme ventana en la roca, llamada "La Cunarda".
Aquí tenéis mi primer video de esta temporada dedicado a este precioso barranco:


martes, 24 de mayo de 2016

SOCIEDAD GASTRONÓMICA LA MARMITA.

J.A Almunia
Hace dos  meses recibí un insólito e inesperado mensaje. De esos que los lees varias veces y  te frotas los ojos sin llegar a determinar si té enteras bien de lo que trata de decir.
Era de José Antonio Almunia (Comunicación Pirineos S.L., 134 COMUNICACION), y decía:
-“ Buenas tardes. Pertenezco a una asociación gastronómica “La Marmita”, que dos veces al año nos gusta invitar a personas interesantes de las que conocer su experiencia vital.
Lo hacemos invitándolo a comer a un sitio, y charlando amigablemente.
En la agrupación, somos once personas inquietas del mundo rural. Hemos pensado que podías ser tú el que como “viajero y deportista”, nos acompañara en la primavera”.
Una vez leído varias veces para asegurarme que lo que proponía era lo que yo interpretaba, y no metía la pata al asentir, uniéndome a alguna secta, le contesté:
-    “¡Joeeee...! No sé si soy tan interesante como para eso. Para mi  un honor, para vosotros no sé si será una decepción”.
Y añadí:
-    ¿No será esto como la cena de los idiotas?... (Película francesa, en la que durante una cena, cada comensal debía invitar a un idiota para apostar quien era el más idiota de todos esos invitados...)
José A, se rió (emoticono del cabezudo amarillo llorando de risa), y me garantizó que no, que además no era cena, era comida...
Con esa aclaración me quedé más “tranquilo”... (emoticono del cabezudo amarillo mirando desconfiado de soslayo)...
Sé que en el país vasco las sociedades gastronómicas son muy comunes; Pero aquí, me resultó algo insólito.
Así que pusieron fecha a esa tradicional comida para ellos, y sorprendente invitación para mí.
Y llegó el día. Hace dos sábados en el restaurante Aclareo de Barbastro.
No quise ponerme nervioso. Y no porque la ocasión no lo mereciera (emoticono del cabezudo amarillo con la calva azulada, cara de angustia y una gotita de sudor), si no porque a lo largo de los años, la experiencia me ha enseñado que no merece la pena anticiparse a los acontecimientos.
Que una vez llegan, el escenario casi siempre es mas tenue que lo que quiere suponer tu imaginación (emoticono nuevo del cabezudo amarillo sonriente blandiendo sus dos manitas).  Y si no es así y las circunstancias te superan, pues bueno, habrás pasado menos rato de desasosiego (emoticono del zurullo con ojos).
Porque las expectativas son como la porcelana china, cuanto más fuerte te agarras a ella, más fácil es que se rompa.
Pero no fue el caso. Superaron mis expectativas.
J.A Almunia
En la cañita previa de presentaciones, me aclararon que durante sus comidas periódicas, (no olvidemos que son una sociedad gastronómica), al pertenecer todos los miembros de esta sociedad al mundo rural, siempre terminaban hablando de lo mismo.
Por este motivo decidieron invitar a alguien “versado en algo manifiesto”, que les obligara en cierta forma a charlar de diferentes temas, eliminando la rutina, satisfaciendo su curiosidad e ilustrándoles en diferentes contenidos .
Me explicaron que ya llevaban  un tiempo invitando a gente tan interesante como Petón, Eugenio Monesma, José A Adell, Eugenio Nadal, etc.
Desde luego, a mí me parecieron mucho más interesantes que yo...
Una gran explicación y una gran idea. (emoticono de la manita con el pulgar hacia arriba)
Sin entrar en grandes detalles, como una película de arte y ensayo, daré un enfático brinco hasta el final de la comida.
Señalaré que al finalizar la comida, ya en los cafés, no podía sentirme mas a gusto entre los comensales (emoticono del cabezudo amarillo feliz; El de la enorme sonrisa y los ojos bien abiertos). Eso sí, tenia la boca seca de tanto hablar.
Entonces, como si no hubiera tenido suficiente con su cortesía, la invitación y las congratulaciones antes y durante la proyección previa de fotos que les preparé,  me sorprendieron nuevamente haciéndome un obsequio con forma de “Puchero de barro de Naval”, grabado con su divisa “La Marmita”, e invitándome solemnemente a escribir y leerles en voz alta una dedicatoria en un ceremonioso libro de firmas (emoticono del cabezudo amarillo boquiabierto con los ojos ojipláticos).
Improvisadamente (eso se avisa), escribí mas o menos las palabras con las que ha comenzado este relato:
- “Cuando José Antonio me invitó a vuestra comida, me sorprendió mucho porque me considero una persona normal. Una vez he participado, lo mejor que se me ocurre escribiros, es que habéis hecho sentir muy a gusto, y me habéis parecido igualmente personas normales”. (Aquí iría de perlas el emoticono del cabezudo amarillo con corazoncitos en los ojos).
¿Cutre?; Poneros en situación e improvisar una dedicatoria en un ceremonioso libro mientras os miran expectantes diez personas. A ver que os sale... (Por no repetir el emoticono del zurullo, pondré el del cabezudo amarillo clamando al cielo con cara de estreñido).
Solo espero que no mal interpretaran mi concepto de “normales”. Porque el que me parecieran normales, era un gran halago.
Me parecieron gente afable, curiosa, cordial, efusiva, y  perceptiva a cualquier tema. Los humanos necesitamos dos años para aprender a hablar, y el resto de la vida para aprender a callar. Aquí, este grupo, son expertos en ambas materias. Saben hablar y saben escuchar.
Comimos muy bien; en un ambiente agradable propiciado por ellos, mientras hablábamos de montaña,  deporte, correr, barrancos, pero sobre todo de sueños.
Traté que me vieran como eso, como una persona normal. Una persona que sencillamente ha llevado esa normalidad a sitios que desde fuera parecen insólitos, pero no lo son tanto. 
Trate de exponerles que la vida se compone de superación personal y búsqueda de emociones, que al final encuentras en ti mismo; siempre habían estado allí; solo tenias que sacarlas.
Y todas esas emociones análogas, pueden sacarse igualmente en una expedición a una lejana montaña o en una pequeña excursión junto a tu casa; en una carrera en autosuficiencia por el desierto, o en la media maratón de Barbastro.
J.A Almunia
Lo mejor de todo, que creo que me entendieron. Y eso dice mucho de los concurrentes y su enfoque de la vida.
Tras casi cinco horas de comida, salí feliz (emoticono de la bailadora de flamenco), con la sensación de que esa tarde el tiempo se había acelerado, la palpitación que te da esa impresión de haber sido entendido y no juzgado, y de haber hecho nuevos amigos.
Incluso cuando nos despedimos, me pareció escucharles a lo lejos acordando salir a correr un día...
Muchísimas gracias a la asociación gastronomita La Marmita por su invitación. Me hicisteis sentir uno mas de vosotros. (emoticono de las manitas aplaudiendo “por triplicado”, y el del cabezudo amarillo sonriente con los ojos achinados y las mejillas coloradas “por duplicado”.)
PD: Lo del barranco sigue en pie.

miércoles, 18 de mayo de 2016

5ª TROTADA CERVECERA (Ruta de los Acueductos)

Que satisfacción produce hacer algo sin pasarlo por el filtro de las razones o las obligaciones.
Instantes en los que compartir cobra el principal significado.
Correr es algo más que poner los pies en el suelo de la forma más rápida posible y enfrentarte a ti mismo, al crono, o a otros corredores. Llevo tiempo apadrinando esta idea. Es simple, pero no fácil.
Todos queremos progresar si, pero también reír, divertirnos, relacionarnos, y con ello arrinconar por un instante las decepciones del día a día.
Queremos disfrutar, conocer gente, y por supuesto, igualmente darnos a conocer. Todos merecemos la pena.
Atrapas esa sensación de libertad que da correr por el campo materializada en idea de evasión, y si lo fusionas con amistad, pandilla y hermanamiento con otros, el resultado nunca puede adverso.
Conciliación con personas tan normales y sencillas como tu, pero con historias, esperanzas y valores propios, desiguales. Por eso reunirse de vez en cuando, tomar parte, siempre resulta provechoso.
El paramento de todo esto, en este caso 14 y/o 19 Km. de trote/paseo y charla por el Somontano, rematado con una simple cerveza o varias, maridadas (que se diría hoy) con unas suculentas tortillas de patata. (Tortillas que una vez mas nos regaló Míchel de la Cafetería bar Cortés). ¡Muchísimas gracias!
Este pasado domingo, fue la quinta propuesta de realizar una “Trotada Cervecera” (por llamarlo de algún modo), y acudieron “18 personas”.
Soy consciente que faltaron muchos mas con nombres y apellidos, por imprevistos, o compromisos previos ese mismo día. Pero... pongo la fecha improvisadamente cuando no tengo ninguna tarea ni compromiso..., y cae como cae.
Eso si, siempre está abierto a que cualquiera tome la iniciativa, y convoque una de estas salidas abiertas y populares en cualquier momento. En Estadilla Fernando lo hizo, y estuvo fenomenal.
Esta vez me hacia especial ilusión promoverla, por compartir una bonita ruta que descubrí (al menos yo), hace poco por casualidad.
Una tarde de trote como cientos de ellas, pasaba por Burceat.
Pero esa tarde lluviosa, sentí como un canto de sirena, y no pude evitar intentar bajar hacia el barranco del Ariño sugestionado por los recuerdos de mi infancia más lejana.
Descender por un sendero por aquel entonces transitable, por el que bajábamos al barranco con mi abuela, mi madre y mi tía, y mientras ellas lavaban ropa, mis hermanos y yo nos bañábamos en unas charcas. De esto hace mas de cuarenta años...
Y aunque en su parte inferior lo hallé prácticamente desaparecido, conseguí discernir un sendero entre matojos y llegue al fondo del barranco.
Allí, aunque se hallaba extraviado en mi memoria, reconocí el paisaje que labra y enardece el discurrir del riachuelo y me trasladé instantáneamente a mi infancia.
Me topé con mi recuerdo y mi niñez, y me conmoví.
Y ensimismando en aquel lugar,  por casualidad, tropecé con un sendero visiblemente marcado por motos de trial, que continuaba barranco abajo, atravesándolo de un margen a otro.
Estaba diluviando, pero no pude evitar seguirlo corriendo como un chiquillo excitado de emoción, sorprendiéndome a cada paso y en cada rincón; en cada sinuosidad de la ruta el paisaje, la flora e incluso la fauna, era alucinante.
Terminé en la carretera de Salas tres kilómetros mas abajo, y regresé a casa con enormes ganas de regresar al dia siguiente.
En aquel momento, comencé a idear una ruta para alcanzar la entrada de este maravilloso sendero únicamente por caminos. Evitando la carretera.
La ruta más evidente era la que ya tracé desde el camino de Barraón atravesando los dos acueductos del canal dirección Salas.
Así que en sucesivos días, explorando, averiguando la forma de llegar por esta ruta, me topé con un tercer acueducto que de igual forma logré atravesar por encima llegando a la cabecera del barranco. Rematando al final una preciosa ruta circular de 19 Km. Al menos a mí me lo parece.
Una ruta con posibilidad de alargue, prosiguiendo en la salida hacia Castillazuelo, y desde allí retornando a Barbastro por el nuevo sendero de la margen del río Vero.
Así que este pasado domingo lo inauguré oficialmente de la mejor manera.
Con esta inocente receta de sociabilidad cuyo ingrediente principal es  el compañerismo y la convivencia de corredores de toda condición y filosofía, mancomunados no por la distancia, ni por la rapidez, si no por la convivencia y el acuerdo. Corriendo sin competencia ni dorsal, con el simple objetivo de pasar un buen rato.
Lo inauguré con una trotada Cervecera. Objetivo, mejorar el ánimo, la autoestima, la amistad, y aspectos con los que después sentirte bien...
La ruta gustó. O al menos eso me dijeron.
Muchas personas ya, en estas cinco quedadas, sin figurarse capaces de correr estas distancias (confiaron en intentarlo), abrigadas por este ambiente tan especial, no solo lo han conseguido, si no además disfrutando de ello, y deseando repetir.
Porque compartir con otra gente “conocida o desconocida”, te hace sentir positiv@.
 “Carrera con final feliz”. Para todos y cada uno de los participantes.
Dar las gracias una vez mas a Michel de Cafetería el Cortés, y a todos los que quisisteis participar de nuevo en este ensayo deportivo y social, donde lo importante no es compartir una trotada, si no compartirse trotando.