lunes, 13 de mayo de 2013

101 de RONDA


Seas joven, veterano o mayor, has de “creer lo suficientemente en lo que haces”, como para que no te importe lo que piensen los demás; en lo civil... o en lo deportivo... Y es que, nada nos hace más víctimas de nosotros mismos que la desgracia de pensar que las mejores cosas de tu vida son las que han sido aceptadas con grandes aplausos, y no vivir, no actuar de acuerdo con tu propia razón.
Ya no me arrepiento de nada de lo que hago. A lo hecho pecho. 
Lo que ayer era una realidad, hoy ya es un anhelado recuerdo.
Hace ya más de un mes me lesioné en la cadera, y todas las expectativas cercanas: la Jorgeada, los 101 de Ronda, la TMB y Lavaredo se fueron al traste. 
Hice lo imposible por recuperarme en tan corto espacio de tiempo, y me aventuré a participar en la Jorgeada. La terminé muy tocado en la lesión y a tan solo dos semanas  de Ronda, asi que ya decidí no ir, pero… el dolor fue menguando y me inyectaron Acido hialuronico, así que ¿Por qué no intentarlo?. 
Mi buen amigo José Marí bajaba igualmente a participar en el duatlón, Manolo, compañero de Sables, nos habia cedido una habitación en el mismo centro de Ronda (junto al Tajo), tenia los días de vacaciones, la inscripción hecha, y no conocia Ronda. 
La semana anterior, tras las inyecciones, pude hacer un rodaje de 40km, y la lesión parecía aguantar, asi que para Ronda que me fui.
Que decir, de la carrera: Espectacular y muy muy “patriótica” (La salida se da tras grandiosos y enaltecidos  vítores a la Legión, España y el Rey).
Antes de estos vítores, me despedí, de José Mari y de Javier Moreno con el que coincidí (tambien lesionado, que grande) deseandonos mucha suerte, y después, casi tres mil marchadores, más otros tres mil entre ciclistas y duatletas, nos pusimos en movimiento cuando lanzaron el cohete a las once en punto.
La infraestructura es inigualable e incomparable, ya que al organizarla la Legión, y tiene a su alcance todos los medios humanos y logísticos, obligatorios y espontáneos, además los utilizan y lo hacen bien. Se vuelcan; Controles, indicaciones, avituallamientos milimétricos cada cinco kilómetros, personal en cada cruce, animación, fiesta. Todo el al servicio de una carrera que se nota que quieren y agasajan en toda la comarca. Carrera dura de orografía y clima (musaa calooo), pero bastante corrible, y disfrutable al 100%.
Yo arriesgue, y en principio todo parecía ir bien; corrí más de veinte kilómetros sin ningún tipo de molestia, pero…, a partir del kilometro treinta, comenzaron las dificultades donde tenían que ser, en la lesión de la cadera. No era lo mismo 40km por uniforme asfalto el domingo anterior, que por este terreno arbitrario de Ronda.
Tomé inmediatamente un antiinflamatorio, y ralenticé mi ritmo deseando que se apaciguara, pero no, el dolor cada vez fue a mas. Aguanté, y me auto engatusé un ratito, pensando, “un poquito más y se pasará”. Una hora más tarde, me zampé un segundo antiinflamatorio, pero nada parecía apaciguar ese dolor ya perspicaz y penetrante en la cadera derecha.
Así que, andaba por el km 45 y sin ninguna duda, decidí terminar en el control de 50km que venía a continuación… pero, una vez allí, llevado por ese ansia que todos tenemos de, “un poquito más”, y la pista que parecía bastante regular, lo hice en el 55 sin ningún sinsabor. Una semana antes estaba seguro de no poder participar, y estaba aquí, habiendo recorrido algo más de la mitad de la carrera, y en el tiempo que me había prefijado en principio, incluso ralentizándolo conscientemente por el dolor; ¿Qué más podía pedir?.
Me dolía ya mucho, y “si no pinchaba”, me quedaban otras cinco o seis horas amplificadas por el cansancio, y por lo que me contaron, por un nuevo trazado más duro que otros años del que todo el mundo echó pestes.
El deporte nace de la expresión de alguien que se cree capacitado para enfrentarse a un reto, y aceptar e incluso disfrutar de esa revolución interna de un ser deseoso ante un destino que desconoce y, a la vez, de alguna manera, teme. Afrontar un desafío, sabiendo que el único final posible es la meta, sería engañarse. Terminé contento porque mientras mi lesión aguantó, disfruté y fui feliz. Lo demás son las reglas del juego.  En cualquier instante una lesión, una torcedura, un contratiempo puede dar al traste con tu anhelo.
Ahora, de manera más reflexiva y sensata, debo recuperar bien la lesión, así que tanto la Trans Montes Blancos el 1 de Junio, como Lavaredo quizás tengan que esperar para otra ocasión.
FOTOS:
 Ronda preciosa
 Recogida de bolsas para puntos de control. Gran organización.
 Salida neutralizada de ciclistas previo a la salida general. Antes con Javier.
 Por los caminos de Ronda

 Tiempo final de los "101 menos 46" de Ronda

martes, 7 de mayo de 2013

ASÍ QUE A RONDA

El pasado jueves me inyectaron ácido hialurónico en la cadera derecha y en la rodilla izquierda. Y no, no me he anexado a la vergonzosa operación Puerto.
Independientemente de la bursitis que arrastraba, me han diagnosticado un desgaste en el cartílago de la cadera (como no), y este desgaste, es el que parece facturarme las lesiones en las áreas contiguas; además una calcificación en la rodilla izquierda que me estaba fastidiando desde noviembre en Nueva York, donde se manifestó por primera vez (que ya ha llovido).
Así que de momento, sendas banderillas de ácido hialurónico y precio de oro, que en teoría auxilian y refuerzan la articulación. He de reconocer, que al día siguiente ya no me dolía ni una lesión ni la otra...
Llevo desde los 16 años haciendo montaña progresivamente, hasta llegar a un nivel digamos comprometido. Mi última expedición relevante, fue al Cho Oyu (8201m) en 2002.
Asimismo desde los 17 años (y ahora tengo 45),  he corrido ininterrumpidamente por entrenar para la montaña, y porque siempre me gustó correr "sin más".
Calculando por lo bajo, una media de cuatro horas a la semana a 10 Km. cada hora (que muchas veces eran más), me salen 2080 Km al año, por 22 años hasta mis 40 que mantuve esta media, me salen corridos 45.760 km, y todo esto, repito ajustándolo por lo bajo.
Además, desde ese año 2008, que decidí ir a la maratón de Sables, incrementé notablemente mis entrenamientos semanales, y además muchos de ellos realzados por el peso de una mochila a mi espalda, a una media (siempre por lo bajo) de 50Km semana, me salen 13.000 Km en los siguientes cinco años. Si le sumo eventos puntuales como Sables (242 Km); Yukon Arktic (240 Km), Báltico (150 Km) y Jungle Marathon (230 Km), y a groso modo, y repito, tirando muy por lo bajo, hacen un total de unos 59.622 Km recorridos desde que comencé a correr... La vuelta a el mundo tiene 40075Km por el Ecuador, asi que ya voy por la segunda vuelta…
¿Cómo no me voy a desgastar?.
Reconozco que mi motor está intacto, y la parte mental, incluso ha mejorado mucho, pero el chasis, ¡¡ufff el chasis!!, ya le van saliendo algunas averías por desgaste. Las  ITVs ya son de año en año.
Siempre me gustó la máxima "No llenes tu vida de años... ¡¡Llena tus años de vida!!", y aunque aún soy joven y me quedan muchas cosas por hacer, estoy satisfecho de lo hecho hasta ahora y aun con el desgaste, no me arrepiento para nada.
Ayer hice mi último entreno largo de 40 km, 20 de ellos acompañado por mi buen amigo Paco, que el sábado mientras yo corro en Ronda los 101 kms, se enfrentará a su cuarto ironman.
Tengo muchas ganas de correr en Ronda, independientemente de ir ligeramente condicionado por pretender hacer marca para el Spartathlon 2014. Aun así, me conozco bien, y sé que no me dejaré llevar
por ello, regularé, meditaré en todo momento mis sensaciones, y disfrutaré, y lo otro, si se consigue, vendrá por añadidura.
Para quitarme presión, ya me he hecho a la idea de que tengo tiempo de conseguir la marca en alguna carrera de 100 Km. en ruta, donde estoy seguro que lo conseguiré. Tienes propósitos, aspiraciones, expectativas, sueñas, pero no siempre se cumplen, ni salen como lo esperas, y eso es lo maravilloso de la vida.

Ahora a disfrutar de una de las carreras más famosas del calendario Español, y de las que escuchas hablar, y muy bien, desde que comienzas en este deporte. Además con la suerte de coincidir con mi buen amigo José Mª que la repite por segundo año en bicicleta (duattlon), y amigos como Javier, o Julio, Gerardo y Manolo (hermanos de Sables), y además custodiado por Rosana y Nayra; ¿qué más se puede pedir?; hacer lo que quieres junto a los que quieres.
La preparación ha sido más irregular de lo que yo hubiera querido, por la desafortunada lesión en la cadera, pero, como me gusta ver el lado bueno de las cosas, "igual llego más descansado y eso me es favorable". La vida es para vivirla, y no le des más vueltas... ¡vívela!


martes, 30 de abril de 2013

CORRER POR EL MONTE

Correr puede parecer simple y además lo es, porque es algo que hacemos instintivamente desde que comenzamos a andar. Pero hacerlo por el monte, por montaña, si tiene dificultad extra.
La carrera por montaña, es un deporte estimulante, de adrenalina,  y también una forma de contacto con la naturaleza muy simple y muy intensa.
El que la pasada semana el esforzado y plausible Luis Meler, frente a un plato de pasta y una pizza, nos pidiera consejo a Paco y a mí dos horas antes de correr la Jorgeada (Zaragoza-Huesca. 75Km), me ha hecho cavilar y por tanto escribir sobre las carreras, mas bien de montaña:
También se trata de correr si, pero a veces las zancadas pueden ser o muy muy pequeña, porque el gran desnivel no te permite progresar de otra manera, incluso te puede ser más rentable andar para ahorrar esfuerzo muscular, o justo por el contrario, a continuación en las bajadas, las zancadas pueden ser muy muy largas y con mucha percusión muscular e impacto sobre tus articulaciones.
Además bajando, a la dificultad física se suma tu  técnica, tu desenvoltura y tu sagacidad, para progresar confiadamente, puesto que mantener la vertical en algunos trozos, puede resultar dificultoso.
Igualmente hay que tener en cuenta la altitud. A mayor altitud de ascensión tu esfuerzo será más severo por la paulatina escasez de oxigeno. Al bajar, como ya he escrito antes, la dificultad se presenta mas por el relieve de los diferentes terrenos: pedregosos, húmedos, aéreos, o muy pendientes; esto pone a prueba todos tus sentidos, tus capacidades y tu equilibrio.
Yo sostengo que lógicamente los montañeros, y  mas concretamente aún, los que esquiamos, tenemos una cierta ventaja añadida respecto a alguien que proviene únicamente de las carreras de fondo, pues estás mas familiarizado con el terreno, todo te es afín, y deslizándote bien queriendo (por una pedrera), o de manera accidental (por un resbalón en hierba o barro) puedes mantener el equilibrio de forma casi refleja.
Hay varios tipos de carreras:  
Autosuficiencia: Carreras en las que tienes que acarrear y administrar todo tu material y alimentación, y no recibes avituallamiento externo, excepto habitualmente agua. Las hay de un solo día, o por etapas, como las tres en las que yo he participado (Sables, Yukon y Jungle maratón)  
Cronoescaladas o kilómetro vertical: Carreras donde se comete una ascensión a un pico o una montaña, pudiendo ser solo de ascenso, o de subida y bajada.
Trails: Carreras de distancias medias (de 15 a 35 Km. aproximadamente)
Longs Trails: Carreras a caballo entre las Trails y las Ultra Trails. (de 40 o 50 Km.)  
Ultratrails: Carreras de grandes distancias, que en muchas ocasiones superan los 100km.  
Material especifico:
Zapatillas de "correr" por montaña. Y me extiendo fundamentalmente con este material, porque es imprescindible:  
Buena Amortiguación: La acción vertical que ejerce el suelo al apoyar mientras corres, equivale a dos y tres veces tu peso, y no solo al apoyar, sino también durante la propulsión.
Por eso, tu peso es un aspecto fundamental para determinar la amortiguación que necesitas. Independientemente de gustos personales, a mayor peso, más amortiguación.
También factores a tener en cuenta en la elección, son las distancias y las características de la carrera. Comodidad y buenas sensaciones es lo principal para prevenir lesiones.  

La Flexibilidad: La teoría dice que tienen que permitir una flexión del 30% por detrás del tarso. Si la suela es muy rígida supone un esfuerzo extra al dar los pasos.
Así mismo es un factor clave tanto para la impulsión como, como para suavizar el impacto.

Peso: Reconozco que en mi caso es algo que no miro a la hora de elegir unas zapatillas (no somos profesionales). El peso es un factor de compromiso. Son zapatillas de montaña. Rebajar el peso en las zapatillas merma seguro alguna de sus características.
Sobre todo,  a mayor duración de la carrera, escatimar en el peso de una zapatilla, supondrá una peor protección y amortiguación. Cada cual que valore. 

En general: 
Mayor estabilidad implica mayor peso.
Mayor agarre de suela supone un mayor desgaste.
Menor peso, menos amortiguación.
Mayor amortiguación, menos estabilidad y mayor peso.
Mayor rigidez, mas estabilidad pero menor flexibilidad.
Ya veis, la elección consiste en un equilibrio entre tus propias necesidades, gustos y exigencias dependiendo de la actividad.

Otro material:
Calcetines técnicos que hayas probado en mas de una ocasión y te vayan bien; ropa ligera y transpirable, forro polar fino (transpirable y cortaviento), chaqueta ligera (tipo goretex) o chubasquero impermeable; mochila ligera y transpirable (hay muchos tipos en el mercado), o bien, dependiendo de las distancias, riñonera de hidratación; gorra (ligera y transpirable), y va bien un pañuelo tipo buff, por si hay que abrigarse la cabeza; gafas de sol (con buena ventilación, para evitar que se empañen con el sudor). Hay mas material: frontales, bastones, etc, y cada carrera exige su material obligatorio, pero más o menos esto sería lo básico.

miércoles, 24 de abril de 2013

CAMINA O REVIENTA

La perfección solo existe como hipótesis humana. Es más, forma parte fundamental de ese supuesto fin al que aspiramos por el camino de la auto superación.
Y esa  búsqueda de la perfección "bien entendida" sin duda es un motor que nos impulsa en cada nuevo desafío contra nosotros mismos.
Yo no soy perfecto. Ni soy de los que se sienta sobre sus laureles. Es más,” Sentarse sobre los laureles" me parece un "modo de derrota". Siempre quedan cosas nuevas por intentar, y sobre todo por disfrutar.
Lunes 12 de la madrugada plaza del Pilar.  Junto a Paco y Luis me dispongo a salir corriendo desde Zaragoza hasta Huesca participando en la XII Jorgeada (III corriendo). Por delante toda la noche y 75 kilómetros.
Aquí también me reencuentro con algunos amigos de entusiasmo y voluntad: Javier (que nos presenta a su mujer y su hija), Alfonso (Almasy Runner) y Andrés Montalvo (que como me indicó, vendría a acompañarme unos pocos kilómetros). Nos dan la salida a unos 50 corredores. Los que la realizan andando, unos 500, han partido a las 10 de la noche.
Pasan los primeros kilómetros en animada charla con Andrés. Me aconseja para los puntos conflictivos del recorrido, ya que él la corrió la pasada edición.
Saliendo casi de Zaragoza, nos encontramos con su compañero de fatigas Chema Belio. Un apretón de manos, y prosigo mi marcha, acompañado, pero solo. Ahora habrá que ajustar temperamento y carácter. Y no es lo mismo temperamento que carácter. El primero, el temperamento es lo consolidado, físico, heredado, mientras que el segundo, el carácter, está reservado para lo exclusivamente psicológico. No en vano, hay que ser prudente, pues no es lo mismo correr después de haberse levantado de la cama y descansado, que hoy que me he levantado a las seis y media de la mañana, tras haber dormido regular, he trabajado todo el día, y al salir de trabajar me he venido para aquí a correr toda la noche. Ya llevas de salida un invisible desequilibrio físico. Que no moral.
Se suceden los kilómetros, y voy buscando un ritmo tranquilo y prudente, sin pensar demasiado en las sensaciones de mi cadera, en la que percibo cierta rigidez.
Ahora, grupos ya de sagaces andarines, los cuales muchos te animan.
Me da por pensar, que cada persona obtiene una vivencia, un placer diferente, o una forma diferente de vivir lo placentero. Aquí estamos casi seiscientas personas andando o corriendo, de noche. Muchas horas, muchas vivencias diferentes, diversos caracteres, y muchos modos de enfrentarlos, de enfrentarte a ti mismo.
Llego a Villanueva de Gállego, en el km 15, paro, me avituallo, y continúo. Poco a poco, más y más animosos luceros rojos intermitentes. Los andarines llevan estos pilotos en la parte posterior de sus mochilas, nosotros, los corredores, azules. Adivino que estamos en las largas rectas de la carretera antigua que conduce a Zuera (km 25).
La noche pasa tranquila. De eso se trata, de probar mi cadera con todas sus consecuencias. En las largas rectas que nos conducen a Almudevar, el dolor se ha vuelto agudo, afilado y punzante, y esto me obliga a tomar un antiinflamatorio, si quiero continuar y terminar. Cuando este me hace efecto, puedo correr sin mayores problemas, manteniendo el ritmo de 5m,15/20s que había previsto. Santa pastillita.
Llegué a Almudévar y en el avituallamiento me comí un poco de su famosa trenza. Había panceta recién hecha a la brasa, pero tras 50km corriendo no es algo que te pase muy bien (que rabia, si la pillara hoy...). Tras el paso por Almudebar, ya solo divisaba dos corredores. Yo, lejos de quererlos sobrepasar, me hago el remolón para llevarlos siempre a una distancia prudencial delante mío. Sus pilotos azules me sirven de referencia visual para ver bien el trazado más allá de la luz de mi frontal. Solo he hecho breves paradas en los avituallamientos para comer y beber algo, dos paradas para aguas menores y una para aguas mayores (demasiada bebida isotónica). El resto de la noche no he parado de correr ni un segundo, así que estoy satisfecho.
La cadera, aunque atenuada por la pastilla, ahora molesta con un dolor más opaco, pero me permite correr que ya es. Estas sensaciones de dolor variable, sé que son causadas por el instinto que el cuerpo tiene de defenderse. Y este instinto es muy bueno en emergencias. Doy fe. En la Yukon Arktic se me bloqueó la pierna en contra de mi voluntad, para defenderse del daño que le estaba causando al psoas... Los grupos musculares van ayudándose entre ellos para defender al más débil o lesionado, y esto lo notas. En mi cadera están realizando hoy horas extras ante mi agresión.
Me distraigo pensando en Luis, que antes de la salida, mientras cenábamos, se le notaba ansioso, temeroso, preocupado y tenso, ante su primera "ultra", como es normal. Y nos pedía consejo a Paco y a mí. Yo no me considero ningún experto en nada, ni me gusta aconsejar, pero ahora pienso más pausadamente en que le hubiera dicho de tener más tiempo basándome en mi propia experiencia:
Que se programara una alimentación adecuada y de una forma equilibrada, y beber antes, durante y después.
Plantearte una estrategia "personal"  a seguir (muy importante). Esto te ayuda a salir con mayor confianza, aunque después tengas que improvisar dependiendo de muchos factores.
Algo que yo hago poco, pero aconsejaría: Estudiar el recorrido de la prueba y establecerte unos tiempos de paso coherentes, y la básica recomendación de seguir tu propio ritmo, y no en el corredor que te precede.
Ni que decir tiene que llevar el material adecuado. Hoy Luis en la salida decía que venía un poco fresco. La noche está siendo fresca y he tenido que abrigarme acordándome de él.
Teorías que hoy me he pasado por el forro: Tratar de dormir bien y todo lo que puedas el día previo.
El día de la carrera, comer mínimo dos horas antes de la carrera, y seguir prestando atención a la hidratación.
Y algo que siempre yo he llevado bien, no dejar que los nervios te dominen en la salida, porque  no por estar en los primeros puestos vas a llegar antes; es muy largo, y la propia carrera te pondrá en tu sitio natural. Los esfuerzos iniciales siempre se pagan.
Comienza  a amanecer ya cerca del avituallamiento de Walqa, tras haber bajado a oscuras por una zona algo dificultosa monte a través con agua y barro. Allí un vaso de Pepsi para despejarme, y a por el último empujón.
Siete horas y veinte minutos después de salir de Zaragoza, estaba en la ermita de San Jorge de Huesca, recogí mi diploma y mi camiseta, me tome un café con leche, llame a Paco, que me comentó que andaban por Almudevar junto con Luis, y para casa.
No sufrí. No lo pasé mal, excepto moralmente por la evidencia de que mi cadera (su bursitis) pagaría seguro las consecuencias. Creo que hice un buen planteamiento de carrera, y me pareció un recorrido muy recomendable para los que quieren iniciarse en la ultra distancia.
Consecuencias, como el titulo indica "camina o revienta",  y… mi cadera hizo las dos cosas. Hoy de nuevo inflamada y con dolor, ya he concertado gracias a José Masgrau cita con un especialista para tratarla y curarla. A Ronda creo que le tendré que decir adiós, para así poder llegar a Lavaredo.
Sin penas. El destino también juega, y muchas veces encontramos nuestro destino por los caminos que tomamos para evitarlo.
Gracias Paco, Luis, Javier, Alfonso y Andrés.