Seas joven,
veterano o mayor, has de “creer lo suficientemente en lo que haces”, como para
que no te importe lo que piensen los demás; en lo civil... o en lo deportivo...
Y es que, nada nos hace más víctimas de nosotros mismos que la desgracia de
pensar que las mejores cosas de tu vida son las que han sido aceptadas con
grandes aplausos, y no vivir, no actuar de acuerdo con tu propia razón.
Ya no me arrepiento de nada de lo que hago. A lo hecho pecho.
Lo que ayer era una realidad, hoy ya es un anhelado recuerdo.
Lo que ayer era una realidad, hoy ya es un anhelado recuerdo.
Hace ya más de un mes me lesioné en la cadera, y todas las expectativas
cercanas: la Jorgeada, los 101 de Ronda, la TMB y Lavaredo se fueron al traste.
Hice
lo imposible por recuperarme en tan corto espacio de tiempo, y me aventuré a
participar en la Jorgeada. La terminé muy tocado en la lesión y a tan solo dos semanas de Ronda, asi que ya decidí no ir, pero… el dolor fue menguando y me
inyectaron Acido hialuronico, así que ¿Por qué no intentarlo?.
Mi buen amigo José Marí bajaba igualmente a participar en el duatlón, Manolo, compañero de Sables, nos habia cedido una habitación en el mismo centro de Ronda (junto al Tajo), tenia los días de vacaciones, la inscripción hecha, y no conocia Ronda.
La semana anterior, tras las inyecciones, pude hacer un rodaje de 40km, y la lesión parecía aguantar, asi que para Ronda que me fui.
Mi buen amigo José Marí bajaba igualmente a participar en el duatlón, Manolo, compañero de Sables, nos habia cedido una habitación en el mismo centro de Ronda (junto al Tajo), tenia los días de vacaciones, la inscripción hecha, y no conocia Ronda.
La semana anterior, tras las inyecciones, pude hacer un rodaje de 40km, y la lesión parecía aguantar, asi que para Ronda que me fui.
Que decir, de la carrera: Espectacular y muy muy “patriótica”
(La salida se da tras grandiosos y enaltecidos vítores a la Legión, España y el Rey).
Antes de estos vítores, me despedí, de José Mari y de
Javier Moreno con el que coincidí (tambien lesionado, que grande) deseandonos mucha suerte, y después, casi tres mil
marchadores, más otros tres mil entre ciclistas y duatletas, nos pusimos en movimiento cuando lanzaron el
cohete a las once en punto.
La infraestructura es inigualable e incomparable,
ya que al organizarla la Legión, y tiene a su alcance todos los medios humanos
y logísticos, obligatorios y espontáneos, además los utilizan y lo hacen bien. Se
vuelcan; Controles, indicaciones, avituallamientos milimétricos cada cinco
kilómetros, personal en cada cruce, animación, fiesta. Todo el al servicio de
una carrera que se nota que quieren y agasajan en toda la comarca. Carrera dura
de orografía y clima (musaa calooo), pero bastante corrible, y disfrutable al
100%.
Yo arriesgue, y en principio todo parecía ir
bien; corrí más de veinte kilómetros sin ningún tipo de molestia, pero…, a
partir del kilometro treinta, comenzaron las dificultades donde tenían que ser,
en la lesión de la cadera. No era lo mismo 40km por uniforme asfalto el domingo
anterior, que por este terreno arbitrario de Ronda.
Tomé inmediatamente un antiinflamatorio, y
ralenticé mi ritmo deseando que se apaciguara, pero no, el dolor cada vez fue a
mas. Aguanté, y me auto engatusé un ratito, pensando, “un poquito más y se
pasará”. Una hora más tarde, me zampé un segundo antiinflamatorio, pero nada parecía
apaciguar ese dolor ya perspicaz y penetrante en la cadera derecha.
Así que, andaba por el km 45 y sin ninguna duda, decidí
terminar en el control de 50km que venía a continuación… pero, una vez allí, llevado
por ese ansia que todos tenemos de, “un poquito más”, y la pista que parecía bastante
regular, lo hice en el 55 sin ningún sinsabor. Una semana antes estaba seguro
de no poder participar, y estaba aquí, habiendo recorrido algo más de la mitad
de la carrera, y en el tiempo que me había prefijado en principio, incluso ralentizándolo
conscientemente por el dolor; ¿Qué más podía pedir?.
Me dolía ya mucho, y “si no pinchaba”, me quedaban
otras cinco o seis horas amplificadas por el cansancio, y por lo que me contaron,
por un nuevo trazado más duro que otros años del que todo el mundo echó pestes.
El deporte nace de la expresión de alguien que se
cree capacitado para enfrentarse a un reto, y aceptar e incluso disfrutar de
esa revolución interna de un ser deseoso ante un destino que desconoce y, a la
vez, de alguna manera, teme. Afrontar un desafío, sabiendo que el único final
posible es la meta, sería engañarse. Terminé contento porque mientras mi lesión
aguantó, disfruté y fui feliz. Lo demás son las reglas del juego. En cualquier instante una lesión, una
torcedura, un contratiempo puede dar al traste con tu anhelo.
Ahora, de manera más reflexiva y sensata, debo
recuperar bien la lesión, así que tanto la Trans Montes Blancos el 1 de Junio,
como Lavaredo quizás tengan que esperar para otra ocasión.














