martes, 16 de septiembre de 2014

¿PIEDRAS EN TU TEJADO?



Deterioramos... erosionamos nuestro cuerpo precozmente...?
En las llamadas enfermedades laborales, son incuestionables las alteraciones o lesiones causadas por la repetida y mecánica utilización de la misma parte del cuerpo día tras día, tras día...
Pues bien, creo, (y todo esto es una opinión personal guiada por mi propia experiencia), que las enormes palizas a las que sometemos a nuestro sistema motor los que en algún momento nos dedicamos a entrenar digamos, un poco a lo bruto durante años, y/o a correr Ultra distancia, serán o ya son, muy probablemente las que nos causen un incremento o celeridad del desgaste que debería ser de forma natural mas prolongado en el tiempo.
Si lo pensamos bien tiene su lógica. Nuestro cuerpo es un vehículo. Nuestro principal vehículo. Como lo ha sido a lo largo de los siglos. Y cada día que pasa, y tan solo por eso mismo, el paso del tiempo, se degenera y se deteriora.  Y al igual que cualquier vehículo, sufre una lógica erosión natural. Pero, también como cualquier vehículo y dependiendo de su uso, si lo apuramos en demasía todo o parte de él, lo desgastaremos evidentemente antes...
La gran mayoría de los ahora fieles del deporte, no son o no somos profesionales, pero en algún momento entrenan o entrenamos como si lo fuéramos.
Y esto es un problema. Porque mezclamos salud y  rendimiento, cuando deberían ir separados.
Lo importante del mantenimiento de una buena salud física y quizás mental, reside en dos términos: bienestar hoy, a diario, y prevención futura.
Y... si entrenas o compites como un profesional, no garantizas estas intenciones.
Puesto que el esfuerzo físico continuado y extremo, genera desgaste en toda tu musculatura, tus articulaciones, e incluso tu sistema de producción energética. 
Indudablemente, un deportista profesional es libre de escoger este modo de vida, físicamente excesivo , teniendo en cuenta que a cambio de ello cobra...
¿Pero nosotros los aficionados?...
La línea que separa el esfuerzo sano, del tormento físico es muy sutil. Y nunca debiera ser normal terminar una práctica deportiva con dolor en todo el cuerpo, no pudiendo ni moverte,  o al borde de una lipotimia, o con necesidad de una semana para recobrarse del esfuerzo, teniendo que ir al fiseo o al osteópata para que te recoloquen y recuperen...
Somos seres eminentemente emocionales. Y (a mi el primero), nos gusta mucho la idea de controlarlo todo y de aplicar la razón a cada uno de nuestras acciones, si, pero en realidad, si somos sinceros con nosotros mismos, lo que nos hace ser y estar felices, es el cómo te sientes mientras realizas una actividad; durante la actividad, y no después de ella.
Hoy, la sociedad está basada en la productividad individual. Por lo que nos han o hemos convertido más que en seres vivos, en máquinas. Donde lo que importa son los números y la competencia. Y eso, que en la mayoría de los casos, en un principio, uno de los objetivos para practicar deporte es enmendar y alejarnos de esto. Cuantas veces decimos: hago deporte para desconectar.
Pero después, nos compramos un GPS y un pulsómetro, o un cacharro para llevar el móvil encima mientras corres monitorizando tu rendimiento y visualizando tu velocidad media, velocidad punta, distancia, tiempo, etc, etc. ¿Nos estamos equivocando?. Yo creo que si, y por ello llevo un año en periodo de reajuste y moderación, haciendo únicamente lo que me apetece y me hace disfrutar verdaderamente.
Confundimos disfrutar con generar y  té auto generas presión. Y la presión, lejos de ser motivadora, acaba en agobio, ansiedad, y quizás frustración.
No hay que perder esa satisfacción que te da practicar lo que sea. Por la que empezaste a practicar todo aquello.
Últimamente, en lo de correr, casi sólo la ves en los principiantes y en los que no llevan crono.
Recuperar ese cruzan una meta o subir un monte, etc, no sólo por el cansancio, sino por la satisfacción y la felicidad que te produce al hacerlo.
Si simplemente lo haces por tu bienestar, ¿no deberías acabar siempre contento independientemente del tiempo o de cómo salga la cosa?
Hay que re enfocar el deporte hacia tu salud. Y no lo confundirlo  con tu rendimiento ni la falta de él.
Intentar olvidarse de los números.
 No debemos confundir esfuerzo con sufrimiento.
Y... ¡Mea culpa!. Ahora creo firmemente  que el exceso de ejercicio, igual que el defecto, es perjudicial.
Hay que aprender a escucha a tu cuerpo. Conocer tus sensaciones, y con ello generarte buenas palpitaciones.
“La felicidad quizás está ya en la antesala de lo que pensamos que es la felicidad.”

martes, 9 de septiembre de 2014

DISPOSICIÓN


Este fin de semana, hemos tenido la visita y compartido rodaje por la Sierra de Guara, por el recorrido de nuestra querida UTGS, con Djanina Freytag, que ha venido para familiarizarse con el terreno y preparar la Ultra Trail Guara Somontano Sport HG 2014.
Djanina, es corredora de toda la vida, y habiendo participado en carreras de asfalto por España, en 2012, tras recorrer los más de 185 Km del Cami de Cavalls de Menorca descubrió el mundo de las Ultratrails y se quedó. Desde entonces, abandonó el asfalto para correr por montaña carreras de Ultra distancia. Es campeona veterana en 2013 de Catalunya.
Me halagó que me confesara que lo que le había atraído en un principio de nuestra carrera (sin conocer nada de ella), fue el logo (lo dibujé yo ;))...
El sábado pude acompañarla  24 Km. por Alquézar. Pau la acompañó algunos kilómetros más, y el domingo también por el sector de Rodellar.
Que satisfacción se siente cuando le presentas a alguien algo para ti tan querido, familiar y cercano, y le sorprende tan gratamente. A Djanina le asombró cada horizonte, cada rincón, e inmediatamente lo reflejaba en su rostro y su satisfecha sonrisa.
Al poco de estar con ella, te das cuenta que ama correr, pero mucho más la naturaleza y el aire libre, sabiéndolo valorar y respetar.
Salir a entrenar así con alguien es una gran satisfacción. Porque ese entusiasmo común te permite correr sí, pero valorando todo a tu alrededor. Y observas como la voluntad de cada zancada te hace sentir más libre y disfrutar. El cómo sintonizas inmediatamente, aunque te acabes de conocer.
Una combinación de constancia, esfuerzo, fuerza de voluntad, pasión, compañerismo, y mucho respeto. Una sana Locura.
Porque ¿Cuántas veces cuando no entendemos algo lo reseñamos como locura?...
En el deporte de aventura, de naturaleza, existe un espíritu que estimula nuestra capacidad de soñar, y más tarde, existe la necesidad de intentar hacer realidad esos sueños, ¿eso es locura?.
Es algo que todos sentimos a diario, pero quizás no nos paramos a apreciar;  y muy por el contrario,  tomamos el camino más cómodo; aquél que nos proporciona seguridad y tranquilidad, dejando ciertas emociones en el camino o en segundo plano que, no por deseadas, se nos antojan irrealizables.
Y eso que para mí, la auténtica hazaña no está en el sueño en si, en lo conquistado, sino en el camino para llegar a ello. En ese simple atreverse a intentarlo disfrutando del recorrido hasta donde este llegue. En vivir, emocionarse con las cosas, y exprimir unas anheladas e insólitas sensaciones y vivencias inéditas, que te obligan a sacar lo más extraordinario de ti mismo.
Una vez leí, que es la necesidad espiritual del ser humano, la que nos lleva a buscar la energía de la que un día salimos, para fusionarnos de nuevo en ella. Suena bien....
Consigue que sientas por un momento palpitar una especie de eco de felicidad, y que a tu alrededor exista la armonía entre lo que deseas, lo que amas y lo que realmente tienes.
Ya no queda casi nada para la sexta Ultra Trail Guara Somontano, y no queda nada para el viaje al Kala Patthar en el Himalaya Nepalí. ¡Que ganas de seguir exprimiendo la vida mientras se pueda!; ¡de seguir aprendiendo!.
Me espera un mes y medio muy intenso.

lunes, 1 de septiembre de 2014

METAMORFOSIS





Fin de semana intenso en lo próximo y también en lo foráneo:
Por un lado varios amigos y mi hermano Jorge, se batían el cobre en Chamonix, en la durísima Ultra Trail del Mont Blanc (168km y casi 10.000 mts de desnivel). Enhorabuena a todos ellos, pero en especial ¡claro!, a mi hermano “pequeño”, del que me siento muy orgulloso.
Y por otro lado, me ha visitado alguien para mi muy especial y al que aprecio mucho: Mi amigo Juanma Medina de Torrevieja, junto con unos encantadores amigos suyos (ahora también míos) y sus familias.

“Al poco, llega mi amigo Juanma. Juanma ya desde lejos, coge en su mano las piedras asidas a su cuello que su hijo le prestó, mientras las besa y extendiendo los brazos mira emocionado al cielo como si alguien lo estuviera mirando. Sus hijos Pablito y Juan se ven reflejados en su rostro.
Se lanza sobre mi.... o yo sobre el, nos abrazamos y comienza a llorar, contagiándome y haciendo que llore con él sintiendo como de repente nuestros dos corazones se funden en uno solo y Juanma me dice: -Lo hemos conseguido tío.... lo hemos conseguido."

Este es un trozo de mi narración de la maratón de Sables.
Con Juanma nos conocimos allí, e inmediatamente conectamos.
Compartimos jahima, carrera, quimeras, pero sobre todo se fraguo una buena amistad.
Nuestro abrazo en la meta final (una de las fotos mas bonitas de esa edición), lo recordaré como se recuerdan esos instantes en la vida que por vehementemente auténticos, te roban la respiración.
Desde entonces, hemos mantenido el contacto, y nos hemos visto en varias ocasiones aquí, y una en Torrevieja.
La primera vez que vino, fue un fin de semana familiar que organizamos junto con Luis Enrique y Toño Llorente (también cómplices en Sables).
Pero, en esa ocasión,  como sus hijos eran muy pequeños para hacer el descenso completo de un barranco,  solo pudimos realizar un pequeño recorrido por el comienzo del cañón del río Vero, quedándose con ganas de más.
Así que, unos años después,  por fin este fin hemos podido realizar completamente un barranco con toda su familia y sus amigos. Y...¡¡Como han disfrutado!! ¡¡Y yo con ellos!!. ¡¡Alguno se quería quedar a vivir aquí!!... jajaja
En esta vida actual dominada por la rivalidad; donde se vive agresivamente, y la imagen personal es de gran valor para lograr “éxitos”, aun cuando en lo más profundo de tu ser, tengas una especie de resentimiento inconsciente contra tí mismo, porque en el fondo sabes que esa postura es totalmente errónea, son estos instantes, y los amigos, los que te abren totalmente los ojos.
Hace poco escuché, que las personas nos hallamos en continua metamorfosis.
Que conforme pasa el tiempo, vamos mudando, transformándonos en otras nuevas personas. Y así varias veces durante nuestra vida.
El conferenciante, se preguntaba: - “Si somos otras personas nuevas, ¿por qué debemos pagar las consecuencias de los errores de una persona que ya no somos?”...
¿Está bien traído eh?.
Estoy de acuerdo en parte de esta reflexión... la de que, para bien o para mal, vamos cambiando...
Pero discrepo, en el resto, porque si no debiésemos pagar los errores de aquellos que ya no somos, tampoco deberíamos recoger los frutos de los aciertos que realizamos ¿no?...
Por eso, yo prefiero asumir mis muchos errores, y aprender de ellos para metamorfosearme en alguien que gracias a eso, a los errores, de vez en cuando pueda acertar.
Y claro, hacerme cargo también de mis éxitos, que para mí no son otros que amigos como Juanma u otros.

¡¡¡Enhorabuena Jorge!!!