
Y como
es bueno vivir, aún mejor es soñar, y despertar a ese sueño.
La expedición
al Machu Picchu ya no es un sueño, si no una feliz realidad en la retina y el
corazón de un grupo de gente.
Mientras
estoy en proceso de escritura del guión para realizar “mi documental casero ”, que espero
tener listo en diciembre, os dejo premeditadamente, como divulgación de una
gran experiencia humana, de contagiar anhelos, pero sobre todo de gran
recuerdo, un resumen de lo que será el audiovisual de lo vivido estas dos
semanas allí en Perú.
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