Y decides correr, sin mirar y sin pensar.
Y te equivocas.
Y si
miras atrás, ya solo ves que el viento que va borrando tus pasos.
De
alguna forma, alegres o tristes, las Navidades son los posdatas, las apostillas de cada año. El epílogo
del año que termina, pero también el prólogo del que comienza.
Un año de perdidas que nunca olvidaré.
Desde
1998, dibujo y envío por correo una postal Navideña.
Desde
2010, año en el que nació mi hija, son monotemáticas apareciendo ella y como va
creciendo.
Incluso
desde hace tres años ya la dibujamos juntos...

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