
Y
por tanto, aunque no me considero más que un amateur, me siento dibujante humorístico.
Creo que cualquiera que dibuje de forma satírica en un periódico, revista,
blog, Internet, un cuaderno, o en una simple servilleta de papel para mostrarlo
a los amigos, e intentar obtener su sonrisa, lo es.
Se
trata simplemente utilizar tus habilidades como dibujante (mejores o peores), y
apoyándose en la sátira hacer observaciones, razonamientos o críticas visuales
de la vida social, de una forma irónica y divertida.
Una
inocente forma de expresar tus inquietudes o la de los que te rodean, y plantear
temas a través del dibujo, la sonrisa o la risa; Puesto que la sátira, es humor
apoyado en el uso de la ironía, la exageración e incluso en algunos casos
rozando lo burlesco sí, pero para exponer y señalar acciones que te parecen
ridículas, tanto de alguien en particular como de la sociedad en general.
Reírnos de nosotros mismos.
Después
de tantos años, e incluso en un periódico de pueblo, he comprendido muy bien
que este tipo de creación puede ser complicada, debido a tu propia búsqueda
entre el equilibrio y lo irreverente, entre la corrección y las sensibilidades
de quienes lo leen.
Las
caricaturas o los chistes, son mensajes cortos e ingeniosos, y resultan ser un
medio excelente y rápido para la transmisión de cualquier mensaje. Y mucho más
allá de esa manifiesta y graciosa fachada, es una forma sana de recobrar un
poco la potestad ante los que controlan el poder y nuestras vidas.
Un
caricaturista es como un solitario franco tirador que dispara siempre con la
esperanza de dar de forma eficaz pero no incontestable, en el centro de la
diana. Su humor es su arma; pero un arma que no mata.
La
masacre en la revista satírica francesa 'Charlie Hebdo' , como a muchos otros,
me han tocado la fibra como dibujante humorístico, y como no, como ciudadano
del mundo y ser humano, independientemente de estar de acuerdo o no con sus
dibujos, chistes, artículos, crónicas u opiniones. Se trata de libertad y
tolerancia, o de que quieran privarte de ellas a la fuerza.
El
humor es la última trinchera que nos separa de la incultura, la tiranía y la
barbarie. Porque uno ríe y sonríe cuando es feliz, y por supuesto, se atreve a
reírse del que más tiene, del menos tolerante, y que menos lo entiende.
Sin
embargo, quienes viven conquistados por la ignorancia y perturbados por el
odio, no soportan la libertad de los demás, y menos aún esa libertad que le da
el humor y la risa. La risa les disgusta, y por eso la amenazan y proscriben.
Seguramente, porque el humor es la reafirmación optimista, esperanzada y real,
de esa libertad que ellos odian. Es como un grito amotinado de libertad, y como
tal es ingobernable.
Esta
semana escuché en la radio algo que me gustó: Al hablar de los dibujantes de
humor e incluso del periodismo y esta creciente intolerancia, aludieron al
anuncio que puso Shackleton para buscar aventureros en la primera expedición a
la Antártida:
“Se
buscan hombres para viaje peligroso, sueldo bajo, frío extremo, largos
meses de completa oscuridad, peligro constante, no se asegura retorno con vida,
honor y reconocimiento en caso de éxito”.
Parece
un anuncio puesto para disponerse a ser hoy en día valiente dibujante
humorístico, o un periodista objetivo...
Entiendo
y además de verdad, la necesidad del ser humano de ponerse en riesgo o de
intentar todo lo que le parece imposible. Porque a mi modo, yo siempre me he
considerado un aventurero, y pienso que este carácter, el de sobrevivir en
condiciones imposibles, forma parte de lo primordial del ser humano. Pero de
allí a... ¿Poner en riesgo tu vida por dibujar una viñeta o escribir un artículo
o un libro?... ¿Dónde vamos a parar?... ¿Estamos seguros que esto es el siglo
XXI?... Masacres en Paris, Pakistan o Nigeria; da igual. Son personas (seres
humanos) matando a otras personas, y casi siempre por pensar diferente...
El
derecho a la vida lo tiene cualquier persona por el simple hecho de existir. Y
este derecho, me atrevería a decir, que es el más importante. Aunque claro, si
miramos los asesinatos de cualquier tipo, o las guerras … esto no siempre es
así.
Y
en este caso Francés, paradójicamente, es el humor lo que les ha costado la
vida. Y con ello se han convertido en otras víctimas más de la libertad de
expresión; otro de los derechos fundamentales, junto con la libertad en sí
misma.
Y
por desgracia, como sabemos, a lo largo de la historia la libertad no se ha
regalado, casi siempre se ha conquistado. Y en muchos casos, ha costado tanto
lograrla, como después salvaguardarla.
Hoy
más que nunca hay que amparar a los humoristas de todo tipo, por darnos la
posibilidad de reírnos de quienes nos hacen llorar. Porque el humor nos
hace libres y fuertes.
Tras
el atentado en Charlie Hebdo”, la indignación ha sido máxima, y la única
respuesta es no doblegarse. Y así ha sido. Inmediatamente, en muchas
partes del mundo, se ha producido la respuesta de dibujantes, periodistas, o
ciudadanos, que levantamos un cartel con el mensaje inapelable de: 'Je suis
Charlie. Y no por estar o no de acuerdo con las publicaciones especificas de
esta revista satírica, si no por sentirnos atacados y a la vez menos
vulnerables.
Terminaré
este post con unas palabras del Papa Francisco, que como representante de una
religión que en su día y en su nombre también provoco innumerables genocidios,
nos está dando una lección de enmienda y compromiso:
“No
es necesario creer en Dios para ser buena persona. En cierta forma, la idea
tradicional de Dios no está actualizada. Uno puede ser espiritual pero no
religioso. Algunas de las mejores personas en la historia no creían en Dios,
mientras que muchos de los peores actos se hicieron en su nombre”. (Francisco)
Desde
aquí, con estas líneas y estas viñetas dibujadas con cariño, quiero obrar mi
particular homenaje y clamar mi lamento por las victimas de Paris, Pakistán,
Nigeria, Ruanda, o cualquier otra matanza de seres humanos. ¡Vive en paz, y
deja vivir en paz!
Javi
Muy buen articulo, me ha gustado, de acuerdo con lo que piensas,
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