
Entrenarse,
equivocarse, entrenarse, equivocarse, entrenarse … y así hasta que,
un día, ¡por fin!, corres o entrenas, por sensaciones, y al mismo tiempo
gozando.
Y reconoces
que al hacer las cosas motivado y por gusto, controlas todas o casi todas tus
percepciones.
Aquellos que
reducen todo a cifras, sin tener en cuenta los signos que te proporcionan
sagazmente tu organismo y su mente, están encaminados al fracaso y la
frustración.
Puede que al
principio, cuando comiences a correr (o a realizar cualquier actividad
deportiva), ayudado de detallados y conformados planes de entrenamiento, las
mejoras, tus marcas, la superación de tus aparentes limitaciones, te parezcan
espectaculares.
Y seguramente
lo son, no digo lo contrario; pero más pronto que tarde, aparece la rutina, la
impaciencia, las malas sensaciones, agobio, ahogo, e incluso las lesiones.
Desaparece esa motivación y el estímulo, y todo se convierte en forzoso e
impuesto.
En mi humilde
opinión, y aunque parece algo subjetivo, hay que señalarse el objetivo final de
observarse, conocerse bien, y correr y entrenar, por sensaciones. Porque lo de
entrenar por sensaciones, tan solo es una cuestión de la practica complementada
con sentido común y algo de sensatez.
Si un día estás
corriendo, te encuentras cansado, marchas muy incómodo o te duelen las
articulaciones, has de bajar lógicamente tu ritmo hasta encontrarte mejor.
Si aún así
esas dolientes sensaciones persisten, no lo dudes, tómalo como un evidente
indicador de que algo estás haciendo mal y no estás asimilando, así que debes
descansar. Y siempre sabiendo, siendo consciente, que el trabajo, la
meteorología, las relaciones personales, etc;... Todo, todo, influye en nuestro
estado físico y mental. Y no solo hablo de entrenar o salir a hacer deporte, si
no te apetece participar en una u otra carrera, ¿porque has de hacerlo?.
Hay que tener
meridianamente claras unas ideas: No soy profesional. Soy amateur. Lo hago por
gusto. ¿Porque he de estar persistentemente pendiente del ritmo, los kilómetros
recorridos, las pulsaciones, o del desnivel acumulado?.
¿Pretendemos
tener todo cuantificado y dirigido?. ¿Para qué?
Por otra
parte, si es cierto que podemos programarnos nuestro entrenamiento algo más en
serio, y para ello si necesitaremos saber hacia dónde vamos y que queremos
lograr. Marcarnos unos objetivos.
Pero a
continuación, únicamente habremos de encajar en ese entrenamiento unos
estímulos que nos permitan llegar en la mejor forma el día o los días “de”. Y el
primero de todos es, ¡¡Pasión!!.¡¡Apasionarte!!.
Pregúntate:
¿Estoy preparado mentalmente? ¿Tengo suficiente motivación?
Porque en esa
especie de búsqueda de la “excelencia” física, mental o lo que sea, sin
pretenderlo, podemos presionarnos en exceso, creernos mecanismos
indestructibles, y olvidarnos de lo realmente importante: Disfrutar de ello.
Es justo en
ese momento cuando puedes escoger “CORRER POR
SENSACIONES”. Entonces
verás...¡Bendita elección!
Porque correr
por sensaciones significa, o bien no llevar reloj, o al menos no ser
dependiente de él; significa escuchar mas a tu cuerpo y a tus percepciones y
menos a la alarma de tu pulsómetro GPS; Significa percibir el ritmo, y
adaptarte tú a él y no al contrario. Descubrir que correr, entrenar
libremente es algo mágico. Y además, casi siempre el resultado final es
excelente.
¡¡Pero
atención!! Eso; Correr por sensaciones también hay que ENTRENARLO.
Para entrenar
por sensaciones, os recomiendo:
Percibir que
vas a 4’ a 6’ o como vayas, da igual, pero identificando todas las sensaciones que
te hacen saber que ese es el ritmo adecuado en cada momento.
En tiradas
largas, que el reloj sea tu colaborador, y no tu capataz.
Acostúmbrate a
identificad cual tu cincuenta por ciento, o tu noventa, independientemente de
tu estado de forma en ese instante.
Pero para
conseguir esa percepción, sobre todo al principio si no te conoces bien, si
será necesario trabajar con un pulsómetro o GPS. Porque esto te permitirá ir
conociendo tus ritmos, he identificarlos. Aprendiendo a relacionarlos con
nuestra respiración y cansancio. En definitiva, conocer las sensaciones que nos
provoca un determinado esfuerzo.
Algo elemental
es que, si eres incapaz de pensar en tus cosas y relajar tu mente mientras
corres, es que vas demasiado acelerado.

Somos
personas, y solo por eso, con muchas limitaciones.
Desde mí ya
algo de experiencia (aunque solo sea por años), he de reconocer que el
entrenamiento por sensaciones es uno de las mejores modos de realizar ejercicio
físico, y además obtener mejores y mayores beneficios para tú cuerpo y tú
mente.
Es más, en mi
caso, si soy sincero, mis mejores carreras y cronos, los he logrado así.
Olvidándome del reloj, la música (nunca llevo en carrera), sumergiéndome en el
ambiente, saboreando todo como una salida más, corriendo por sensaciones, feliz
y con una sonrisa.
Muy buenas sensaciones...digo deducciones.
ResponderEliminarEn cuanto haga el Maratón seguiré ese entrenamiento....;-)
Y ahora fuera de bromas, gracias por ayudarme un poquito para reconocer mis ritmos y en definitiva, mis sensaciones de "corredora".
Gracias a vosotros. La verdad es que me gustó mucho compartir con vosotros el entrenamiento, y que al final, corriendo relajados y charlando, te dieras cuenta que si hubiera sido en llano, hubieras hecho tu mejor marca en media maratón…jajaja.
EliminarQue mejor prueba. Relajada, sin reloj y por sensaciones
Estoy contigo en todo Javi. Todo esto parte de disfrutar haciendo lo que uno sabe. En este caso correr. Disfrutar del mero movimiento. También huyo del GPS y del crono en la mayoría de veces aunque no puedo decir que no me guste cuantificar lo que llamamos "mejora", en alguna ocasiones.
ResponderEliminarUn abrazazo
Yo no quiero decir ni que tengamos la razón, pero tampoco que estemos equivocados. Simplemente, corremos de una forma que nos satisface mucho nas, nos da buenos resultados, y no nos quema.
Eliminargracias Juanqui