miércoles, 8 de julio de 2015

GUIAR POR VOCACIÓN



Guiar a la gente haciéndola pensar por sí misma, pareciendo temer con ellos como de la mano, pero sin que se den cuenta.
Llega el verano, y en mi caso, realizo muchos descensos de barrancos acompañando gente.
Llevo haciéndolo desde hace treinta años: Muchos como guía “semi profesional”, otros como monitor, y ahora como “amigo experimentado”...
Lo mismo en otras actividades relacionadas con la montaña y la naturaleza, y he de decir que me encanta hacerlo. Siento una plenitud, a través de la satisfacción de los demás, muchas veces difícil de hallar por mi mismo.
Guiar, acompañar, contagiar, hacerse responsable de un grupo de personas para que disfruten “contigo”, junto a ti, de un lugar o una actividad independientemente de la misma, desde mi punto de vista, debe ser vocacional.
Es saber disfrutar, a su vez contagiar ese gozo, y trabajar para que los demás se sientan realizados junto contigo.
Un buen guía no se define por su actividad, sino por el sentido que le da a ella.
Tarea que tiene como meta generar una percepción especial en las demás personas que acompañas.
Transformarse en un auténtico ideólogo que sabe que con algo tan sencillo como compartir, o contagiar tu pasión por algo, es posible transformar vidas o encauzar historias. En definitiva, y aunque suene cursi, es amar y enseñar a amar.
Es capacidad de transmitir a otr@s; de reflejar tu registro de experiencias físicas y humanas, y nunca debe ser un ejercicio de reconocimiento.
Siii, después, un preceptor o guía, debe ser prudente y virtuoso claro.
Debe tratar de descubrir cosas nuevas dentro de la cotidianeidad, y sentir la necesidad de trasmitirlas.
Es un conjunto de intereses, necesidades, aptitudes, ideales y circunstancias personales, que al fusionarse hacen que te sientas atraído hacia esta “forma de vida”, y capaz de afrontar todos los retos que te supone, porque te compensa.
Un buen, digamos instructor, no se define por su actividad o su nivel, sino por el sentido que le da a ella, y su forma de disponer todas sus acciones al servicio de otro para que este a su lado disfrute.
Hacer de su experiencia una aliada, siempre consciente que no sabe más la persona que tiene más mensajes, sino la que tiene uno y sabe cómo aprovecharlo y trasmitirlo.
Teniendo siempre presente que la soberbia y la vanidad serán tus peores regentes.
Para mi un verdadero guía, mentor o acompañante, como queráis denominarlo, es  aquélla persona que simplemente se presenta frente a un grupo, y aunque repita mecánicamente los conceptos contenidos y aprendidos, y como debe ser, utilice las técnicas adecuadas, le da a todo su propia interpretación, y lo enriquece con su experiencia vital.
Guiar, acompañar, hacerse responsable de un grupo, aunque sea de amigos, o tu propia familia, es ante todo una responsabilidad, y debe ser una vocación de servicio y una labor trascendental de satisfacciones.
Y exige saber entender que el discípulo, o el novato al cual acompañas, es una persona que confía en tus conocimientos, siendo capaz de ponerte en su lugar para transmitirle mejor los conceptos y sobre todo la confianza.
Nunca debe tomarse a la ligera.
Pedagogo, instructor, formador, educador, adiestrador, maestro, asesor, consejero, facilitador, orientador, coordinador, tutor, gestor, mentor, guía, gurú, o conductor.
Un profesor enseña, un guía debe también educar. Porque quien sólo enseña, está centrado en eso, en su enseñanza. Quien además educa, cumple una misión de servicio, busca un bien común, es ejemplo de los valores que predica, y sobre todo piensa, protege y continuamente evalúa.
Tiene claro que el valor de su trabajo está en el perfeccionamiento de otros, y en buscar tanto su seguridad como su satisfacción. Y debe saber leer entre líneas gestos, actitudes, rasgos físicos y emocionales para descubrir lo que necesitan en cada instante.

Traspasa la línea del saber para abrir la del ser. Es entonces cuando además de guía, te transformas en educador, es decir, un motivador.
Hay personas que parecen tener una aptitud natural “vocacional” para conducir y tutelar a otras.
Supone esfuerzo, disciplina, sacrificio y saber dar sin esperar recibir; aunque siempre se recibe mucho... Me encanta acompañar, ayudar a descubrir. Como conmigo hicieron otros.

5 comentarios:

  1. Y si encima de guía ya eres " amigo ".....señores ....la "repera limonera"

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    1. Gracias "amiga" ;)
      Muchas de las personas que en su momento guié, hoy tengo la fortuna de poderlas llamar amigos.

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  2. Tu siempre contagias. Con tus películas o tus escritos, pero ya, los que hemos tenido la fortuna de que nos lleves a un barranco, verte y desdén de contigo con esa tranquilidad y pasión que transmites, es un espectáculo. GRACIAS

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    1. Es muy facil José Luis. Cuando algo te sale natural, no tiene demasiado mérito

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  3. Hola. Trabajo desde hace años como guia profesionalmente y de vocación, y suscrivo hasta la última coma de lo que escribes.
    Es seguir apasinandote, a través de apasionar a los démas.
    Muy buen blog.
    Roberto

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