sobre lo vivido, cuando me acerco pacíficamente a los 48 años, y entreveo mas cerca que lejos mi medio siglo de vida, sintiéndome igual de entusiasta que hace treinta años, aunque mas robustecido y cauteloso.
Un
método: Iniciación, progreso, disfrute, y después llega tal vez la
“obsesión”...
Más
tarde madurar, respeto, pasión, humildad, y camino íntimo.
En
definitiva, búsqueda.
Cuando
una personal traspasa la frontera de lo acostumbrado, descubre que su fuerza y
valor no dependen necesariamente del contexto, la altura, la distancia, o el
prestigio; incluso ni de si mismo.
Descubrirse
montañero o ultrafondista en particular, o aventurero, “inquieto” en general...
es más, mucho más que un montón de metros, kilómetros o hazañas.
No
son distinciones que sumar, son vivencias que atesorar.
¿Qué
nos empuja a desafiar el frío, los aludes, el calor, la sed, el agotamiento
físico y mental?. ¿A desafiarnos a nosotros mismos?

Una
búsqueda que inicias desde que naces.
Buscamos
nuestro destino intentando enamorarnos profundamente del camino elegido para
llegar a él.
Vista
y corazón. Estos sentidos son la mejor indicación de cual es.
Mi
camino, desde pequeño, siempre ha sido la naturaleza y el deporte en ella.
Correr,
descender barrancos, o escalar montañas … ha significado y significa primero
pasarlo bien, después compartir, mantenerme en forma, y llevar a cabo
actividades que desde mi punto de vista me llenan por estar repletas de
virtudes y cargadas de experiencias gratificantes.
Adquieres
experiencia poco a poco, e incluso llega un momento que te comprometes e
implicas.
Y
mientras estás inmerso en la preparación de una gran expedición, o unas pruebas
deportivas o de aventura como la Yukón Artic o la maratón de Sables, casi
descuidas recordar que eso lo haces porque disfrutas; Es más, nadie de los que
te rodean consideraría que estás en tu sano juicio si afirmas que haces en
torno 35 o 40 kilómetros cada viernes, sábado y domingo cargado
inexcusablemente con una mochila grabada de peso durante varios meses porque disfrutas
de ello.
Luego
acaba la prueba, tu objetivo, tu soñado reto, y reflexionas sobre todo ese
sacrificio; y te dices: -¿Realmente, ha merecido la pena?.
Siempre
te respondes -¡SI!
Tan
solo se trata de aceptar como eres, quién eres, con tus defectos y virtudes;
entonces hacer de ti mismo un compromiso, para así ser capaz de proponerte
cualquier objetivo y cumplirlo.
Es
una cuestión de autocontrol, y para lograr ese autocontrol algunas veces es
necesario aprender a abandonar el control y soltar las cosas que desde el
principio nunca fueron tuyas, sino prestadas.
Hay
un lugar en nuestro interior donde existe nuestro verdadero ser.
Ese
“Ser”, no conoce el disimulo, lo sabe todo, está en equilibrio, y es feliz.
Cuando nuestro punto de referencia es ese “Ser”, y no nuestro Ego, la realidad,
nuestra realidad cambia y con ella nuestro punto de vista y la forma de ver las
cosas.

Sin
cometer el error de confundir lo sencillo con lo fácil.
Si
quieres lograr algo, primero hay que saber qué es ese algo, y luego estar
dispuesto a conseguirlo. Así de simple.
Las
limitaciones más graves son aquellas que tú mismo te señalas.
Ahora,
a dos años de comenzar mi segundo medio siglo de vida, yo no pido riquezas, ni
grandes esperanzas, ni ya que la gente me entienda; tan solo un cielo sobre mi
cabeza, un camino bajo mis pies, y seguir sintiendo que cada dia es un
principio por descubrir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario