El valor no está en la ausencia del miedo, sino en la facultad de persistir
y avanzar a pesar de él.
El miedo previene, nos pone alerta, y nos alecciona para andar con
precaución. Cuando se habla de vencer el miedo, tus miedos, no se trata de
anular toda intimidación, se trata de tomar conciencia de las causas, y
aprender a vencerlas.
Todo lugar tiene un alma única.
Un alma marcada por su carácter natural y
estimulante.
Ese alma o espíritu, es accesible prosaicamente,
o bien a través de germinar una emoción especial que te pone en contacto con tú
propia alma.
Puedes acercarte a ese lugar a través del
conocimiento físico: vegetación, superficie, relieve..., o bien como a mí más
me gusta; a través de tú conexión personal y tus sensaciones al ver y sentir
ese paisaje, ese río, valle o montaña
La Aigüeta de Barbaruens es muchas cosas:
Matices de luz, olores que trae el viento,
fragancias y perfiles de su atmósfera,
el sonido del agua, e incluso detalles tan sutiles, que sólo podremos reconocer
entrando a ella con un estado de conciencia análogo al lugar.
Entonces, es cuando mantienes una relación
directa, y consciente, con el alma de ese lugar.
Por un instante, por unas horas, te conviertes en
parte de ella.
Es un proceso de asimilación, que a partir del
conjunto de tus vivencias, de tu experiencia, se abre en el tiempo.
Vivencias, recuerdos, evocaciones.
En cada poza, en cada salto de agua, el espacio
pasa a formar parte del ser, casi cargado de un significado entre el recuerdo y
el rito.
Se convienen, deporte, naturaleza, fiestas,
ritual, e incluso se reconocen cualidades de tu propia identidad.
Conforme se acumulan vivencias relacionadas con
un lugar, con el tiempo, la
identificación con él se acentúa, y deseas que todo siga igual, que nada
cambie.
Porque como tú mismo, tiene un poco de todo: resaltes, remansos, rampas,
vetas y torrentes... en definitiva, “luces y sombras”.
Es un placer compartir mi
barranco favorito del Pirineo.
“Todos tenemos poder sobre nosotros mismos”.
Cada vez que actúas a pesar de tus miedos es un triunfo; y con este
triunfo estas venciendo tus limitaciones.
Y cada vez que lo haces, sientes ese subidón que se atesora y aparece
esa soberbia sacudida combinación de adrenalina, optimismo, y confianza.
“Que el miedo no te impida realizar aquello con lo que sueñas”.
Los seres humanos, estamos concebidos para muchas
cosas. Entre ellas para conocernos, para darnos, y para aprender unos de otros
y abrazarnos de muchas y diferentes formas.
Incluso en cierta forma y muchas veces sin darnos
ni cuenta, todos podemos contagiar a los demás de nuestros estados de ánimo,
aficiones o gustos, tanto positivos como negativos. Y claro, los demás también
nos pueden contagiar a nosotros.
Una buena filosofía en la vida,
es desarrollar la capacidad de aprender de las personas normales como nosotros
mismos, y que "aparentemente" no tienen o tenemos nada que enseñar.
Personas que sin decir nada, te lo dicen todo, y
desde un principio te hablan entre otras muchas cosas de humildad.
El miércoles llegue a casa con una sonrisa que aún dura recordando instantes : amistad, incertidumbre,
titubeos, sonrisas, impulso, aprendizaje,
miedos , satisfacción y orgullo, todo conciliado en La Aigüeta de
Barbaruens.
Yo fui una de esas personas que acercaste con tu calma y paciencia a esos tus barrancos y que aunque todavía no ha superado todos sus miedos ahora se han convertido en ese subidón de adrenalina, optimismo y confianza que tan bien describes. En cuanto a la Aigüeta fue allí donde se inventaron los colores y la luz. Ojala no cambie nunca.
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