martes, 20 de noviembre de 2012

GALOPADA ¿HISTÓRICA? EN NEW YORK 2012



No somos perfectos ¿ por qué habrían de serlo nuestras vidas?.... Por eso, a veces las cosas no salen como uno espera, y eso es natural.

Hay cosas que planeamos con meses de antelación, que quisiéramos, que soñamos con que sucedan lo mejor posible, y durante meses las anhelamos, preparamos e incuso visualizamos. Pero desde el momento que tomas la decisión de realizarlas, también los dados de la fortuna han sido lanzados, y nunca hay que olvidar la otra cara de la moneda, cuando las cosas no salen como uno espera que salgan:
Aterrizamos en Nueva York el viernes 9 a las 21,20 hora local, y cuando estaba desembarcando del avión, encendí mi móvil. Al poco, repicó por la llegada de un mensaje. Era de Paco que ya estaba en Nueva York junto con José Hernán Y Rafa desde el jueves, y decía escuetamente: - "Maratón Cancelado". Me lo tomé a broma, e incluso me los figuraba a los tres riéndose mientras me enviaban este aviso....
Al poco, frente a la cinta de recoger los equipajes, Rosana llamo mi atención indicando:- "Es verdad, mira la televisión". Había unas grandes pantallas afirmadas en algunas columnas, y estaban debatiendo el tema, y Rosana (que habla ingles), lo escuchaba. En realidad no eran necesarias sus traducciones, ya que en la parte inferior de la pantalla, había adjunta una tira de color con un epígrafe que indicaba: "NEW YORK MARATHON CANCELLED".
¡No lo podía creer!. Lo primero que me vino a la mente fue el alcalde de NY Michael Bloomberg, asegurando al mundo en rueda de prensa un día antes que la maratón se realizaría; Que significaba muchos ingresos para los comercios de la ciudad, y en unos momentos de adversidad como los que acaecían, no podían desaprovecharlos...
En mi caso habría volado igual, porque la maratón era una mera excusa "como guinda", para realizar allí unas vacaciones con mi familia, pero en muchos "miles" de casos, que se deslazaban única y exclusivamente con el sueño de participar en esta famosa maratón, la decisión a priori despedía un enorme tufillo a premeditada artimaña o conspiración con tintes de campaña política. Los miles de corredores (consumidores) ya estábamos en la ciudad conformando así a los comercios y negocios, y aunque enfadados, el próximo año se habría olvidado y habría seguro otros cincuenta mil corredores dispuestos a inscribirse....
Cambiando el chip:
Una vez asimilada la nueva trama durante la noche y el día siguiente sábado, existía o la predisposición a ver el lado negativo de las cosas, o bien la disposición a ver preferentemente el lado positivo. Si las cosas tienen remedio, ¿porque irritarse? ; y si no lo tienen, ¿por qué acalorarse gratuitamente sí con eso té quedas?.
Es un tópico describir a los optimistas como pesimistas mal informados, o como ingenuos que antes o después se rendirán a la evidencia. Pero ser optimista no equivale ni a ser ni frívolo ni inconsciente, si no a percibir lo bueno de cada circunstancia, y a partir de esa percepción ser capaces de optimizar las posibilidades que cada situación nos plantea. "yo al menos lo percibo así". Las dificultades podemos verlas como oportunidades para hacernos más fuertes y mejorar nosotros y nuestra autoestima.
Además, no era nada grave; tan solo una maratón (correr y "disfrutar" corriendo 42 km) que se había suspendido. Quizás mi cultura montañera me puntualizaba de manera distinta a los demás evocándome la tópica pero afectiva frase: "La montaña siempre está ahí"; como cuando docenas de veces por circunstancias ajenas a ti mismo has tenido que claudicar en tu empeño (en mi caso incluso a los pies de algún ocho mil...).
Estaba de vacaciones con mi familia, y además unos días compartidos con excelentes y joviales amigos en Nueva York. ¿Qué mas podía pedir?
Los optimistas tienden a vivir más felices y a superar con más facilidad las complicaciones, así que prefiero ser optimista.
Relato de la no-maratón:
Si no encuentras el camino, háztelo.
El sábado junto con Paco recogimos el dorsal en la feria del corredor, con el temple algo agriado por saber que tan solo era una formalidad simbólica; una ilusoria ceremonia para atesorar un "elemento" de recuerdo de nuestro paso por esta carrera.
Por cierto una feria esplendorosa, pero con este aroma a malogro y frustración que se respiraba en el ambiente (por parte de corredores, voluntarios y expositores), hacia que estuviera semivacía y con un matiz similar al de un velatorio. Al menos así me lo pareció a mí.
El domingo día 4, día de la hipotética maratón, hemos quedado en la puerta del hotel donde se alojan Rafa y José Hernán con el resto de Españoles de su grupo (unos treinta), para subir todos juntos a correr por Central Park. Se prevé que miles de corredores harán lo mismo. No en vano, cuando nos dirigíamos trotando con Paco hacia allí desde nuestro apartamento a unas seis manzanas, pudimos ver numerosos grupos con decenas de personas que se encaminaban corriendo en dirección al célebre parque. Se palpaba ya un ambiente especial.
Tras reunirnos todos, equipados como si fuéramos a correr la maratón: (En nuestro caso, camiseta preparada al efecto con los colores de España y nuestros nombres, y el dorsal), comenzamos a trotar en grupo hacia Central Park.
Una vez allí, emancipándonos del resto los cuatro a la par, llevados por el fantástico ambiente que se respiraba, decidimos trotar en principio por donde la masa de gente lo hacia; según nos explicó Paco (que había estudiado), estábamos dando una vuelta al perímetro principal o carretera que envuelve todo el parque, que tiene una longitud de unos ocho kilómetros.
¡Qué ambiente! Aire limpio y un paisaje fascinante e insólito, y esto asociado a miles de corredores de todo el mundo, complaciendo en cierta forma su exclusivo maratón particular de una manera informal por las aceras, los exteriores y los recónditos caminos de este gran parque.
No se trata de faltar al respeto a las víctimas de 'Sandy' ni a nadie. Hemos venido de vacaciones, pero también a correr, y simplemente corremos...
Todos entendemos, "ahora", que no consideraran apropiado que la prueba pasara junto a lugares con tanta destrucción y sufrimiento, o que se dedicaran los enormes recursos necesarios para este evento deportivo, que hoy están mejor empleados en las labores de recuperación y ayuda de las zonas dañadas, pero eso tendrían que haberlo previsto días antes, e incluso para los que hubiéramos venido de todas formas, haber organizado de una manera coordinada esta espontánea e imprevista "No-maraton" de NY, en la que la mayoría hubiéramos participado en favor de la ciudad corriendo simbólica, neutralizada y manifestadamente estos 42 Km por las victimas o por lo que nos hubieran requerido...
Grupos y más grupos, gente y más gente. Poco a poco los centenares, nos transformamos en miles de corredores (30.000 según la prensa) que vamos formando una enorme multitud multicolor, festiva y estridente con vítores y enaltecimientos, con el solo propósito común de correr y disfrutar de este día excepcional todos juntos.
Alguien dijo que la vida no se mide por las veces que respiras, sino por aquellos momentos que te dejan sin aliento; que razón tenía.
Y que decir del espectacular marco (que también ayuda), de Central Park (para mí lo mejor de NY): Fue diseñado por el paisajista y escritor Frederick Law Olmsted y el arquitecto Calvert Vaux Inglés en 1858, y fue declarado Monumento Histórico Nacional desde 1963. Tiene 4 kilómetros de largo y 800 m de ancho. Aquí se corrió la primera edición de la maratón de Nueva York.
En su interior varios lagos y lagunas, amplios senderos, veredas, amplias praderas, dos pistas de patinaje sobre hielo (una de las cuales es una piscina en julio y agosto), un Zoológico , una gran área de bosques naturales, y un anfiteatro al aire libre.
Me siento feliz. Todo de colores arcillosos, vinagres, pajizos, y cobrizos desiguales. Todo tapizado de heterogéneos e infinitos matices de luces que van desde el verde al amarillo pasando por el rojo que nos da el otoño. ¿Cómo no ser felices ante tanta belleza y en tan grata compañía?.
José Hernán se fue viniendo arriba a cada metro, porque según él,: "Nunca, ni en Barbastro, le habían animado tanto".... El numeroso público que se fue agolpando a los lados improvisando incluso puestos de avituallamiento con todo tipo de género, y nos animaba con fervor gritando nuestros nombres: ¡¡¡Pacou!!!¡¡¡Góse!!!¡¡¡Gávi!!!....
Rafa torciendo el gesto insinuaba: -"A mí no me anima nadie".... No se daba cuenta que llevaba la chaqueta de chándal puesta, y no leían su nombre...jajaja
Cuando llevábamos unos dieciséis Km. trotando felices entre bromas y risas, nos dirigimos a un extremo del parque para reencontrarnos con nuestros acompañantes(Merche e hija, Eugenia, Rosana, Nayra),, porque era la hora que habíamos acordado encontrarnos, y allí no dejaron de sucederse eventualidades, en el buen sentido de la palabra:
Primero nos topamos con el director y fundador de la Maratón de Sables Patrick Bauer, su mano derecha Olivier, y la fotógrafa española de dicha carrera, y desde entonces amiga Covadonga, que fue la que reparó en nosotros  gritando mi nombre. ¡¡Que feliz casualidad!!...Yo participé en Sables 2008, y Paco lo ha hecho este mismo año 2012.
Al poco de hacernos juntos una foto, despedirnos, localizarnos con nuestras familias, y mientras posábamos para otra foto, apareció en esta misma esquina la corresponsal de TVE Cristina Olea con su cámara acompañante, y le debimos caer en gracia porque requirió grabarnos unas manifestaciones, tras las cuales incluso nos hicieron correr posando para la cámara por una acera .
La anécdota no se queda en eso, si no que horas más tarde, empezamos recibir mensajes desde España de familiares y amigos que habían visto un fragmento de nuestra entrevista este mismo domingo por la noche en horario de "prime time" en el telediario de la uno, en el que corremos y posamos los cuatro abrazados, mientras habla y muy bien José Hernán)... Más de 1200 españoles, y nos sacan a los cuatro de Barbastro....¡Si mi abuelo levantara la cabeza!.... su nieto en América y saliendo en "El Parte"... Una anecdótica recompensa para nuestras familias en casa. La casualidad casi siempre nos da lo que nunca se nos hubiere ocurrido pedir.
Paco, José Hernán y yo, estábamos deseosos de seguir corriendo, así que Rafa, que ya había tenido suficiente, se dirigió con el resto paseando hacia donde estaba montada la línea de meta de la Maratón, mientras nosotros dábamos una vuelta más hasta llegar también allí, y disfrutábamos de nuevo confundidos entre los miles de corredores y el revoltijo de colores de otoño de robles, cipreses y hayas sobre el cielo azul de este estupendo y soleado día.
Me sentía alegre, y a cada metro sentía flotar y revivir mis piernas. Me sentía casi eufórico. Estos ocho kilómetros fueron ya apoteósicos. No cabía más gente y a ambos lados de la travesía estaban también repletos de animadores y suministradores de agua, bebidas isotónicas y alimentos. ¡¡¡Pacou!!!¡¡¡Góse!!!¡¡¡Gávi!!! ¡¡¡España!!!....nos gritaban sin parar.
Cencerros, trompetas, banderas de todos los colores y países, gritos y bubucelas marcaban nuestro achispado ritmo.
De vez en cuando, se me achicaba el alma al cruzarte o adelantar a algún corredor o corredora octogenario que corría complicadamente, o gente más joven que casi caminaba con dificultad ahogo y descompasadamente por efectos de alguna evidente enfermedad, o tullidos perceptiblemente esforzándose con su handbike (como nuestro amigo Diego), emocionados ante los ánimos de todos. En esos instantes te dabas cuenta del verdadero valor de esta "nocarrera", y que realmente había merecido la pena estar aquí y formar parte de todo esto.
El corazón está lleno de muchas cosas para decir, pero hay momentos en que me parece que las palabras, o el idioma no son nada. Fotos con Mexicanos, Argentinos, Peruanos, Ecuatorianos. Cuanto nos reímos tras la foto de José Hernán y yo con unos mexicanos, especulando con el si hubieran sabido que se llama José "Hernán Cortés"...
En cada esquina más y más público, y mas y mas heterogéneos corredores por medio de este bosque que contrasta de manera caprichosa cuando levantas la mirada con las sobrias y enormes atalayas de Manhattan.
No hay un solo instante que no te estén animando, no hay zona sin gritos, sin grupos de avituallamiento improvisados  regalando bebida, plátanos y dándolo todo. Esos instantes “piel de gallina....”
Hoy, sigo recordando todo aquello, y disfrutando su recuerdo.

Lo que clasifica al hombre es el equilibrio de la contradicción que existe  entre el destino y la libre voluntad.

No somos profesionales; somos populares, amateurs. En esto de correr o incluso de ascender montañas, tan solo competimos, si competimos, contra nosotros mismos y nuestras propias sensaciones. Por eso, las carreras son un mero pretexto para ir a uno u otro lugar, donde aún participando con otros cientos, cada cual hace su carrera, vive su aventura o su ascensión, y esta no es comparable a ninguna otra.
Esta ha sido la nuestra, la mía; Nuestra maratón de Nueva York 2012. Y me ha encantado. La vida está llena de pequeños bellos e inesperados momentos, hay que disfrutarlos  por que en ellos siempre se encuentra la auténtica felicidad.

PD: Al final, entre ese y los días sucesivos corrí fantásticos 60km  por Central Park.

lunes, 12 de noviembre de 2012

New York y "El lado bueno de la vida"




Al marcharme a Nueva York, escribí: "El Objetivo principal, como siempre, disfrutar de la experiencia y seguir progresando; ¿como deportista?... no, creo que como persona. No en vano, compartiré felizmente la experiencia y unos días de turismo y vacación con mi familia, y también con mis buenos amigos Paco, José Hernán y Rafa, y algunos miembros de sus familias.
Todo lo demás vendrá por añadidura y dependerá de cosas tan huidizas como el destino o la suerte. Y suceda lo que suceda después: mal o buen día, buena o mala marca, eso será anecdótico y servirá igualmente para crecer y seguir adelante con ilusión.
Estoy convencido que corriendo, andando o de rodillas cruzaré la línea de meta de Central Park."

Si releéis mis últimos post antes de irme  a cualquiera de las aventuras o proyectos que pretendo realizar, siempre hablo de preparación, disposición, y finalmente "suerte".
Desde mi particular punto de vista, aún teniendo mala suerte, por la suspensión de la maratón he cumplido casi todos mis objetivos: He disfrutado, creo que he progresado (íntegra y moralmente hablando), he corrido en NY y he compartido carrera (38 km en buena compañía (algunos de ellos con 30000 corredores de todo el mundo), y 22 en solitario) y turismo por Nueva York, e incluso he cruzado la meta de Central Park no una sino varias veces (estaba instalada...). 
Antes de extenderme contando más detalles, quería simplemente escribir este breve post de recién aterrizado y reiterarme en lo que ya escribí desde allí:
No eres responsable de la cara que tienes, pero sí de la que pones. Y a mal tiempo....
Si, a sido muy mala suerte la suspensión de la NY maratón, pero , "porque llorar cuando voy andando sí otros sonríen y no tienen piernas". Había que ver ayer por Central Park ciegos, tullidos o personas centenarias con su dorsal ilusionados dando vueltas arropados por los ánimos y aplausos de la gente, en un simulacro de lo que pudo ser y habían soñado y no fue. Yo he estado en NY con las personas que quiero disfrutando y riendo....Ha sido la suerte que me ha tocado...y creo que no ha sido nada mala".

Me encantan los Monty Phyton y al final de la película La Vida de Brian, que también me encanta, cantan esta canción que (siiii…..me encaaaannnta), y siempre me alegra cuando la escucho... Esta es la letra:






miércoles, 17 de octubre de 2012

HACE UN AÑO....MI JUNGLE MARATHON (Capítulo 3)

Según pensamos, así somos; según sentimos, así obramos. Nuestros pensamientos con el tiempo varían, nuestros sentimientos se arraigan.
He despertado relativamente bien, pues el cansancio acumulado por no haber dormido bien la noche anterior ha hecho efecto; bueno eso, y la valeriana que como es costumbre en mi, me he tomado para secundarme en conciliar el sueño.
Aun no ha amanecido, y ya hay una resuelta y etérea palpitación en el campamento; y eso que aún faltan dos horas para dar la salida de la primera etapa.
Puedo distinguir las sombreadas siluetas de algunos que a esta hora tan temprana ya ha plegado su hamaca, e incluso están adaptando la mochila a la espalda.
La experiencia de estos años, creo que me ha hecho una persona mas templada y serena en estas situaciones; porque una persona serena no se presta a inútiles contiendas; se reserva. Y está recientemente adquirida mirada vigilante pero sosegada, no me deja ser arrastrado por ese "reflujo". Así que me acurruco en la hamaca, cierro los ojos y espero meditando, soñando con la carrera y conjeturando sobre la gente que desde casa estará también imaginando y apoyándome el día de hoy. Llevo más de cinco meses de sacrificios y voluntades aguardando este día. Ahora ya no hay prisa.
Por una parte, ese equilibrio o serenidad es bueno; no tienes por qué imponer tus ideas, no ansias que los demás comulguen con tus opiniones o iniciativas, ni quieres adoctrinar a nadie con tus apreciaciones. Por otra parte, la mala, es que pierdes un poco ese fulgor; ese celebrado nerviosismo que es avivado por algo insólito que está por suceder. "Quizás ya no sea tan insólito o extraordinario". Es lo malo de acumular experiencia en algo. Acaso yo no soy ya la misma persona que hace unos años cuando me lancé a interpretar estos insólitos episodios de mi vida, ni la circunstancias son ya para mi tan sorprendentes.
Observo que Julen también se lo ha tomado con calma y está acurrucado en su hamaca. Otro hombre tranquilo.
Las siete. Habrá que ponerse definitivamente en marcha; desmontar el campamento, desayunar y prepararse para la primera etapa. Hoy por primera vez nos internaremos en la selva. "Que ganas tengo". Desayuno de nuevo un liofilizado de muesli (tengo uno para cada día) y una vez recogido todo, nos equipamos perfectamente uniformados y con la ropa aún limpia. "habrá que verla dentro de unos días masticada de agua polvo y sudor".
La ropa es muy similar a la que utilicé en la maratón de Sables. Camiseta, pantalón corto, y gorra (sin faldón trasero) de Trangoworld; Lo de la gorra sin faldón trasero, lo discurrí al imaginar que cuando me halle estrechado por la espesura y el eclipse de la jungla, para tener buena visibilidad en todas direcciones, creo que deberé ponerme la gorra con la visera hacia atrás, con lo que si lleva faldón, no es de recibo; le tendría que realizar unos orificios para poder ver, y parecería un Nazareno rapero....
En el lateral de la gorra, hemos grabado el logotipo de "Chaca Sport", tienda de deportes que me ayuda y esponsoriza, y que de nuevo significa (ya que me a ayudado en todos mis proyectos) el recuerdo diario de Olga, su propietaria; una gran amiga desde la infancia a la que aprecio mucho.
En la camiseta los logos de mi club, Montañeros de Aragón Barbastro; Diputación de Huesca y la Comarca del Somontano, como agradecimiento a la ayuda recibida por todos ellos para este insólito proyecto.
En los pies, en lugar de las pequeñas polainas o guetres que usaba en el desierto para evitar la entrada de arena en las zapatillas, aquí me he decidido por unas algo mas voluminosas espinilleras Raidlight hasta debajo de la rodilla, que presiento irán bien para evitar golpes o arañazos en esa parte de la pierna, y además, al ir lazadas igualmente con los cordones de las zapatillas, imposibilitarán que en algún cenagal pierdas alguna de ellas ahogada en el barro. Estas espinilleras, están concebidas como protección tibial para carreras de orientación, o para correr campo a través en zonas muy técnicas o con mucha vegetación. Así que considero que aquí, en este entorno, irán muy bien.
Me he puesto unos guantes ligeros de ciclismo, para poder agarrarme o apoyarme en trocos, ramas o plantas con menos riesgo de clavarme alguna astilla o pincho en las manos. Como zapatillas, he elegido las mismas que utilicé en Sables, la Mizuno Ascend. Son zapatillas de montañas flexibles y ligeras, que disponen de un buen agarre y de una excelente estabilidad.
Nos dirigimos a la playa. Faltan quince minutos y los nervios ya se acarician en el escenario, y se aprecian en el gesto de todos. Rectificaciones y reajustes de todos los amarres de la mochila, bidones bien llenos; la barritas y geles que preveo usar hoy a mano en los bolsillos laterales accesibles de la mochila, y las pastillas de sal para tomar. Corriendo largas distancias, si sudamos perdemos sodio, y si encima estamos bebiendo agua en exceso debido a un gran calor y abundancia de humedad como es el caso, el poco sodio que queda en el cuerpo aún se diluye más. Esto puede provocar desde náuseas, vómitos o calambres, a síntomas aún más graves. La solución, tomar pastillas cada cierto intervalo de tiempo (1-2 gramos de sal por hora).
Estamos con Julen en la playa deambulando como dos sosegados nómadas. Asida a dos palos clavados en la arena, han colocada la pancarta de salida "Largada" en portugués. Que ilusión. Fotos y más fotos por parte de todos debajo de la pancarta. - "Ahora si que si", le digo a Julen.
Mi ánimo y determinación es agarrarme a la carrera, como siempre, como una vivencia personal y sin ningún ánimo de competitividad.
-¡Se me olvidó!: Crema antimosquitos en cara, brazos y piernas. Nunca se sabe. Así que saco el spray que llevo también a mano, y me lo aplico con avidez.
Cinco minutos. Comienza un breve protocolo dirigido por Shirley que parlamenta de nuevo como una experta diplomática:
Primera etapa; 21.56 Km. desde el poblado de Prainha donde nos encontramos, al poblado de Pini. "Una media maratón por la selva para comenzar". De nuevo nos subraya, que en la parte pantanosa que atravesaremos durante la etapa, ayer avistaron una enorme anaconda...
Me dirijo a Julen y a los que tengo alrededor deseándoles buena suerte con un apretón de manos y una gran sonrisa.
Esta vez no advierto el característico cosquilleo en mi estomago.
Recuerdo en Sables o en la Yukón ese cosquilleo que salía de mis pies, y se convertía en un escalofrió que como un relámpago surcaba mi cuerpo y mi corazón, e incluso lograba asomar al borde de mis ojos con etéreas lagrimas. Aquí no está sucediendo.
Estoy calmado, templado y con ganas ya de comenzar.
Efectúo el ejercicio mental de juntar en mi cabeza a todas aquellas personas a las que quiero en este instante.
¡Diez!, ¡nueve!, ¡ocho!, ¡siete!. Shirley nos jalea con los brazos para que entonemos la cuanta atrás con ella.¡tres!, ¡dos!, ¡uno!..... Gooo!!!!
¡VAMOOOOS!...La gente sale rápida, y en un principio, me dejo llevar por la euforia general. Creo que demasiado. Así que al poco, recapacito, freno, e intento trotar despacio y procurando coger ritmo de piernas y de "mochila"; ritmo que inmediatamente se turba porque el sendero se empina enormemente, y nos obliga a ponernos en fila de a uno.
Me insto a confinar como siempre en mi cabeza, a hacer mi carrera, y observar escrupulosamente mis alteraciones o reflejos para descubrir nuevos factores, carencias o desequilibrios. Aprender sobre la marcha los dos primeros días de áspera adaptación.
Persistentemente, he observado que los dos primeros días son los mas duros por la adaptación del cuerpo a todo; a partir del tercero, si todo va bien, ya estás adaptado, y solo dependeré de mis fuerzas y mi preparación.
Observo gente muy enardecida alrededor, pero intento mantenerme frío tras Julen que también parece calmado.
Termina la cuesta, y como si fuéramos análogos, nos espoleamos cuesta abajo por la espesura de un bosque que te obliga a ir muy atento a la pisada. Ramas, troncos, raíces, hojas u hoyos causados por las raíces extirpadas al aire al extremo de árboles derrumbados. Jaume Tolosa, me había advertido del peligro de estos agujeros cuando están ocultos y cubiertos de hojas secas, y la posibilidad de quebrarte un tobillo, o caer rodando al pisar malamente en estas adustas trampas naturales. Verdaderamente, si no estas concentrado, aquí, en este suelo, todo puede producirte una torcedura de tobillo.
El CP-1 está a 4.89 Km., en un lugar llamado Igarapé, así que por lentos que podamos ir, en menos de una hora deberíamos estar cerca de el lugar.
Aún se percibe el grupo. Gente por delante, unos cinco, y gente que escucho jadear detrás de mí.
Vista abajo refrendando la pisada en el lugar correcto, vista arriba ratificando que el camino también es el correcto observando de reojo alguna cinta de marcaje.
¡¡¡Mierda!!!... Primer traspiés o enganchón en lo que parece una pequeña raíz o liana, que al hallarse a pocos centímetros del suelo, y oculta por la vegetación, permanece disimulada a la vista, pero no a que mi pie se introduzca en ella, como un conejo en un lazo de presa. El tropezón me arroja hacia delante de cabeza, pero mis piernas reaccionan aguantando la sobrecarga junto a mis brazos que gesticulando como dos enormes hélices, y consiguen rehacer la verticalidad a base de fuerza bruta. Está claro que si las piernas pierden esta fuerza del primer día, me iré de bruces al suelo o frenaré empotrado contra cualquier tronco. Julen al escuchar mi estrepitosa maniobra se gira y me pregunta: - "¿Estas bien?"; -"Si", le replico todavía reequilibrando el gesto y la concentración.
Que susto, la primera en la frente. Habrá que andar muy... mas concentrado.
Nunca fue tan cierto eso de que los árboles no te dejan ver el bosque. A ras de suelo, la vista apenas te alcanza diez o doce metros. Más allá, una indescifrable intersección de plantas, grandes hojas, brotes y árboles, fraguando un impresionante mutismo atestado de ruidos y movimientos. Un sofocante calor y una profunda humedad, que hace que ya te sientas como si hubieras cruzado un río, sumados a la angustia del sofoco.
Estamos en plena selva del Amazonas, y se siente el poderío de una agonía pertinaz, pero también de una eufórica vida.
No tengo que descuidarme en la hidratación, e incluso con Julen nos recordamos el hacerlo: - "¿Has bebido?" Nos indicamos de vez en cuando el uno al otro.
Es un espectáculo como estas altas temperaturas y humedad favorecen el desarrollo de una vegetación tan tupida y exuberante; tan tan verde. Llevamos tan solo unos kilómetros, pero el título de "el pulmón del planeta" que ostenta la Amazonia, ya me he dado cuenta que no es metafórico.
Emergemos de la vegetación en una pista polvorienta a pleno sol; sol que te hace arrugar la expresión y los ojos, deslumbrados por la andanada de su luz; en seguida giras la gorra, y colocas la visera hacia delante para proteger tus ojos bajo su sombra.
El marchar por esta pista, nos permite avanzar en paralelo con Julen y así poder charlar. El grupo ya se ha estirado, pero detrás nuestro viene arrimado Bobby Murdoch, un Escocés que parece haber encontrado junto a nosotros su ritmo natural y no transige en su obstinación de marchar pegado.
A lo lejos, en una inflexión de la pista se avista el CP-1 y los voluntarios con sus camisetas naranjas que nos jalean y aplauden hasta que llegamos a su lado. Es una liviana y vacía cabaña hecha de madera y parapetos de hojas palma, con un porche cubierto donde hay unas mesas con las garrafas de agua de 25 lts.
Nos registran en unas hojas, anotando nuestra hora de llegada. Con la ayuda de jarras nos rellenan los bidones, mientras los médicos nos preguntan si nos encontramos bien. Me bebo un bidón entero de trago, y se lo cedo para que me lo cargue de nuevo. En el suelo, hay una palangana con agua y otra jarra; Nos subrayan que no es para beber, sino para que si quieres, inclinándote como si fueras a hacer una reverencia rindas tu cabeza, y ellos te derraman agua por la nuca con la jarra para refrescarte. ¿Por qué no? Me encorvo sobre la palangana, quitándome la gorra y ofreciendo mi nuca, e indico con un gesto que me refresquen la nuca con agua. ¡¡¡UUUUAAAAAA!!! ¡¡¡Que gusto!!!
Hemos de aguardar diez minutos cronometrados en cada control durante las dos primeras etapas. Esta norma la establecieron el pasado año, debido a que en años anteriores durante las dos primeras etapas, muchos sufrían síncopes por falta de hidratación y de aclimatación, e incluso, guiados por el exceso de entusiasmo y la falta de sensatez terminaban hospitalizados, con lo que decidieron hacer estas pausas obligatorias de diez minutos para todos los corredores, y de este modo asegurarse que todo el mundo aclimata correctamente. Vamos, "precaución por huevos".
Cuando hemos llegado estaban dando la salida a el primer corredor, el Brasileño Orlando.
Orlando es corredor local, y ya ha participado en otras ediciones. Los corredores locales participan en una categoría separada, también debido a que en otras ediciones, competidores forasteros habían impugnado la clasificación por haber descubierto a algún corredor autóctono haciendo valer su ventaja de local, y su conocimiento del terreno, cercenando el recorrido por atajos y sendas sin marcar. En algunos casos, alguno era adelantado mas de una vez en la misma etapa por uno de estos corredores, con el consiguiente mosqueo...
Llevamos cinco minutos, y dan la salida a otros cuatro: Tres brasileños (no locales) y un escocés. Los próximos somos nosotros tres.
Falta un minuto y nos instan a prepararnos. Mientras tanto, han llegado cuatro corredores más, que tendrán que esperar turno para continuar.
¡Ya! Salimos entre aplausos hacia el CP-2 a tan solo 2.6 kilómetros internándonos de nuevo en una espesa selva. El que esté tan cerca en distancia no augura nada bueno...
No puede verse el sol; sólo su luz que se filtra por el denso follaje. Concentración, hidratación, alimentación. Pautas que no hay que abandonar. Hemos perdido a nuestro escolta Escocés, o se a dejado caer un poco detrás nuestro. Marchamos solos y concentrados con Julen, efectuándonos permanentemente relevos, bien sea por lapso de tiempo, o bien motivado por alguna circunstancial pérdida del que va en cabeza siguiendo las marcas, ya que el que va detrás mas sosegado, inmediatamente repara en el error o la perdida, y corrige la trayectoria advirtiendo con un grito al precedente y colocándose inmediatamente en cabeza.
La verdad es que parecemos un equipo perfectamente coordinado y entrenado sucediéndonos al frente a la perfección; con armonía diría yo.
Al pasar por un riachuelo tenemos que sortear y pisar la superficie de algunas piedras que asoman. Saltar y saltar, como un juego rápido de niños. Al final, llevábamos las zapatillas empapadas. Cuando pierdes el equilibrio, intentas agarrarte a la rama más cercana, y si te agarras a una de esas que llaman "hojas de cuchillos," sentirás que te escuece la mano por los cortes obtenidos.
También puede que al sacudir las ramas, muevas y hagas caer sobre ti a unas pequeñas hormigas llamadas "chispitas" muy urticantes.
Sin mayores complicaciones llegamos al CP-2 que está apostado en la tangente de una arcillosa senda pegada a un riachuelo. Allí están esperando los cinco primeros, y esta vez Orlando aun le faltan unos minutos para partir. Eso significa, aunque no me importe, que les hemos comido terreno. Hay instalada una cuerda a media altura sobre el riachuelo que certifica que nuestro camino prosigue atravesándolo. Será el primer remojón de la carrera.
En cuanto cumplen sus diez minutos de descanso, van partiendo los que nos anteceden. Unos saltando teatralmente al riachuelo, otros deslizándose con precaución; unos empleando la cuerda, otros sin usarla.
Como bien sabemos los "barranquistas" y los "prudentes", la osadía de saltar a la brava te expone inútilmente a alguna torcedura que de al traste con todas tus aspiraciones el primer día; así que cuando nos toca el turno, atravesamos el afluente con mesura y cautela, asiéndonos a la cuerda para avanzar mas fácilmente frente al impedimento de progresar con el agua a la altura del pecho.
Pasado el recodo que nos impedía ver los árboles, penetramos en una fangosa ciénaga. Agua de color ambiguo enmarañadas raíces, e imagino que por el fondo la famosa anaconda... Es muy dificultoso avanzar, pero no dura mucho y finalmente nos encaramamos por un talud de tierra donde nos incorporamos nuevamente a la espesa jungla.
Nos lanzamos por una densa arboleda llena de hojarasca y troncos, que debemos superar de diferentes e improvisadas formas y maneras: saltando con prudencia los que son pequeños; apoyando un pie sobre los grades para impulsarte; o los muy grandes amparándote en una mano para rendirlos.
Impulsándome con fuerza, me subo de un atlético salto en un tronco atravesado bastante grande, y al bajar al otro lado, el terreno irregular hace que mi pie ceda estribándolo de mala manera, y me tuerza el tobillo de forma aparatosa. ¡Que dolor!. No puedo evitar lanzar un lamento que alerta a Julen, al mismo tiempo que hundo la rodilla en tierra llevándome de forma intuitiva la mano al tobillo accidentado.
No es la primera vez en mi vida que me tuerzo un tobillo, y por eso mismo mi incipiente sospecha por la sacudida es agorera. Caer malamente desde un metro de altura sobre un tobillo arqueado, con todo mi peso y además preñado con unos quince kilos de mas en mi mochila, no presagian nada bueno. Será un milagro que no haya tenido consecuencias este traspiés. Julen me pregunta y yo le respondo: - "Creo que me he torcido un tobillo".
En un primer momento, con avidez palpo la zona batida suponiendo encontrarme ya con ese bulto o inflamación que súbitamente asoma cuando te produces una seria torcedura, pero perceptiblemente parece no notarse. Me incorporo rápidamente y le reseño a Julen que continué que yo lo sigo como pueda.
Pienso ¡Que susto!; parece que se ha quedado en eso, en un susto. En adelante tendré que tener muchísimo cuidado, y hoy, si finalmente se queda en un mero sobresalto, darme pomada anti inflamatoria y un buen masaje en la zona que como poco habrá quedado algo dañada.
Atravesando zonas de tupida vegetación y terreno tortuoso pero precioso que varia a cada metro, acabamos en un sendero donde se encuentra el CP-3 en un margen. Allí están apostados los que nos preceden, y por el tiempo de espera que les queda, hemos rebajado la distancia respecto a ellos, al igual que la hemos aumentado respecto a nuestro mas inmediato seguidor que tarda en llegar muchos minutos. 
Así que después de nuestra espera de diez minutos, y tras el susto de mi tobillo, reanudamos la marcha por una pendiente agreste y exuberante de suelo arcilloso. Bosques, florestas de grandes y verdes hojas, troncos desfigurados de enorme diámetro, lianas y hiedras confundidas entre si, sendas e improvisaciones e intuición, hacen que los kilómetros sean entretenidos y que no pierdas la concentración ni un segundo.
Descendemos un tupido repecho, topándonos con una desmedida pendiente en la que incluso debemos agarrarnos a trocos y bambúes para progresar hacia arriba. Allí hallamos y sobrepasamos a dos de los brasileños que nos precedían mientras nos miran con gesto sumiso y nos animan mientras bufan como dos cabestros. Esta claro que ascendiendo somos más eficientes que ellos. Julen mucho más; me cuesta seguirle cuando el terreno se empina.
Después, una pronunciada bajada por un sendero, casi terraplén frontal de arena emancipada que se escurre bajo tus pies haciéndote resbalar y obligándote a aferrarte fuertemente a cualquier tronco a mano para no caer. Agradeces llegar al fondo de esta especie de barranco conquistado por bambúes y malezas, en el que parece no haber camino posible.
El camino está indicado con las cintas, y visiblemente rasgado entre la maleza a golpe de machete. Este tramo emana un fuerte hedor a cadáver; seguramente, comentamos con Julen, hay próximo algún animal putrefacto(eso espero...), pero ni lo vemos, ni hacemos el gesto de quererlo ver, a no ser que aparezca en medio de nuestro curso.
Proseguimos turnándonos por este tortuoso terreno, y paulatinamente la espesura se torna más lánguida, e incluso comienza a dibujar una senda bien marcada, y junto a la senda asoman algunos cercados de alambre y leños, indicio claro de "civilización".
Parece que nos dirigimos ya hacia la línea de meta en el poblado de Pini.
Las piernas ya penan por el castigo, el calor y la humedad, y el cansancio se deja notar. Dulcemente la senda evoluciona a térrea pista, y aparecen algunas casas de madera disgregadas donde algunos lugareños nos animan. Apenas unas cabañas aisladas aquí y allá. Algunas parecen pequeños colmados o mini tabernas que incluso tienen un billar americano en el exterior, en medio de la era. En sus puertas hay motos pero ningún vehículo de cuatro ruedas.
Un desvío mas, y en una inflexión del camino, surge un gran páramo de hierba enjuta y parda, y al fondo del mismo, tocante a unos árboles, la pancarta de llegada, algunos vehículos y voluntarios que nos aclaman.
Estimulados por la ilusión, nos ponemos a la par con Julen y nos sonreímos. Ya tenemos la primera etapa en el bolsillo, y además bien y a buen ritmo. ¡Estoy cansado y contento! ¡Han sido tantas emociones!.
Allí está Shirley, que nos aclama y exclama que llegamos tercero y cuarto de la etapa; que mas da, pienso, y le pido que con mi cámara nos haga una foto a los dos abrazados bajo la pancarta de llegada.
Me percato que toma la cámara al revés, y que no la vuelve hacia nosotros, así que en la primera foto se hace un bonito primer plano de su propia cara con el consiguiente cachondeo de los que allí estamos. A la segunda nos retrata bien, contentos, y yo con un dedo levantado como signo de haber conseguido la primera etapa.
Nos dirigimos mas adentro, hacia el campamento que está instalado en estos mismos árboles. Un lugar perfecto para atar las hamacas. Lo bueno de llegar antes, es que puedes escoger donde hacerlo... Contiguas un par de casonas de madera, donde imaginarias viviendo a Tom Sawyer y Huckleberry Finn, y un poco mas abajo un meandro del rió nos contempla. Una vez montada la hamaca comer y descansar, mientras van llegando el resto de compañeros con cuentagotas.
Durante estos ratos, a uno le da por suspirar y ponerse melancólico, sin saber muy bien el porqué. Uno se vuelve pensativo y solitario; En mi caso, tras una ducha en una garita de madera junto a una casa (que lujo) me gusta pasear y visitar algún rincón solitario. Todo parece tan lejano, quieto y solemne. A uno le gustaría convertirse en vagabundo y recorrer estos países donde todo es misterioso y novelesco. Como eso no se puede hacer, uno se contenta con bastante menos...
En una sola jornada, hemos experimentado que la selva es un mundo difícil de describir, y aunque evidentemente la experiencia de cada persona será diferente y única, por más que he leído sobre la selva amazónica, nunca pude imaginar esa continua sorpresa de todo lo que ves a cada instante. Será fantástico lo que está por llegar. Cuentan que "Es un paraíso que Dios dejó olvidado en la tierra en vez de subirlo al cielo"
Empiezo a dormitar en mi hamaca.. Al calorcito de mi familia. Me reconforta refugiarme pensando en los míos.
Esta noche dormiré mejor, bueno, quiero decir algo. Hay personas que se pasa la vida haciendo cosas que detestan para conseguir algún dinero que no necesitan y comprar cosas que no desean, tan solo para impresionar a gente que odian. Que diferente se ve todo desde aquí acurrucado en una hamaca en medio del Amazonas.

miércoles, 10 de octubre de 2012

¡OTRA LÍNEA!, CONTINUAMOS PARA BINGO.

Aún resacoso de optimismo y bastante apabullado tras la finalización de la ya IV UTGS y III TGS.
Uufff!!! parece que fue ayer y ya vamos por la cuarta edición.
¿Cómo me siento?. Primero muy satisfecho por todo lo bueno (que fue mucho), por lo bien hecho, por la compañía, por la camaradería que este año se respiró de principio a fin, por la familiaridad de una prueba que no decrece si no todo lo contrario, y al mismo tiempo mantiene su alma desde la primera edición; pero también un poquito sacudido por lo que se frustró o no estuvo a la altura de lo que nosotros deseábamos. Que fácil es solucionar todo a toro pasado...
Pero....El triunfo del auténtico hombre surge de la memoria de sus errores. Esos pequeños e imprevisibles desaciertos por otra parte normales que surgen cada año, y que a buen seguro en la V edición quedaran subsanados, para que surjan otros nuevos, y así sucesivamente. En definitiva, progresar.
Tras cuatro años, me he dado cuenta que formar parte de la organización de una UltraTrail, es como correrla o más: ansiedades, euforias, declives, exaltaciones, improvisaciones, júbilos, confusiones, conmociones, fatigas y finalmente entusiasmo al llegar al final habiéndolo conseguido, pero siempre recapitulando sobre lo que hiciste bien o donde fallaste para mejorarlo en la próxima cita. Estamos todos locos. Locos felices. 
Las locuras están en boga. Y cuantos amigos locos como yo. Si las locuras son sacudidas de rarezas y ansias, y las psicosis es la falta de esas rarezas y ansias, nos reunimos un montón de locos ansiosos el fin de semana en Alquezar, pero eso si, ningún sicótico.
Al final las locuras, encuentran su lugar en el sentido común, y no pueden ni actualizarse del todo ni agotarse, porque son la contradicción misma de lo que piensas de ti mismo.
La locura de la experiencia de los caídos, arrasados o exhaustos, y también de los triunfadores, idealistas, inquietos y soñadores. Durante todo el día y toda la noche un año mas fui testigo satisfecho de ello.

Ahora reanudo mi día a día con el amable sabor de esto en mi ánimo, orientado hacia mi principal objetivo de este manso año: "La maratón de Nueva York".
Para poneros en ambiente, os transcribo la descripción que desde la organización de la misma nos han mandado por email a los participantes:
La primera parte (Sean Cusick - Staten Island), el puente es la parte mas empinada de la carrera. No dejéis que la adrenalina os pueda y vayáis demasiado rápido, es un error que cometen muchos corredores y se paga después. 
Después se pasa por muchos barrios de Brooklyn. Es una gran fiesta de culturas distintas. Hay mucha gente animando, dejaos llevar.
A continuación, Queens, puente Queensboro y maravillosas vistas de Manhattan! La calma antes de la tormenta..
Luego se corre un poco por el Bronx. Vuelta rápida y un buen momento para restablecerse mentalmente antes de llegar a la parte final. Cuando veáis la zona de animación de Robin Hood haced algo de ruido. Esta zona es un espacio que está subvencionado por la fundación Robin Hood y donde se supone que habrá muchos familiares viéndoos pasar.
Y por ultimo Manhattan: Las colinas de Central Park son difíciles, incluso cuando no se han corrido 40km por lo que guardar algo de energía para las últimas cinco millas de Manhattan.

¿Que ganas da no?...
En tres semanas allí estaremos. Ahora últimos entrenamientos, y quince días antes para entonar cuerpo y mente, participaré en la media maratón de Mollerusa. Será mi séptima media maratón de este año este mi viaje por la tierra media.